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De una tienda de ropa a un bar: el sorprendente circuito de obras de teatro que suceden en espacios poco convencionales

Como sucede con las experiencias inmersivas que no paran de repetirse casi hasta el hartazgo, los montajes escénicos en sitios específicos vienen desde hace tiempo, aunque nadie se haya animado a...

De una tienda de ropa a un bar: el sorprendente circuito de obras de teatro que suceden en espacios poco convencionales

Como sucede con las experiencias inmersivas que no paran de repetirse casi hasta el hartazgo, los montajes escénicos en sitios específicos vienen desde hace tiempo, aunque nadie se haya animado a...

Como sucede con las experiencias inmersivas que no paran de repetirse casi hasta el hartazgo, los montajes escénicos en sitios específicos vienen desde hace tiempo, aunque nadie se haya animado a aplicar esa categoría. Alguna vez, en los lejanos 60, los café concert estuvieron de moda. Esas experiencias intimistas en las que convivían el humor con la música tenían lugar en verdaderos “sucuchos” de nombres extravagantes. En 1966, los jóvenes Antonio Gasalla y Carlos Perciavalle cantaban en Help, Valentino “porque está muy de moda y parece una joda/ todos quieren hacer café concert”. Aquello se presentó en una habitación de un conventillo de la Avenida del Libertador en donde vivía Perciavalle. Por la apropiación del lugar, el que se considera como el primer café concert también se lo puede pensar como un mojón del site specific teatral, esas propuestas diseñadas específicamente para un lugar en particular que tiene una íntima interrelación con ese espacio. Claro, luego vino la dictadura.

Durante la primavera alfonsinista, los por entonces grupos emergentes como Gambas al Ajillo, Los Melli, El Clú del Claun o el trío que conformaron Alejandro Urdapilleta, Batato Barea y Humberto Tortonese se convirtieron en los gurúes de la renovación teatral en su búsqueda permanente por indagar nuevos formatos. En paralelo, el grupo La Organización Negra optó por concretar un montaje de gran escala. Fue La tirolesa/Obelisco, la impactante propuesta de teatro en altura que tuvo lugar en el mismo Obelisco porteño en el convulsionado diciembre de 1989. En estos tiempos democráticos aquello fue el primer trabajo site specific a gran escala.

A partir de ese momento se sucedieron otros (muchos otros) que fueron pensados para habitar sus historias en una amplia variedad de lugares muy lejanos a la convención de la butaca de pana roja y el telón (convención casi inexistente). Tuvieron lugar en un baño del Malba, en un hotel de Congreso como en un hotel alojamiento del Bajo Flores, en una fábrica de cera en Munro, en una casa de electrodomésticos, en una estación de tren, en un natatorio de la ciudad de Córdoba y en otro del barrio de San Telmo, en las veredas y negocios del Pasaje Barolo, en diversas cúpulas porteñas y hasta en medios de transporte público.

En este amplio, expansivo y desbocado mapa de propuestas en lugares no convencionales hubo una acción performática (y clandestina) que tuvo lugar en los pasillos del Shopping Abasto. Y hubo otra en la que el público debía trepar una escalera imposible hasta llegar al mismo tanque de agua ubicado arriba de la terraza de un viejo edificio en altura del microcentro. Se accedía al espacio no apto para espectadores con vértigo guiados por una persona ciega. Ambas experiencias formaron parte de disruptivo menú de Ciudades Paralelas, festival que contó con curadoría de Lola Arias y Stefan Kaeg y que tuvo su versión en distintas ciudades del mundo y que pasó por Buenos Aires en 2010.

Aquella propuesta abarcó ocho intervenciones que transforman lugares de uso cotidiano en escenarios temporarios. A varios años de aquello, la iniciativa Circuito Site Buenos Aires arma su propia cartografía que abarca ocho espectáculos que se presentan en Villa Crespo, Chacarita, Paternal y Villa del Parque. Estas propuestas tienden lazos con la arquitectura, o con las huellas de un barrio, o con la memoria histórica. Estas experiencias tienen lugar en casas, un bar, un local de ropa, en los vestuarios de dos clubes barriales y las mismas calles de la ciudad.

Circuito Site Buenos Aires apunta a visualizar estas propuestas con un mapa interactivo al que también se puede acceder por su cuenta en Instagram (@circuitositebuenosaires) en la que figuran los necesarios para dejarse llevar (locaciones, días y horarios de funciones y el precio de las localidades que va de los 20.000 a los 28.000 pesos). Circuito Site permite interconectar estas experiencias mediante el mapa digital para localizarlas, tener información específica de cada una y la posibilidad de acceder a descuentos. En la permanente intención de generar audiencias, este otro circuito teatral porteño apunta a acrecentar el interés de ese público curioso e inquieto.

El circuito abarca Atlas de un mundo imaginado, de Silvia Gómez Giusto y Aliana Álvarez; De la mejor manera, de Jorge Eiro, Federico Lis y David Rubinstein; La gravedad de las burbujas, de Juan Pablo Galimberti; La memoria futura, de Luciana Mastromauro, Marisa Salton y Eugenia Pérez Tomás; Liquidación Total!, de Eliana Murgia; Los pasteleros, de Ricardo Tamburrano; Una casa en Biarritz, de Agustín Pruzzo y dirección de Catherine Biquard; y Una obra más real que la del mundo, de la compañía La mujer mutante que dirige Juan Coulasso.

De la mejor manera, tiene lugar en Rodney Bar, esquina con cientos de historias ubicado frente al Cementerio de la Chacarita. Con varias temporadas en su haber, el espectador podrá presenciar la convulsionada conversación entre dos hermanos que acaban de perder a su padre. Entre el dolor, se cuelan reproches varios,mientras ellos dos toman cerveza en una de las mesas del bar. Como hay escenas en la calle, los dos actores están siempre listos para incorporar el aquí y el ahora de lo que pueda suceder en la esquina o en la misma parada del colectivo 47. Va los sábados, a las 19.

En La gravedad de las burbujas, se investigan las narrativas simultáneas en un mínimo espacio. Con dramaturgia y dirección de Juan Pablo Galimberti esta propuesta ya lleva cuatro temporadas y tiene lugar en La China Casa Cultura, de Paternal. Se presenta los viernes, a las 20.30. No tan lejos, en Villa del Parque, tiene lugar Una casa en Biarritz. Basada en una idea de Agustín Pruzzo y con dirección de Catherine Biquard, la acción se desarrolla en la vivienda de una de las actrices y cada espectador debe elegir a qué personaje seguir dentro de la propiedad. La casa abre sus puertas los sábados, a las 19.30 y a las 21.30; y los domingos, a las 18.30 y a las 20.30.

Ahora toca Palermo. Entre percheros, ropa usada, carteles de ofertones tiene lugar Liquidación total!, propuesta de Eliana Murgia, una de las dos actrices de esta propuesta y quien se encargó tanto de la dramaturgia como de la dirección. Tiene lugar en una tienda de ropa vintage. Abre a sus clientes/espectadores los miércoles, a las 20.30. Para Atlas de un mundo imaginado no hace falta ir a un bar ni a una casa ni a una tienda de ropa. En este caso, el espectáculo de Aliana Álvarez Pacheco y Silvia Gómez Giusto propone un recorrido por una zona clave de Paternal. Dos hermanas reconstruyen a través de cartas su propia historia y la del barrio. Su punto de partida es Casa Gómez y, durante agosto, las caminatas poéticas y performáticas serán a las 16.

De la llamada “la isla” de Paternal, el mapa, en una de las tantas rutas posibles de este circuito, puede conducir a Los pasteleros, propuesta de Ricardo Tamburrano que estrenó ya hace varias temporadas. En este caso, la locación es el vestuario de un club barrial en el que se encuentran tres amigos que juegan al fútbol en la liga amateur del sindicato de pasteleros. La intimidad del lugar sirve también para reflexionar sobre la masculinidad y sus rígidos patrones. Se presenta tanto en el Club Estrella de Maldonado, de Palermo, lo sábados a las 21.30; como en el Club Náutico Buchardo de Núñez, los domingos, a las 19.30.

Del mapa también forman parte Una obra más real que la del mundo, de la compañía La mujer mutante que dirige Juan Coulasso cuya propuesta ocupa los sótanos brutalistas del mismo Cementerio de la Chacarita. Y La memoria futura, de Luciana Mastromauro, recorre el Parque de la Memoria, de Núñez. Seguramente, como lo han hecho tantas veces, volverán a activar sus recorridos próximamente.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/teatro/de-una-tienda-de-ropa-a-un-bar-el-sorprendente-circuito-de-obras-de-teatro-que-suceden-en-espacios-nid22072026/

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