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De Ronald Reagan a León XIV: el impacto público del cáncer y la importancia del diagnóstico precoz

El diagnóstico de cáncer en una figura de relevancia mundial puede modificar la percepción social de la enfermedad, estimular las consultas, aumentar la participación en programas de detección...

De Ronald Reagan a León XIV: el impacto público del cáncer y la importancia del diagnóstico precoz

El diagnóstico de cáncer en una figura de relevancia mundial puede modificar la percepción social de la enfermedad, estimular las consultas, aumentar la participación en programas de detección...

El diagnóstico de cáncer en una figura de relevancia mundial puede modificar la percepción social de la enfermedad, estimular las consultas, aumentar la participación en programas de detección precoz y, como consecuencia, reducir la mortalidad.

En julio de 1985, al presidente de Estados Unidos Ronald Reagan, como consecuencia de una colonoscopía de rutina realizada como parte de estudios de medicina preventiva, se le diagnosticó un cáncer de colon.

Esto constituye un ejemplo histórico de la repercusión que tuvo dicho diagnóstico, que impactó a través de la exposición mediática en la búsqueda de información, la utilización de pruebas de detección, los cambios de la distribución en los estadíos de cáncer colorrectal y la consecuente disminución de la mortalidad.

El presidente Ronald Reagan falleció en el año 2004, debido a una neumonía luego de un largo padecimiento de enfermedad de Alzhéimer, libre de cáncer de colon.

Recientemente al Papa León XIV se le diagnosticó un adenocarcinoma de pulmón. Este diagnóstico fue confirmado tras la intervención del 13 de octubre de 2026. El 21 de octubre se comunicó que la enfermedad estaba localizada. El nódulo se encontró incidentalmente durante estudios abdominales; el Pontífice no presentaba síntomas.

A diferencia del episodio de Reagan, el hallazgo no formó parte de un estudio sistemático de detección, sino que fue un hallazgo incidental en un estudio solicitado por otro motivo.

La enseñanza central de ambos casos es que la notoriedad puede movilizar a la sociedad, pero las recomendaciones de realizar estudios para el diagnóstico precoz del cáncer deben realizarse basadas en evidencia.

Los estudios de tamizaje o screening del cáncer colorrectal están basados en recomendaciones que demuestran beneficio en poblaciones definidas por edad y riesgo. La USPSTF (United States Preventive Services Task Force) recomienda el screening de cáncer colorrectal para adultos asintomáticos, de riesgo promedio, entre los 45 y 75 años. Entre los 76 y 85 años, la decisión de realizarlo debe individualizarse según el estado de salud, antecedentes y preferencia. Estos criterios no reemplazan los protocolos específicos para personas con antecedentes familiares relevantes, síndromes hereditarios, enfermedad inflamatoria intestinal o lesiones previas.

En el cáncer de pulmón, la reducción de la mortalidad mediante tomografía de baja dosis se apoya en evidencias, en personas con exposición tabáquica importante, pero, por el momento, no pueden extrapolarse a quienes nunca fumaron.

El caso de Reagan fue especialmente importante porque su repercusión se evaluó como indicadores concretos: consultas a servicios de información, utilización de pruebas y registros de cáncer.

Se produjeron tres niveles de impacto. El primero permitió que más personas conocieran la enfermedad. El segundo cambió la conducta de la población, ya que aumentó la cantidad de personas que consultaron y realizaron los estudios. El tercero tuvo impacto clínico, ya que disminuyeron los cánceres avanzados y las muertes.

Es esencial distinguir esta circunstancia al analizar el caso de León XIV.

Actualmente, no se recomiendan los estudios de detección precoz o screening en poblaciones que no tengan riesgo demostrado, ya que los estudios indiscriminados no demuestran que produzcan más beneficios que daños.

Sin embargo, la realización de chequeos periódicos puede incluir estudios que permitan la detección de cáncer de pulmón, todavía en estadios precoces, permitiendo mejorar el pronóstico de la enfermedad.

A partir del año 2011, un estudio del National Lung Screening Trial (NSLT) de Estados Unidos demostró la reducción de la mortalidad en un 20% en fumadores de alto riesgo. Un año después, la United States Preventive Services Task Force (USPSTF) recomendó por primera vez la realización de tomografías de pulmón anuales en adultos entre 55 y 80 años con historia de tabaquismo importante o que habían dejado de fumar hacía menos de 15 años.

Esas recomendaciones vigentes, mediante la realización de tomografía de baja dosis anual, incluyeron, en el año 2023, pacientes de entre 50 y 80 años, y fumadores de al menos 20 paquetes-año, tanto actuales o que hubieran abandonado el tabaquismo en los últimos 15 años. La Sociedad Americana del Cáncer extendió los años de exfumadores sin límite fijo desde que se hubiera abandonado el hábito de fumar.

La exposición en paquetes/año se calcula multiplicando los paquetes diarios por años de consumo, es decir que un paquete diario durante 20 años equivale a 20 paquetes/año.

La pregunta que surge del caso de León XIV, reconoce varios hechos fundamentales: primero, el cáncer de pulmón puede aparecer en personas que nunca fumaron; segundo, el cáncer de pulmón puede aparecer en personas asintomáticas, Por último, el tabaquismo no es el único factor relevante que produzca cáncer de pulmón, ya que otros factores de riesgo pueden ser importantes tales como exposiciones ambientales, tabaquismo pasivo, radiaciones previas, enfermedades pulmonares y antecedentes familiares.

Sin embargo, la existencia de factores de riesgo se considera insuficiente evidencia para realizar programas de screening tomográfico periódico, y la recomendación prudente es no recomendar tomografías anuales de baja dosis de radiación de rutina en las personas asintomáticas que nunca fumaron.

El hallazgo de un nódulo pulmonar, definido como una opacidad de menos de 30 milímetros de diámetro e identificado incidentalmente en una persona que nunca haya fumado no permite ignorarlo y tampoco lo convierte automáticamente en diagnóstico de cáncer.

En un trabajo publicado recientemente en septiembre 2026, en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine, se realiza una excelente revisión sobre nódulos pulmonares a cargo de los doctores Matthew Callister del Reino Unido y Gerard Silvestri de los Estados Unidos, donde se analizan los métodos para determinar si el nódulo hallado incidentalmente puede ser atribuido a un cáncer de pulmón.

Se considera, en estos casos, que entre el 3% y el 4% de los nódulos encontrados en una tomografía computada de tórax pueden ser malignos, y las probabilidades de malignidad aumentan a medida que el diámetro es mayor y otras características del nódulo, como la edad, antecedentes tabáquicos y de otros tipos de cáncer.

Siguiendo las calculadoras de riesgo validadas, especialmente el modelo de la Universidad de Brock en Canadá, se puede determinar el porcentaje de riesgo de cáncer y, con los algoritmos propuestos, llegar con bastante certeza a determinar la necesidad de evitar procedimientos invasivos innecesarios o bien proceder a la cirugía.

La comparación entre Reagan y León XIV permite proponer una comunicación pública más útil.

La noticia debería acompañarse de preguntas concretas tales como: ¿Quiénes pueden beneficiarse del screening?, ¿qué pruebas corresponden?, ¿con qué periodicidad? y ¿qué debe ocurrir si el resultado es anormal?

El cáncer de colon de Ronald Reagan representa un antecedente documentado de cómo la enfermedad de una figura pública puede estimular el interés, consultas y pruebas de detección. De modo similar, el diagnóstico de carcinoma pulmonar localizado de León XIV ofrece una oportunidad contemporánea para indicar la importancia de una evaluación oportuna.

La aplicación práctica de estos dos casos es diferente. Se debe promover el screening de cáncer colorrectal según edad y riesgo. Se debe ofrecer tomografía de tórax de baja dosis a fumadores y a exfumadores que cumplan los criterios ya mencionados. No se debe recomendar screening tomográfico de tórax indiscriminado a quienes nunca fumaron mientras falte evidencia suficiente de beneficio.

En todos los grupos, una sospecha clínica o un hallazgo relevante requiere la evaluación correspondiente. La mejor herencia para la salud de una noticia en figuras de relevancia mundial no es multiplicar exámenes sin selección, sino transformar la atención pública en decisiones informadas, acceso efectivo y evaluaciones basadas en la evidencia.

*El autor es académico titular de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires, miembro extranjero de la Real Academia Nacional de Medicina Española, miembro extranjero de la Academia de Medicina de la República Oriental del Uruguay, profesor consulto de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA)

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/de-ronald-reagan-a-leon-xiv-el-impacto-publico-del-cancer-y-la-importancia-del-diagnostico-precoz-nid05112026/

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