Construyen un hotel de US$120 millones de inversión en una emblemática manzana de Palermo
Dicen que “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”, y parece que principalmente en Palermo, el problema es que muchas veces no tiene donde dormir. El barrio porteño se convir...
Dicen que “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”, y parece que principalmente en Palermo, el problema es que muchas veces no tiene donde dormir. El barrio porteño se convirtió en uno de los principales destinos elegidos por los turistas que llegan a la ciudad, con una oferta de bares, restaurantes, comercios y propuestas culturales que atraen tanto a visitantes internacionales como a argentinos del interior del país. Sin embargo, esa demanda no siempre encuentra una oferta hotelera de gran escala que la acompañe.
Esa es, al menos, la oportunidad que identificó un grupo de empresarios hoteleros que decidió apostar fuerte por el barrio: invertir US$120 millones -con la compra del terreno incluida- para construir un hotel boutique de más de 500 habitaciones, en el terreno donde funcionaba Bodegas López. El emprendimiento ocupará buena parte de la manzana comprendida entre Godoy Cruz, Costa Rica y El Salvador, tendrá entre 35.000 m² y 38.000 m² construidos y se levantará en una zona de Palermo que está cambiando su fisonomía.
Pero, cuando uno piensa en un hotel boutique, lo primero que se le viene a la cabeza es un espacio chico, de pocas habitaciones y poco personal. Entonces, ¿cómo puede considerarse de esa forma a un proyecto de semejante tamaño?
“El que inventa el concepto es Ian Schrager en los 80, haciendo el Hotel Paramount, y después hizo el Delano y el Hudson”, explica Patricio Fuks, empresario hotelero y uno de los socios detrás de Simon Hotel Palermo, que recuerda cómo el concepto nació a partir de una ruptura con los grandes hoteles tradicionales de aquella época. “Él inventa el concepto porque venía a romper con la arquitectura de los hoteles tradicionales de los 80. Entonces, su definición tiene que ver con el diseño, con el estilo del hotel, no con el tamaño”, sostiene.
“Nosotros venimos a hacer el hotel más grande que se va a construir en la Argentina después del Sheraton”, afirma Fuks, en referencia a la escala de los grandes proyectos hoteleros que marcaron otra época de Buenos Aires.
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Una antigua propiedad en un Palermo que cambiaEs importante resaltar que la ubicación no fue elegida porque sí, sino que el entorno en el que se construirá forma parte de un sector de Palermo que atraviesa un proceso de transformación urbana, impulsado por nuevos emprendimientos y proyectos de apertura de calles y espacios verdes en las inmediaciones de las antiguas vías ferroviarias.
“Es una zona de la ciudad que está evolucionando mucho”, explica Alejandro Frenkel, socio de Fuks y responsable del desarrollo inmobiliario. Según cuenta, el Gobierno porteño tiene previsto extender la calle Costa Rica hasta Juan B. Justo y generar nuevas conexiones viales y espacios públicos; además de la creación de una plaza en las inmediaciones del futuro hotel y el desarrollo de varios edificios cercanos entre los que habrá oficinas y viviendas.
“Sabemos que esa zona tiene una demanda hotelera totalmente insatisfecha. Hoy el hotel más grande de Palermo tiene solo 160 habitaciones, y queremos darle la oportunidad al barrio de convertirse en el destino turístico principal de Buenos Aires”, afirma Frenkel.
Además, según cuenta el desarrollador, se estructuró un vehículo de inversión junto a la plataforma Balanz para financiar el proyecto a través del mercado de capitales. “Al no tener acceso a créditos bancarios por 20 o 30 años, la manera que logramos es a través del REIT (real estate investment funds)”, explica Fuks.
Cómo será el nuevo hotel de PalermoEl anteproyecto está siendo desarrollado junto con el estudio Bodas Miani y Asociados. Se trata de una construcción de planta baja y siete pisos, con 500 habitaciones distribuidas en los niveles superiores. La planta baja tendrá un gran lobby y un zócalo comercial con una presencia de propuestas gastronómicas, mientras que en los tres subsuelos habrá espacio para 300 cocheras y un salón de eventos.
“La terraza tendrá un deck donde funcionará un solárium, para que la gente pueda estar ahí. Después tiene todo un zócalo comercial y un gran lobby del hotel”, describe Frenkel. En el interior, el proyecto contempla un patio que funcionará como expansión de los espacios comunes, con vegetación y un espejo de agua.
El reconocido chef Fernando Trocca participará como asesor y curador de la propuesta gastronómica, con la tarea de contribuir a la selección de los restaurantes y bares que funcionarán en el complejo. La intención es generar un circuito gastronómico que atraiga tanto a huéspedes como a vecinos y visitantes del barrio. De todos modos, Frenkel aclara que la composición comercial todavía no está completamente definida y que no necesariamente todos los locales estarán destinados a gastronomía.
“Yo me inspiré mucho en una cadena que empezó en Europa llamada The Student Hotel, ahora llamado The Social Hub. Hacían hoteles grandes de 500 cuartos, les daban 300 a estudiantes y eso generaba una vibra que hacía explotar los bares y restaurantes de abajo”, cuenta Fuks.
La intención es comenzar las obras durante el primer trimestre de 2027 y, una vez iniciada la construcción, estiman que los trabajos demandarán entre dos años y medio y tres años.
De esta manera, el hotel será el primer gran establecimiento de la nueva cadena Simon Hoteles, impulsada por empresarios que anteriormente participaron en el desarrollo de las marcas Dazzler y Esplendor. “Es una marca más contemporánea, más moderna y canchera, muy tecnológica para que sea eficiente el manejo”, define Frenkel.
Invertir en el proyecto desde US$1000A diferencia de un emprendimiento inmobiliario residencial tradicional, en el que las unidades suelen comercializarse individualmente durante la construcción, en este caso se estructuró un vehículo de inversión junto con Balanz para financiar el proyecto a través del mercado de capitales.
En este caso, la estructura se instrumentó mediante un fondo común de inversión cerrado, con oferta pública y cuotapartes que pueden negociarse en el mercado. De esta manera, los inversores participan del activo hotelero a través del fondo, sin necesidad de adquirir una habitación o una unidad inmobiliaria individual.
Claudio Porcel, CEO de Grupo Balanz, explica que la compañía decidió involucrarse por las características del desarrollo, su ubicación y la experiencia de los operadores. El fondo ya concretó una primera colocación, en la que se captaron alrededor de US$32 millones, y se prepara una segunda ronda de financiamiento prevista para noviembre de 2026. Según Fuks, el objetivo de esa instancia será reunir entre US$40 millones y US$50 millones adicionales.
Porcel sostiene que el instrumento permite que pequeños inversores también puedan participar del negocio. “Cualquiera a partir de US$1000 puede ser dueño de un pedacito de ese hotel”, afirma y menciona como objetivo una rentabilidad cercana al 20%, aunque se trata de una proyección del negocio y no de un retorno asegurado para quienes inviertan.