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De pillos y bandidos

Los ilusionistas lo saben bien. El éxito del truco está en mostrar cosas que desvíen la atención y, entonces, sorprende lo inadvertido. Para que el pase sea mágico. Para que un elefante pueda ...

De pillos y bandidos

Los ilusionistas lo saben bien. El éxito del truco está en mostrar cosas que desvíen la atención y, entonces, sorprende lo inadvertido. Para que el pase sea mágico. Para que un elefante pueda ...

Los ilusionistas lo saben bien. El éxito del truco está en mostrar cosas que desvíen la atención y, entonces, sorprende lo inadvertido. Para que el pase sea mágico. Para que un elefante pueda pasar sin ser visto a la vista de todos. Mostrar mucho para simular algo y ocultar todo. ¿Estamos en la era de la transparencia, como se teoriza? ¿En la del exhibicionismo, como dicen? ¿O en la del ilusionismo? Todo y nada sorprende . Hasta que cambia el contexto. Hasta que se enfoca donde hubo distracción. O entretenimiento. Mientras tanto, lo que importa es invisible. O se tolera. O se disfruta. Aunque se exhiba obsceno ante nosotros.

¿Para qué representar honestidad o moderación, costosas y aburridas, si sobreactuar, hasta la indecencia, es más redituable y divertido? Ese es el truco. Ahí están. El político acusado de corrupto paseando en el yate “Bandido”. Y el dirigente ruralista acusado de narco con su campo “Los Pillos”. Literales. Una pena que la quinta pilarense de los autos de colección, helipuerto, caballos y las fiestas poder no haya sido bautizada. ¿Será cierto que pensaron en llamarla “Cosa Nostra”? Cuando nada es mucho, mucho es nada. “¿Qué ves cuando me ves?, cuando la mentira es la verdad”, cantaba Divididos. Nunca más vigente.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/de-pillos-y-bandidos-nid25022026/

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