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Consejo no pedido a los 920 despedidos por Fate

Cobren la indemnización, dosifiquen los gastos y busquen otros trabajos. Así de nítido.No me sorprendería que la primera parte del consejo llegara tarde, es decir, que la mayoría de los...

Consejo no pedido a los 920 despedidos por Fate

Cobren la indemnización, dosifiquen los gastos y busquen otros trabajos. Así de nítido.No me sorprendería que la primera parte del consejo llegara tarde, es decir, que la mayoría de los...

Cobren la indemnización, dosifiquen los gastos y busquen otros trabajos. Así de nítido.

No me sorprendería que la primera parte del consejo llegara tarde, es decir, que la mayoría de los despedidos ya haya cobrado la indemnización. En todo caso, no solamente entiendo la decisión, sino que la aplaudo.

Dosificar los gastos implica, por ejemplo, reducirlos a dos tercios de lo que hubieran sido de haber seguido trabajando en Fate; decisión que seguramente su familia aceptará. Imaginemos un asalariado de 20 años de antigüedad, que cobra como indemnización el equivalente a 20 salarios mensuales. Si ajusta sus gastos a dos tercios puede vivir un par de años y medio. Además de lo cual recomiendo salir a buscar trabajo, como asalariado, cuentapropista, o lo que sea.

¿Qué les puede ocurrir? ¿Que dentro de pocos meses consigan otra ocupación y el ajuste que realizaron a sus gastos probó ser excesivo? Error tipo I, error tipo II, éste no es un problema, pensando en la situación contraria. Que por pretender seguir con el ritmo de gastos que tenían, se coman la indemnización y se queden sin ingresos.

Muy importante: que cada uno focalice la atención y la acción, lo cual implica no distraerse con afirmaciones que no ayudan a la toma de decisiones. Ejemplos: resistamos, metiendo presión, para que Fate vuelva a operar; no busques trabajo porque no hay, etc.

Sobre lo primero, la probabilidad es tan pequeña como la de ganar el premio mayor en la lotería. La decisión de cerrar una empresa es suficientemente grave como para pensar que su presidente está meramente pulseando. Y si en otras manos vuelve a funcionar, ¿qué inconveniente hay en volver a la fábrica?

En cuanto a lo segundo, es fácil “pontificar” sobre la ausencia de oportunidades laborales por parte de quienes están hoy ocupados. El desafío de cualquier exempleado de Fate es diferente: buscar, buscar y buscar hasta encontrar. Tarea probablemente ingrata pero, considerando las circunstancias, la única relevante.

No descarto que para algunos el cierre de Fate termine generando mejores emprendimientos. Mi consultora, que arrancó en agosto de 1989, no fue producto de profundos estudios de mercado por mi parte , sino de las implicancias familiares de la hiperinflación que se desató en nuestro país durante el segundo trimestre de 1989. Vivo agradecido a una circunstancia, no a una visión estratégica.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/consejo-no-pedido-a-los-920-despedidos-por-fate-nid25022026/

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