De mesero a estrella: Hudson Williams, el actor de Más que rivales, la serie del momento
Más que rivales (Heated Rivalry) es uno de los ...
Más que rivales (Heated Rivalry) es uno de los fenómenos televisivos más inesperados de los últimos tiempos. La serie que llegó a la Argentina por la pantalla de HBO Max comenzó como una producción canadiense de bajo perfil que se rodó en apenas 37 días para la plataforma local Crave, que entonces tenía 4.1 millones de suscriptores. Sin embargo, tres semanas antes de su lanzamiento el 28 de noviembre de 2025, HBO Max (que ronda los 128 millones de suscriptores a nivel global) la descubrió y la adquirió para su catálogo en los Estados Unidos y Australia, impulsando una masividad con la que sus creadores ni siquiera se habían permitido soñar.
Ese empujón que significó su emisión en la cadena estadounidense, sumado a la robusta base de fans de la saga de libros en la que se basa la historia -Game Changers, de la escritora canadiense Rachel Reid-, la solidez de sus guiones, las buenas actuaciones, la desbordante química de sus protagonistas y una buena dosis de escenas de sexo -que se viralizaron una y otra vez en las redes sociales- en combinación con una clásica y atrapante historia de amor prohibido fueron la fórmula perfecta para que Heated Rivalry se convirtiera en la producción más requerida a nivel mundial.
También impulsó las carreras de sus actores protagonistas, que adquirieron el estatus de estrellas de la noche a la mañana. Los hasta entonces desconocidos Hudson Williams (24) y Connor Storrie (25) —que interpretan a los jugadores de hockey sobre hielo Shane Hollander e Ilya Rozanov, respectivamente— dejaron sus trabajos como meseros para actuar en Más que rivales sin saber qué les depararía el futuro. Meses después, la élite de Hollywood los aplaudía en la ceremonia de los Globos de Oro, donde se subieron al escenario para presentar la categoría a Mejor actriz de reparto en televisión, acapararon los flashes en la Semana de la Moda de Milán y hasta participaron del relevo de la antorcha olímpica en la previa a los juegos de invierno de Milano Cortina.
View this post on Instagram Un actor autodidactaHijo de madre coreana (diseñadora de interiores y coordinadora de transporte en sets de filmación) y de padre con raíces holandesas y británicas (ingeniero mecánico), Hudson Williams nació en Kelowna y se crió en Kamloops, Columbia Británica, zona que albergó destacadas producciones de Hollywood como Jurassic World: Dominion y The Last of Us.
De chico, Williams canalizó su exceso de energía entre peleas de MMA, esquí, wakeboard, fútbol americano y vóley, y a los 7 años comenzó a estudiar teatro. También probó suerte como jugador de básquet para “encajar” con sus compañeros de colegio, hasta que encauzó su camino en el mundo artístico y se graduó del programa de Artes Cinematográficas del Langara College.
Antes de su llegada a Más que rivales, el canadiense solo tuvo algunos pequeños papeles en producciones de televisión como la serie Tracker y la película Nobody Dumps My Daughter, ambas de 2024. Sin embargo, su pasión y su ímpetu por actuar lo llevaron a escribir, dirigir y protagonizar su propia serie de cortometrajes, que combinó con sus clases en el MDS Actors Studio y con su trabajo de mozo en The Old Spaghetti Factory, al que renunció pocos días antes de comenzar con el rodaje de la serie que lo lanzaría al estrellato. Tanto él como Connor Storrie firmaron contrato por tres temporadas, en tanto Crave ya dio luz verde a la segunda, que llegará en 2027.
“Nadie más podía interpretarlo”A pesar de los numerosos deportes de riesgo que había practicado en su juventud, el patinaje no estaba entre las habilidades de Hudson Williams y mucho menos el hockey sobre hielo. Si bien la mayoría de las escenas que lo muestran a él y a Storrie compitiendo sobre el campo de juego fueron hechas por verdaderos profesionales, los actores tuvieron que aprender cuestiones básicas inherentes a ese deporte, desde cómo sostener el palo de hockey y colocarse el protector bucal hasta cómo saltar del banco de suplentes hacia la pista de hielo.
Pero antes de lanzarse a la aventura, Williams tuvo que atravesar un extenso proceso de audiciones donde la química instantánea que logró con Storrie fue decisiva para que el director y guionista Jacob Tierney lo eligiera entre otros candidatos. “Hudson fue el tercer actor con el que leí —contó Storrie en una entrevista con Out Magazine—. Con los dos primeros pensé que era genial, hasta que apareció Hudson. Jacob me escribió directamente y me preguntó: ‘¿Qué te parece?’. Y yo le respondí al instante: ‘Sí, es él, sin duda’“.
Aunque Williams desconocía tanto los libros de su compatriota Rachel Reid como la existencia —y el furor— del “hockey smut” , inmediatamente se sintió cautivado por su personaje, Shane Hollander. “Me enamoré al instante, incluso cuando leí los diálogos para la audición, que eran solo dos escenas. Para cuando terminé de leer el episodio 6, estaba llorando. Sentía que nadie más podía interpretarlo. Yo necesitaba interpretarlo”, aseguró a la citada revista.
Si bien se considera un actor muy físico, Williams se enfrentó al desafío de encarnar a un personaje de una emocionalidad más bien interna y contenida, para el cual los gestos corporales grandilocuentes no son moneda corriente. También dijo haberse inspirado en la figura de su padre, quien, al igual que Shane, está dentro del espectro autista. “Mi papá tiene una sensibilidad muy infantil . Cuando leí el guion, saqué una gran página de cómo había vivido con él y supe cómo debería verse el personaje. Empaticé con él de inmediato”, señaló en diálogo con The Hollywood Reporter.
La toxicidad de la fama“No hay forma de prepararse para esto”, reconoció el actor sobre su meteórica fama. “Es una locura, estoy abrumado, me siento como una brújula en un campo magnético que apunta en todas direcciones y no sé quién demonios tiene razón, pero estoy muy emocionado”, dijo a THR, a la vez que mencionó la entrañable amistad que entabló con su coprotagonista como un factor clave de supervivencia. En ese sentido, reveló que ambos eliminan constantemente las redes sociales de sus celulares y solo las vuelven a instalar cada vez que tienen que hacer algún posteo por cuestiones laborales.
Entre las consecuencias de la fama, la excesiva intensidad de los fanáticos de la serie y de los libros también puede ser un factor desequilibrante, especialmente cuando la atención puesta sobre los actores es tan repentina y todos quieren saber hasta el más recóndito secreto de su vida privada, o cuál es su orientación sexual, o si el amor en la ficción traspasó la pantalla (pese a que es sabido que Williams tiene novia). Y, si bien la química y la amistad que se generó entre ellos es real, el canadiense aclaró que no siempre busca estar junto a su compañero en cada evento para evitar sentirse como un producto y porque ambos quieren aprovechar el momento para impulsar sus propias carreras, de manera individual. De hecho, se pusieron de acuerdo para no ir a los mismos desfiles en la Semana de la Moda de Milán.
“Connor y yo estamos alineados. Queremos ser artistas distintos. No queremos ser las gemelas Olsen, queremos ser Connor y Hudson, con filmografías diferentes y contratos distintos. Por más que nos queramos muchísimo, nuestra amistad no necesita ser pública”, afirmó Williams. Al respecto, destacó un consejo que les dio el showrunner de Más que rivales, Jacob Tierney: “Shane e Ilya son para el público, Connor y Hudson son para ellos mismos”.
Qué le depara el futuroMagnético, carismático y dueño de una frescura y desfachatez que todavía no fue contaminada por el status quo de la industria, Hudson Williams se robó los corazones de la audiencia al igual que Shane Hollander lo hizo con los fanáticos de la serie. Pero, entre eventos, desfiles e innumerables entrevistas, Williams no pierde de vista lo verdaderamente importante: seguir desarrollando su carrera como actor, director y guionista.
“Quiero hacer algunas cosas antes de la segunda temporada de Heated Rivalry. Quiero romper con la idea de Shane. Me encanta, pero no quiero que todos los papeles sean el de un tipo convencional en una historia de amor. Quiero hacer otras cosas. Con el tiempo, quiero hacer teatro. Broadway. Un musical, después de tomar clases de canto. Hay muchas cosas que quiero hacer en los próximos dos años”, aseguró a la revista Wonderland.
View this post on Instagram“Algunas personas hablan de este programa como si fuera solo obscenidad. No sé si puedo confiar en mi propia opinión sobre si solo hice The Vampire Diaries o si hice Normal People. Creo en el trabajo que hice. Creo en lo que escribió Jacob. Al final del día, creo que tengo mucho más para ofrecer. Me gustaría interpretar papeles desafiantes con cineastas de autor. Si resulta así, estaré muy agradecido. Si me tocan películas muy comerciales y chatarra, no será lo que imaginé, pero aún podría estar trabajando en The Old Spaghetti Factory, así que no puedo ser demasiado mojigato”, concluyó.