De refugio de valor al uso cotidiano: el nuevo mapa cripto en la Argentina
Cada comienzo de mes, Martín repite el mismo ritual: apenas cobra el sueldo, una parte la destina a pagar gastos fijos y otra sale casi de inmediato de su cuenta bancaria. No busca que sea solo ah...
Cada comienzo de mes, Martín repite el mismo ritual: apenas cobra el sueldo, una parte la destina a pagar gastos fijos y otra sale casi de inmediato de su cuenta bancaria. No busca que sea solo ahorro, al menos no en el sentido tradicional: son activos digitales descentralizados, una forma de resguardo frente a un peso que se devalúa y a un sistema que, durante años, puso límites al acceso al dólar.
En un país en el que la inflación es parte del paisaje cotidiano, la desconfianza en la estabilidad de la moneda persiste y, durante años, abundaron las restricciones para acceder a la moneda americana a través del sistema bancario, no es casualidad que la Argentina ocupe el quinto lugar a nivel global en cantidad de usuarios activos de criptomonedas, según la firma de análisis global A16zCrypto. Para muchos ciudadanos, los criptoactivos se convirtieron en una herramienta de refugio de valor, gracias a “su disponibilidad 24/7, su facilidad de acceso y la ausencia de controles de capital”, según señala Maximiliano Raimondi, CFO de Lemon. En ese escenario, emerge un interrogante clave para el mercado local y las decisiones a futuro: ¿cambió la adopción cripto este año, luego de que levantaran el cepo al dólar y de que la inflación se desacelere, y qué pasará en 2026?
La respuesta sorprendentemente es negativa. “2025 fue el año en que el ecosistema cripto argentino dejó definitivamente claro que ya no es un experimento tecnológico, sino una infraestructura financiera que millones de personas usan para resolver problemas concretos y como herramienta cotidiana para enviar y recibir dinero sin fronteras, protegerse de la inflación, diversificar en activos globales y acceder a instrumentos antes reservados para unos pocos”, explicó Julián Colombo, director de Bitso para Sudamérica.
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Una encuesta hecha entre el 17 y el 28 de noviembre de este año a los usuarios de Bitget -uno de los principales exchanges de criptomonedas en el mundo- coincide con esta respuesta y reveló que la mayoría de los argentinos encuestados (el 44%) invierten en criptomonedas buscando potencial de altos rendimientos. Este es un dato muy revelador, si se tiene en cuenta que, por mucho tiempo, el principal motivo era otro. “Hace un año, la encuesta daba resultados distintos: el 40% de los inversores lo hacían como protección contra la inflación, pero hoy esa elección se redujo al 16%”, resaltó Carolina Gama, country manager de Bitget en Argentina.
Y no solo eso, sino que, el estudio también reveló que el 71% de los argentinos encuestados planea aumentar su exposición a las criptomonedas en 2026. Ahora bien, con estos datos y el inicio de un nuevo año en el horizonte, se mantiene latente un interrogante inevitable: ¿cuáles son las perspectivas para este mercado en un contexto económico distinto y qué factores serán determinantes para su desempeño?
1) Las criptomonedas en el día a díaA pesar de la amplia adopción de estos activos en la Argentina y de las cifras mencionadas previamente, para muchos, las criptomonedas siguen siendo una promesa lejana. En ese sentido, hace pocas semanas, una noticia sorprendió incluso a los más escépticos: YPF, empresa argentina con más de un siglo de historia, anunció que está trabajando para habilitar la posibilidad de pagar el combustible en sus estaciones de servicio con criptomonedas.
Ahora bien, vale aclarar que son varias las noticias que surgieron este año que hablan de que las criptomonedas no solo se usarán como resguardo de valor, sino que pronto podrían convertirse en moneda de uso corriente en muchos ámbitos. Y uno de los anuncios que mayor expectativa genera proviene del Banco Central de la Argentina (BCRA): la entidad está analizando la posibilidad de permitir que los bancos tradicionales puedan intercambiar criptomonedas. Aunque hoy en la Argentina hay seis veces más personas usando cripto diariamente que en un país promedio de la región de Latinoamérica -según números de Lemon-, la normativa “Com A 7506“ del BCRA impide a las entidades bancarias hacer operaciones con activos digitales.
Los expertos coinciden en que un cambio en este sentido potenciaría la adopción de estos activos, aunque el impacto dependerá de cómo se diseñe la regulación. “El sistema bancario argentino viene de décadas de regulación muy rígida y restrictiva, y el impacto final dependerá de si esta apertura se hace con una visión moderna o si vuelve a repetir limitaciones históricas”, señaló Manuel Ferrari, presidente de ONG Bitcoin Argentina y cofundador de Money On Chain, aunque resaltó el potencial que tendría, incluso si la normativa inicial es limitada: “Aun así, el aspecto positivo es enorme: si bancos como Galicia, Santander o Nación comienzan a ofrecer acceso sencillo a bitcoin o stablecoins, se puede generar una nueva ola de adopción masiva. Mucha gente que nunca dio el primer paso podría acercarse a estas tecnologías desde entornos familiares".
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Fuentes cercanas al BCRA confirmaron a LA NACION que se está trabajando en una disposición, aunque no brindaron mayores detalles ni especificaron plazos. Sin embargo, desde una exchange cripto que opera en la Argentina aseguran que la medida podría aprobarse en 2026.
Por lo pronto, se han dado algunos casos que sugieren que las operaciones con estos activos podrían volverse una práctica generalizada. Entre ellas, el reciente anuncio de la compañía Fiserv, proveedor mundial de tecnología financiera y de pagos que, entre otros productos, es una de las empresas que brinda y opera posnets: incorporó infraestructura que permitirá los pagos con criptomonedas en los comercios que utilicen su tecnología Clover. De esta forma, a partir de enero, los 240.000 locales que utilizan estas herramientas, brindarán la posibilidad de hacer compras pagando con activos digitales con todas las wallets cripto que quieran integrarse a Clover y que estén autorizadas por el regulador.
2) Tokenización: transformando el mercado de capitales argentino“2025 ha sido el año en que la tokenización de activos del mundo real (RWA) dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad inevitable y masiva”, expresó contundente Débora Carrizo, cofundadora y CEO de R3al Blocks, startup que utiliza la tecnología blockchain para transformar activos del mundo real en tokens digitales.
Tokenizar consiste en representar en un “papel digital”-mejor conocido como token-un activo. “Así como una ficha del casino es una representación física de valor de otra cosa, un token es la representación digital de un activo de contenido económico, que puede ir desde una casa, a un jugador de algún deporte e incluso arte”, explica Gilberto Santamaría, del estudio homónimo, abogado de plataformas de tokenización. Esto se registra en una blockchain, un tipo de red digital que, a diferencia de las bases de datos convencionales, está protegida con criptografía -lo que la hace inmutable- y es descentralizada y, es decir, no tiene intermediarios, por tanto, no hay una entidad financiera detrás que la controle o que pueda alterarla. Y acarrea una serie de ventajas, como la posibilidad de fragmentar activos tradicionalmente ilíquidos, como el real estate.
Carrizo explica que, desde una perspectiva de mercado, el valor de los activos tokenizados a nivel global creció en rangos del 100% en este año y, en este momento supera los US$30 billones. Sin embargo, advierte que, el dato más relevante no es el porcentaje, sino quiénes fueron los que lideraron ese crecimiento: “En 2025, la tokenización dejó de ser un fenómeno impulsado por startups o experimentos aislados y pasó a ser adoptada por líderes del sistema financiero global: bancos globales como JP Morgan y UBS profundizaron el uso de blockchain como infraestructura operativa“.
Además, durante este año fueron varias las industrias argentinas que se sumaron a esta tendencia: desde nuevos proyectos de real estate que salieron al mercado con esta opción de compra, a la primera yerba mate tokenizada del mundo (mediante la compraventa de tokens -en el que cada token representa 11 paquetes de yerba-, juntan el aporte de muchas personas para financiar la producción de un lote de yerba mate), tokens de jugadores de fútbol y hasta la tokenización de tierra productiva, que permite que cualquiera puede convertirse en “dueño” de una fracción de tierra, algo impensado hasta hace poco tiempo en el país.
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¿Qué se será lo próximo en tokenizarse en la Argentina? Desde Lemon, Raimondi explica que una de las grandes tendencias que se dará en este ámbito será la tokenización de acciones y valores negociables, dado que la CNV habilitó en 2025 un marco para la representación digital de estos activos y lo viene implementando en un sandbox, con una ventana que se extendió hasta agosto de 2026.
Por su parte, Carrizo considera que en América Latina el verdadero crecimiento vendrá de activos productivos, no de los financieros y opina que la mayor expansión se concentrará en real estate operativo, infraestructura física, producción de alimentos y commodities, y energía, movilidad y activos vinculados a flujos reales. “La razón es simple: en nuestros países estos activos necesitan liquidez, trazabilidad y acceso a capital, y hoy no lo tienen”, concluye Carrizo.
3) Cuestión de precio: una apuesta a largo plazoEl “oro digital” vivió un “sube y baja” a lo largo del año marcando, sobre todo, una tendencia al alza en los primeros dos meses de 2025, con una caída que se mantuvo entre fines de febrero hasta inicios de mayo, para seguir creciendo y alcanzar el 6 de octubre su pico histórico en US$126.198,07. A mediados de noviembre, se dieron fuertes correcciones, donde el mercado cripto atravesó dos liquidaciones violentas en el transcurso de una semana, marcando una caída del 14% en el valor de BTC. Desde entonces, se ha mantenido a la baja, oscilando entre los US$87.000 y los US$90.000 en los últimos días de diciembre.
¿Cómo lo usaron los argentinos este año? Desde el 2024, con la llegada del gobierno actual, el tablero muestra una jugada distinta. A medida que la inflación fue bajando y el tipo de cambio estabilizándose, “la percepción del riesgo cambió y el dólar perdió gran parte de su atractivo como reserva de valor. Muchos usuarios empezaron a ver a bitcoin no como una apuesta especulativa, sino como una inversión de largo plazo y ahorro”, explica Raimondi, quien detalla que, al día de hoy, más de 900.000 usuarios de Lemon tienen al menos una fracción de bitcoin en sus billeteras y que la mayoría de los activos bajo custodia en Lemon corresponden a bitcoin (el 35%).
En medio de este escenario cambiante, todas las miradas vuelven a posarse sobre una incógnita clave: ¿qué pasará con el precio del bitcoin en 2026? En ese sentido, la analista financiera Mariel Lang Saez presenta tres posibles escenarios.
El primero es un panorama alcista, tesis defendida por actores del ecosistema de los activos digitales como Bitwise, Grayscale y CoinShares, en el que bitcoin se ubicaría entre US$110.000 y más de US$150.000. Esta posibilidad estaría justificada porque habría más demanda de los ETF, algo que llevaría a que los proveedores de estos fondos -como BlackRock-, tengan que comprar más bitcoin. Al subir la demanda, ya no por la compra minorista, sino por estos grandes actores, que adquieren sumas altas, se podría dar un bullmarket (mercado alcista), por lo que el precio del bitcoin subiría y la volatilidad seguiría bajando. Además, explica que, si se mantiene la idea que circula últimamente de que el ciclo de cuatro años está roto (la reacción que generaba el halving de bitcoin, un evento programado en el propio protocolo de la red, que reduce a la mitad la recompensa que reciben los mineros por validar bloques y que, tradicionalmente, llevaba a la gente a vender bitcoins), dejaría de existir otro condimento que sumaba volatilidad.
El escenario base, proveniente de múltiples analistas independientes y el que Lang Saez considera como más probable, si no se dan shocks macro a lo largo del año, es el de un bitcoin entre US$85.000 y US$110.000. Esto se explicaría por una consolidación de la corrección de octubre-diciembre 2025, que llevaría a mantener una volatilidad reducida, pero presente. Lang Saez en concreto, considera que los ETF proporcionan un piso de demanda institucional, que protegen de ajustes abruptos, pero no eliminan correcciones de 30-40%. La diferencia en relación a ciclos pasados es que estas correcciones serían controladas (ya no del 70/85%), entre otros motivos, por un cambio generacional, que sería el precursor de un mercado alcista (llevaría a una transformación en el modo de invertir: una transición en la que los jóvenes ya no se refugian en activos duros como el ladrillo, sino en otros más líquidos, como el bitcoin).
Por último, se encuentra el escenario bajista, presentado por actores como Fidelity, Jurrien Timmer, Ledn y Jon Glover, que ubicarían al bitcoin en un rango de US$40.000- US$70.000. Algunos hablan de un bear market (mercado bajista que podría darse por un problema grande global, como un cambio en la política monetaria de EE. UU., que genere efectos alrededor) comenzando en el tercer y cuarto trimestre de 2026, y que llevaría a una corrección histórica inevitable en el bitcoin (en otros ciclos, bitcoin era un activo que todavía no tenía una adopción institucional, no formaba parte de tesorerías de empresas, de estados, no estaba engranado en el sistema como tal, pero ahora sí; por lo que, el shock sistémico podría ser más fuerte).
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4) La nueva estrategia de las tesorerías empresarialesDurante 2025, creció con fuerza el número de empresas que mantienen bitcoin en su tesorería. Según datos que expuso Diego Casanova, de Southpow Media, en Labitconf, la conferencia de bitcoin y blockchain más importante de la región, a noviembre existían unas 200 compañías cotizando en bolsa y que, en conjunto, poseían más de un millón de bitcoins. Algunas como resguardo de valor y otras aplicando estrategias más activas para generar rendimiento de bitcoin.
“Los datos muestran que la incorporación de bitcoin en la tesorería corporativa ya no es un fenómeno marginal, sino una tendencia en crecimiento que probablemente se profundice hacia 2026″, explica Guillaume Bajczman, responsable de Tesorería Cripto, Liquidez y FinOps en Roxom, un mercado de capitales y plataforma de inversión nativa en bitcoin. Señala que durante 2025 hubo señales de legitimación institucional, entre ellas, firmas tradicionales como Cantor Fitzgerald comenzaron a abrirse a este tipo de estrategias y a interactuar con actores del ecosistema digital como Tether. “El próximo año es probable que empresas de sectores cada vez más diversos comiencen a incorporar bitcoin de forma total o parcial como parte de su estrategia de tesorería”, agrega.
Destaca que, de esta forma, se abrirían las puertas a utilizar bitcoin como reserva alternativa de valor, aunque los usos son más amplios: también habilita nuevas formas de ingeniería financiera, planificación de capital y medición de performance denominadas en bitcoin. Vale aclarar que, aunque hay empresas como Mercado Libre que incorporan BTC dentro de su tesorería como una parte pequeña de un balance enorme, el segmento más “puro” de las Bitcoin Treasury Companies son las empresas cuyo objetivo explícito es acumular la mayor cantidad de bitcoin posible y hacerlo rendir.
Maximiliano Carjuzaa, CEO de mimLabs y cofundador de MoneyOnChain, coincide con Bajczman en que el modelo se profundizará en 2026: “Creo que será un año en que evolucionará lo que se venía dando: veremos nuevos países implementando una política de compra y atesoramiento de bitcoin”. Detalla que hoy algunos países ya han adoptado estas políticas, entre los que figuran Bután, El Salvador, Ucrania y Finlandia, y considera que esta tendencia podría expandirse a otros estados. “Es una medida que legitimaría el uso de bitcoin, ya que, el hecho de que el país en que vivís esté comprando y atesorando esta criptomoneda es una señal muy fuerte para la gente y reduce la percepción del riesgo sobre el activo”, concluye.
5) Los cambios regulatorios avanzanAunque el ecosistema cripto es un mercado que nació con una filosofía cuyo valor principal es la descentralización, la regulación ha sido un elemento clave del escenario 2025. En ese sentido, vale recordar que la CNV implementó dos resoluciones que tuvieron una recepción muy positiva en la comunidad cripto local y, sobre todo, han brindado una validación a este ecosistema, reconociendo a este mercado como una herramienta válida dentro del mercado de capitales.
¿Qué se espera para el 2026 en este ámbito? Además de la posibilidad de que el BCRA permita que los bancos tradicionales operen cripto, actores de este ecosistema advierten que persisten cuestiones fiscales sin resolver. “Seguimos sujetos a normas que nos discriminan frente a bancos y fintechs, especialmente el impuesto al cheque, tributo que recae sobre operaciones con cripto, aún cuando cumplen con todos los requisitos de transparencia y reporte“, reclama Colombo. Lang Saez coincide con esto y agrega que esta situación incluso “puede empujar operaciones offshore, contradiciendo el objetivo de formalización".
Colombo señala que conocen el texto de la reforma laboral que el Congreso discutirá este verano, donde se prevé eximir de tributos a todos los activos, excepto a las criptomonedas. “Confiamos en que los legisladores que recorrieron eventos del sector durante el año, declarando ser defensores de la innovación, hagan valer su palabra e intervengan, de modo que se pueda poner fin a un trato desigual que no se condice con el estado de la regulación PSAV (proveedor de servicios de activos virtuales)”, concluyó.