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Con todos lesionados, el desafío de Ubeda para armar la delantera de Boca ante Vélez: ¿Llega Cetré?

Una maldición parece haberse ensañado con Boca. Porque si bien es cierto que después de casi un mes de receso y pretemporada el torneo Apertura comenzó sin respiro (tres partidos en una semana)...

Con todos lesionados, el desafío de Ubeda para armar la delantera de Boca ante Vélez: ¿Llega Cetré?

Una maldición parece haberse ensañado con Boca. Porque si bien es cierto que después de casi un mes de receso y pretemporada el torneo Apertura comenzó sin respiro (tres partidos en una semana)...

Una maldición parece haberse ensañado con Boca. Porque si bien es cierto que después de casi un mes de receso y pretemporada el torneo Apertura comenzó sin respiro (tres partidos en una semana), ese escenario es igual para todos los protagonistas del fútbol argentino. Pero en el caso del club azul y oro, el plantel, que a principios de año parecía amplio, hoy cruje cada vez que Claudio Ubeda intenta mover una ficha sin que se le caigan otras tres.

La lesión de Exequiel Zeballos no es un episodio aislado: es el último síntoma visible de un problema más profundo, más estructural, que convirtió la previa de la visita a Vélez en Liniers en un ejercicio de supervivencia antes que en una planificación futbolística.

El Changuito sintió un pinchazo, dejó la práctica de este miércoles y activó una secuencia conocida en Boca Predio: estudios, parte médico y malas noticias. Desgarro grado 2-3 del bíceps femoral izquierdo, lo que traducido significa que estará al menos un mes afuera de las canchas y quizás se perderá siete partidos: Vélez, Platense, Racing, Gimnasia de Chivilcoy (Copa Argentina), Lanús, Gimnasia y Esgrima de Mendoza y Central Córdoba.

El asunto es que Zeballos no es uno más. Es desequilibrio, vértigo, desborde. Es el jugador que apareció en en último trimestre del año pasado cuando Boca ya pensaba en cederlo a préstamo. El del golazo a River, con celebración épica incluida. El distinto que también se venía destacando en el arranque del 2026. Y su ausencia deja algo más que un hueco en la planilla: deja una pregunta sin respuesta sobre cómo el entrenador rearmará el ataque y cómo sorprender a los rivales cuando se cierran atrás.

#ParteMédico

Exequiel Zeballos presenta una lesión muscular grado 2–3 del bíceps femoral izquierdo.

Ander Herrera presenta lesión muscular grado 1 de músculo recto anterior del muslo derecho.

Depto. Médico Fútbol Profesional. pic.twitter.com/difMBy0nUZ

— Boca Juniors (@BocaJrsOficial) February 5, 2026

Porque el problema no es Zeballos. Es Zeballos y todos los demás. Porque además del Changuito al mismo tiempo están de baja Edinson Cavani (lumbalgia), Miguel Merentiel (distensión muscular), Milton Giménez (pubalgia), Alan Velasco (esguince del ligamento interno de su rodilla izquierda), Lucas Janson (distensión muscular) y Carlos Palacios (sinovitis en la rodilla derecha). Siete futbolistas ofensivos entre lesionados y en procesos de recuperación. Una cifra que resulta curiosa y que, seguramente, llamará a la reflexión sobre la planificación de los trabajos en Boca Predio. No significa que se replanteen la forma de entrenar o planificar los esfuerzos, pero al menos los revisarán.

No hay sistema táctico que sobreviva a semejante sangría, ni entrenador que pueda esconderla debajo de la alfombra de los discursos o las excusas. De hecho Boca tiene más delanteros en la enfermería que en la cancha.

Ubeda, que asumió en un contexto ya complejo, se encuentra ahora obligado a armar un rompecabezas con piezas que no estaban en la caja. El 4-3-3, que parecía haber llegado para quedarse, se desarma por falta de intérpretes. Los extremos no están y el centrodelantero está entre algodones. El recambio es juvenil, improvisado, lejos de ser opción inicialmente y forzado por la urgencia.

Iker Zufiaurre y Gonzalo Gelini aparecen como únicas opciones “sanas” en ataque, una frase que en sí misma describe la magnitud del escenario. Dos pibes que no hicieron la pretemporada con el plantel principal hoy cargan con la responsabilidad de sostener a Boca en el arranque de una competencia que en dos meses sumará el gran objetivo: la Copa Libertadores.

¿Llega Cetré?

Con la intención de ofrecerle una alternativa al cuerpo técnico en este contexto de urgencia y escasez ofensiva, la dirigencia de Boca acelera en las negociaciones para incorporar a otro delantero, aprovechando el cupo que se le abrió por la operación y la larga rehabilitación que tendrá por delante Battaglia. Y el apuntado es Edwuin Cetré.

El extremo colombiano, de los 28 años, tenía todo arreglado para sumarse a Athlético Paranaense (que iba a desembolsar US$ 6.000.000 por la transferencia). Pero todo se deshizo cuando en la revisión médica la detectaron "una alteración en los parámetros cardiológicos”, según consignó el diario brasileño Globo Esporte, y una lesión mal curada en su rodilla derecha, que lo exige por demás, algo que el propio jugador reconoció y al mismo tiempo dejó en claro que eso nunca le impidió rendir al máximo en Estudiantes.

Mientras tanto, el cuerpo técnico evalúa variantes. Kevin Zenón, mediocampista por naturaleza, vuelve a aparecer como comodín ofensivo, aunque su rendimiento como extremo ya dejó dudas. Romero suma rodaje, pero sin acción desde diciembre todavía está lejos del ritmo ideal. Merentiel avanza en silencio, paso a paso, como solución inmediata pero riesgosa. Cavani, el goleador de jerarquía internacional, sigue poniéndose a punto y Boca no quiere apurarlo, pero al mismo tiempo el deseo es tenerlo dentro de la cancha lo antes posible. Esa decisión resume el momento. Desde el cuerpo técnico xeneize creen que podrán contar con ambos para la próxima fecha, pero se verá qué sucede en los últimos entrenamientos de la semana.

Y como si no alcanzara con el frente ofensivo, el mediocampo también empieza a pasar factura. Ander Herrera sufrió un desgarro grado 1 del recto anterior del muslo derecho. Afuera. Y Rodrigo Battaglia, operado de una tendinopatía insercional del tendón de Aquiles derecho, recién podrá regresar a la alta competencia en el último trimestre del año. El margen se achica. Las alternativas se reducen a movimientos internos, ajustes mínimos y decisiones que se toman más por descarte que por convicción.

En ese contexto, visitar a Vélez en Liniers deja de ser un partido más de la cuarta fecha del Apertura y se transforma en una prueba de resistencia. Boca llega golpeado, deshilachado y obligado a recalcular cada día. Cada final de entrenamiento se transformó en un control de daños. Cada práctica termina con la misma pregunta (incómoda) flotando en el aire: ¿terminaron todos bien?

Las buenas noticias son relativas. Cavani y Merentiel entrenando a la par se celebran como “refuerzos internos”, una expresión que en otro momento hubiera sonado exagerada y hoy se pronuncia con alivio. Pero nadie garantiza minutos, ni continuidad, ni respuestas inmediatas. El optimismo del cuerpo técnico de contar con ellos ante Vélez necesita más capítulos.

Boca entra en una etapa donde el “plantel largo” choca contra esta realidad que evidencia la numerosa lista de los no disponibles. Ya no se trata de si el equipo está bien armado o no. Ningún plantel resiste siete bajas ofensivas sin condicionar su estructura.

Y ahí aparece la verdadera preocupación: no el resultado del domingo, sino el desgaste acumulado de una temporada que recién empieza y ya muestra señales de alarma. El rompecabezas está sobre la mesa, incompleto, y el reloj corre. Porque en Boca, hoy, no se planifica el futuro, sino que se sobrevive al presente.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/con-todos-lesionados-el-desafio-de-ubeda-para-armar-la-delantera-de-boca-ante-velez-llega-cetre-nid05022026/

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