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Descarte, faena y anomalías: la trama detrás del pedido para excluir a los caballos deportivos del control de fármacos

En la Argentina funcionan hoy tres frigoríficos de caballos. La carne se exporta en su totalidad, principalmente hacia la Comunidad Europea –la mayor parte a Bélgica y los Paises Bajos– y hac...

Descarte, faena y anomalías: la trama detrás del pedido para excluir a los caballos deportivos del control de fármacos

En la Argentina funcionan hoy tres frigoríficos de caballos. La carne se exporta en su totalidad, principalmente hacia la Comunidad Europea –la mayor parte a Bélgica y los Paises Bajos– y hac...

En la Argentina funcionan hoy tres frigoríficos de caballos. La carne se exporta en su totalidad, principalmente hacia la Comunidad Europea –la mayor parte a Bélgica y los Paises Bajos– y hacia otros mercados, como Rusia, Japón y Kasajistán. La cantidad de animales que ingresan a los frigoríficos viene decreciendo año a año. Pero, amén de las irrelevantes cifras que esto significa para la economía de nuestro país –el último año se faenaron aproximadamente 80.000 caballos–, los frigoríficos de caballos ven amenazado el negocio de la carne. No obstante, hace unos pocos años se agregó al negocio la venta de ovocitos de yeguas faenadas, para abastecer el circuito de la clonación.

A pesar de que la sociedad argentina históricamente se negó a comer carne de caballo por lo que ellos representan para nuestra cultura, la actividad –con sus más y sus menos– fue siempre lo que se llamó en la jerga un “negocio residual”: se faena lo que se descarta de los caballos de trabajo (son cada vez menos debido a la mecanización del campo y la empatía hacia ellos), de los caballos de deportes y de los caballos de cría (la mayoría de los machos en los caballos criollos).

En los 80, la faena de caballos se había prohibido y luego se reactivó con la ley 24.525 de 1995. Hoy son cuatro los frigoríficos habilitados, todos para exportación, pero tres en funcionamiento. Durante los últimos años, la falta de trazabilidad de los mismos –se estima que en la Argentina existen más de cuatro millones de caballos– generó un gran problema para el negocio de la faena.

Lo que buscaba asegurarse la Unión Europea a partir de investigaciones y denuncias de las organizaciones de bienestar animal es que hubiera más controles para la seguridad y calidad agroalimentaria, y que no hubiera presencia de sustancias químicas no aptas para el consumo humano, siendo la Argentina el primer exportador histórico, hoy superado por Mongolia.

Hace tres años, la alarma y la exigencia de contar con la trazabilidad y un currículum absolutamente limpio de medicinas fue tal de parte de la Comunidad Europea, que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) exigió en 2022, por la resolución 278, identificar con chips a todos los equinos. La Unión de la Industria Cárnica Argentina (Unica) propuso entonces el Sistema Realidad, de Registro, Movimiento y Trazabilidad total de los équidos: sacó una resolución mediante la cual los propios frigoríficos contrataron a veterinarios para que chipearan gratis la cantidad de caballos que les exigía la Comunidad Europea para no detener la compra en nuestro país y propuso como proveedora a KYAS SRL, empresa tecnológica del rubro alimentario. El convenio fue impulsado por Bernardo Cané, extitular del Senasa.

La compra de los chips la realizó Unica y se distribuyeron en los tres frigoríficos de caballos en la Argentina.

“Acción absolutamente inútil desde el punto de vista de un control real. Los chips colocados en los caballos no poseían información. En definitiva, esto fue un engaño perpetuado por los frigoríficos hacia la Comunidad Europea. Llamaban veterinarios contratados por los frigoríficos a los campos con caballos ofreciendo chipear a todos, aunque no fueran a frigorífico. Tenían que llegar a un número aproximado de 100.000 y cumplir con esa condición”, recordó un veterinario del mundo de los deportes que pidió no ser identificado.

En los informes de la última auditoría de la UE, el 6 de noviembre de 2023, sobre la carne equina en la Argentina, se advierte sobre declaraciones juradas poco confiables, sobre falsedad en declaraciones de dos de los dueños de frigoríficos respecto de que los caballos habían permanecido en los predios durante 180 días, sobre problemas de trazabilidad e identificación y sobre inspecciones anunciadas en las plantas de faena que permiten “manipular resultados”, aseguran fuentes de las organizaciones que trabajaron en la investigación.

El bienestar animal exigido por el reglamento de la Comunidad Europea para la protección de los animales al momento del sacrificio fue confirmado, por tanto, como “sistemáticamente incumplido” por la UE.

Varias organizaciones, incluida Eurogroup for animals, pidieron suspender las importaciones de carne equina de la Argentina, Uruguay y Canadá, como se hizo con Brasil y con México. El Parlamento Europeo ya se había pronunciado en 2021 a favor de una suspensión de importaciones.

Pero la auditoría no solo marcó que no se podía garantizar el bienestar animal, sino tampoco el historial de medicamentos que habían recibido los caballos porque dependía de las declaraciones juradas de los dueños y vendedores, muchas veces falsas. Esto generaba riesgos de que entraran en la cadena equinos con residuos de fármacos prohibidos. En definitiva, la preocupación del Senasa son las exigencias de la Comunidad Europea hacia la cadena de la carne.

Bernardo Cané, hoy presidente de la Mesa Argentina de Carne Sustentable (MACS), el organismo que crea las reglas y el sello para que la industria demuestre que produce carne de forma sustentable, afirma: “Nuestro compromiso es trabajar de manera conjunta para promover la mejora continua de todos los eslabones de la cadena de valor de la carne vacuna argentina, impulsar una producción responsable y sustentable para balancear los impactos sociales, económicos y ambientales”.

A través del nuevo vicepresidente del Senasa, Néstor Osacar, y de la MACS se redobló la apuesta, proponiendo la exigencia de una receta electrónica de los veterinarios para el suministro de fármacos a cualquier caballo que tuviera que ser atendido. Esto desencadenó en un movimiento de los laboratorios productores y de los veterinarios del rubro. “Nos quedaríamos sin trabajo –sostuvieron, con pedido de anonimato–. Es imposible hacerlo de hecho, por lo tanto, proponemos que se retiren los caballos de deporte de la cadena de la carne equina”.

La mayor parte de las asociaciones de caballos, empezando por el turf, la Asociación de Fomento Equino, la Asociación Argentina de Caballos de Polo, la Asociación de Criadores de Caballos Árabes y otras, enviaron cartas al Senasa solicitando la exclusión de los caballos inscriptos en sus asociaciones de la exigencia de presentar recetas electrónicas y también de la cadena cárnica; a cambio, se comprometieron a exigir la libreta digital. Solo la Asociación Argentina de Caballos Criollos no participó, al considerar que el caballo argentino no se emplea para deportes, algo falso, ya que paloteadas, jineteadas, el Freno de Oro y el premio Felipe Z. Ballester, utilizan ejemplares de la raza.

Desde Senasa, al ser consultado por LA NACION, Néstor Osacar declaró: “No estamos aplicando ningún sistema especial para la carne de caballo. La libreta sanitaria digital es un proyecto para la movilización de cualquier equino, que va a ir acompañado de la identificación electrónica. No se por qué se asocia a la faena equina”.

Y agregó: “Estamos trabajando en la exclusión si/no del equino deportivo, son reuniones de trabajo y consenso, pero aún no está todo definido”.

Sin embargo, en un encuentro realizada durante la última semana en la Sociedad Rural Argentina, convocada por las autoridades del Senasa, quedó claro que los caballos de carrera, caballos árabes, de polo argentino y de las otras asociaciones que firmaron el pedido quedaron exentos de la receta electrónica, el nuevo “pasaporte” para ingresar a faena, según informaron desde las asociaciones. De lo contrario, la Argentina corre serios riesgos de ser excluida del mercado.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/descarte-faena-y-anomalias-la-trama-detras-del-pedido-para-excluir-a-los-caballos-deportivos-del-nid07082026/

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