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Cita del día, Santo Tomás de Aquino, filósofo: “Todo odio procede de algún amor como de causa”

En el siglo XIII, cuando la filosofía y la teología ocupaban un lugar central en la búsqueda de respuestas sobre la existencia humana, ...

Cita del día, Santo Tomás de Aquino, filósofo: “Todo odio procede de algún amor como de causa”

En el siglo XIII, cuando la filosofía y la teología ocupaban un lugar central en la búsqueda de respuestas sobre la existencia humana, ...

En el siglo XIII, cuando la filosofía y la teología ocupaban un lugar central en la búsqueda de respuestas sobre la existencia humana, Santo Tomás de Aquino se propuso ordenar buena parte de ese conocimiento en una obra monumental. Inspirado en la filosofía aristotélica y la doctrina cristiana, escribió la Summa Theologiae, un compendio teológico de más de mil páginas en el que, a través de un método riguroso de preguntas y respuestas, explora conceptos fundamentales de la vida humana y aborda racionalmente la existencia de Dios.

Proclamado por la Iglesia como doctor angélico, doctor común y doctor de la humanidad, Tomás de Aquino no solo se destacó por la profundidad de sus ideas, sino también por la precisión con la que las expresó. Su propósito era que la obra pudiera ser comprendida no únicamente por los eruditos, sino también por quienes se acercaban al conocimiento sin una formación especializada. Por eso, evitó las palabras superfluas, las introducciones innecesarias y los razonamientos rebuscados. En esa combinación de profundidad y claridad reside una de las claves de su legado: la posibilidad de abordar las grandes preguntas de la existencia sin perder de vista la importancia de explicarlas de manera accesible.

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Entre los distintos temas que aborda en la obra, dedica un extenso apartado al estudio de las pasiones del alma. Allí, analiza algunas experiencias que atraviesan la vida cotidiana y que, siglos después, continúan formando parte de las preguntas en torno al mundo emocional: la tristeza, la ira, el amor y el odio, entre otras. Para el teólogo, estas pasiones no eran fenómenos aislados, sino parte de un entramado más amplio que interviene en la manera en que las personas perciben, desean y reaccionan ante aquello que les sucede.

A continuación, algunas de las reflexiones que Santo Tomás de Aquino desarrolló sobre la vida emocional y su diálogo con lo que la evidencia científica contemporánea permite conocer sobre las emociones.

1. ¿Se alivia el dolor o la tristeza con el llanto?

“Las lágrimas y gemidos alivian naturalmente la tristeza por dos razones”, escribe. En primer lugar, revela que todo lo nocivo que se guarda en el interior aflige más; esto se debe a que la atención del alma se concentra más sobre ello. Pero el filósofo advierte que “cuando se manifiesta al exterior, entonces la atención del alma en cierto modo se desparrama sobre las cosas exteriores, y así disminuye el dolor interior”.

Una investigación publicada en el Journal of Research in Personality aborda esta misma cuestión y hace algunas salvedades: al analizar más de 1.000 episodios de llanto, los investigadores notaron que la mayoría de los participantes reportaron tener sensaciones de alivio y reducción de la tensión emocional. Sin embargo, aclararon que lo mencionado dependía del contexto social en el que se encontraba la persona y que solía ocurrir tiempo después del acto de llorar, no inmediatamente.

2. ¿Disminuye el dolor y la tristeza por la compasión de los amigos?

“Cuando alguien ve a otros contristados por su propia tristeza, se hace la ilusión de que los otros comparten con él la carga, como si se esforzaran en aliviar su peso; y, por eso, la lleva con más facilidad“, escribe de Aquino. También añade que, al ver que los amigos se apenan por uno, se entiende que lo aman, lo cual vuelve el malestar algo más deleitable.

3. ¿La ira impide el uso de la razón?

“La mente o razón, aunque no se sirve de órgano corporal en su acto propio, sin embargo, como para su acto necesita de ciertas potencias sensitivas, cuyos actos son impedidos cuando el cuerpo está perturbado, el juicio de la razón también se ve necesariamente impedido por las perturbaciones corporales, como aparece claro en la embriaguez y en el sueño”, escribe. Y hace una aclaración interesante: que la ira produce principalmente una perturbación alrededor del corazón, aunque puede extenderse hasta otros miembros. “La ira es, entre todas las pasiones, la que impide más manifiestamente el juicio de la razón”.

4. ¿Es el odio más fuerte que el amor?

“Todo odio procede de algún amor como de causa. Por lo tanto, es imposible que el odio sea absolutamente más fuerte que el amor”, postula.

Y los académicos están de acuerdo: el odio no es más fuerte que el amor, pero sí puede ser más intenso, duradero o dominante, dependiendo el contexto. Un escrito hecho por los investigadores estadounidenses John T Cacioppo y Gary Berntson propone que el amor y el odio forman parte de un sistema bivariado, es decir, uno corresponde a un eje para lo positivo y el otro, para lo negativo. Ambos pueden coexistir, funcionar en paralelo, pero no compiten entre sí. Su conclusión fue que el odio no reemplaza al amor, pero sí puede superponerse, derivarse o convivir con él.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/cita-del-dia-santo-tomas-de-aquino-filosofo-todo-odio-procede-de-algun-amor-como-de-causa-nid28092026/

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