Descubrí los errores que un paisajista nunca cometería y que todos hacemos en casa
El jardín es un espejo de nuestras decisiones: cada exceso, cada olvido, cada improvisación deja su huella. Los paisajistas lo saben bien y por eso evitan lo que los jardineros amateurs repiten s...
El jardín es un espejo de nuestras decisiones: cada exceso, cada olvido, cada improvisación deja su huella. Los paisajistas lo saben bien y por eso evitan lo que los jardineros amateurs repiten sin darse cuenta.
Los paisajistas profesionales leen el espacio con detenimiento, evitan aciertos improvisados y, sobre todo, evitan los errores evidentes que marcan diferencian un jardín que está porque tiene que estar y uno en el que se vive. Estos son algunos de esos errores y lo que se puede hacer para cambiarlo.
No partir por la estructuraUno de los errores más comunes es plantar directamente, sin definir qué debe permanecer, qué se modifica y qué nuevo se introduce.
Como señala Agustina Anguita, “todos los ambientes de la casa están atravesados por el jardín”. Esa frase evidencia que un buen diseño empieza por el recorrido, el marco y la relación con el entorno, no por la acumulación de especies.
Plantar sin respetar la escala, sin revisar la distribución de luz y sin pensar en hábitos de crecimiento es otro tropiezo de jardinería amateur.
Un paisajista profesional evita poner altos y voluminosos al frente, o plantas exuberantes donde el espacio es mínimo. Esa coherencia visual es invisible, pero poderosa.
En jardinería, el mantenimiento no es un extra que se resuelve luego, debe estar previsto desde el inicio. Qué riego, qué poda, qué tiempo y qué soporte requieren las especies seleccionadas son preguntas que hay que hacerse desde el comienzo, si no lo pensamos así, lo que parece hermoso queda rápidamente descuidado.
En diseño paisajista, el silencio del espacio habla tanto como las plantas. Anguita menciona la necesidad de generar “microhábitats donde antes no había nada”. Y no sólo para fauna: también para dejar respirar al jardín humano. No todo debe estar plantado, no todo debe estar en flor. A veces, la pausa define la escena.
Un jardín coherente no es el que mayor cantidad de especies posee sino el que las usa con intención. Como señala Anguita, la elección de plantas, su ubicación y su relación con el entorno visual y ecológico importan tanto como su belleza.
Un jardín bien diseñado se planifica con miradas: ¿desde la ventana? ¿al salir al balcón? ¿al cruzar bajo un árbol? Un error que se repite con frecuencia es no considerar esas visiones.
El jardín que parece natural no es consecuencia de la improvisación sino del control consciente. Un paisajista no trabaja sin previo análisis, no planta sin pensar el contexto, no diseña sin prever la evolución del espacio.
Paisajismo a tu medida: Buenas ideas para lograr un jardín con encanto
En casa, muchas veces queremos todo ya, florecido, exuberante y hermoso, pero eso puede generar desorden, sobrecarga y mantenimiento excesivo
La regla es simple: mirar antes de plantar, contener antes de desbordar. Porque si se evitan esos errores que los profesionales nunca cometerían, el jardín dejará de parecer un experimento y se convertirá en un espacio auténtico, conectado con su entorno, con su luz y con su tiempo.