Cine italiano: Hagas lo que hagas, está mal, una comedia que pone el foco en los matices de los vínculos familiares
Hagas lo que hagas está mal (Come ti muovi, sbagli, Italia/2025). Dirección: Gianni Di Gregorio. Guión: Marco Pettenello, Gianni Di Gregorio. Fotografía: Maurizio Calvesi. Edición: Sara Petrac...
Hagas lo que hagas está mal (Come ti muovi, sbagli, Italia/2025). Dirección: Gianni Di Gregorio. Guión: Marco Pettenello, Gianni Di Gregorio. Fotografía: Maurizio Calvesi. Edición: Sara Petracca. Elenco: Gianni Di Gregorio, Greta Scarano, Tom Wlaschiha, Anna Losano, Pietro Serpi, Iaia Forte. Duración: 97 minutos. Calificación: apta para todo público. Nuestra opinión: buena.
Presentada como película de clausura en las Giornate degli Autori del último Festival de Venecia, esta película -escrita, dirigida y protagonizada por Gianni Di Gregorio- gira en torno de un profesor jubilado, un hombre afable, atado a las rutinas y cultor del orden que vive muy tranquilo en Roma, disfruta de largos paseos por su barrio y de charlas con amigos en el bar, se entrega a pequeños coqueteos con una vecina y escribe con intermitencias un ensayo histórico que no avanza demasiado.
Esa calma que le brinda la autosuficiencia en esta etapa otoñal de su vida se ve súbitamente alterada cuando su hija, Sofía, regresa desde Alemania con sus dos hijos pequeños tras una crisis matrimonial. El marido, un atildado profesor universitario alemán, le ha sido infiel. Y ella, en consecuencia, ha decidido marcharse. La convivencia forzada convierte a la casa del protagonista en un espacio de tensiones, reproches y afectos contradictorios, una línea argumental clásica, propia de cientos de comedias televisivas.
Di Gregorio utiliza esos pequeños conflictos domésticos para reflexionar sobre la fragilidad de los equilibrios emocionales, el paso del tiempo y el peso de los vínculos familiares, que en este caso lo involucran en un caos inesperado que altera su apacible día a día pero al mismo tiempo lo cargan de una energía y un colorido que últimamente no estaban teniendo.
Nacido en Roma en 1949, este experimentado artista italiano tiene un frondoso currículum como guionista. Su trabajo más notable en ese rubro es sin dudas el que hizo para Gomorra, la elogiada película de Matteo Garrone, que llevó al cine un exitoso libro de Roberto Saviano). Recién debutó como director en 2008, al borde de los 60 años.
A partir de allí escribió y dirigió media docena de largometrajes que tienen características más o menos similares. El de Di Gregorio es un cine sobrio y convencional. En el caso de Hagas lo que hagas, está mal, la comedia aparece más como resultado de la observación que de la apelación expresa al gag. Más de una vez, los silencios y los gestos mínimos tienen en este film ligero tanto peso como los diálogos. El estilo de su director tiene mayormente un tono didáctico y está matizado por la melancolía y una leve ironía.
Disruptivo y contradictorioPero la familia aparece esta vez como una fuerza disruptiva y contradictoria: aquello que da sentido a la vida del protagonista es, al mismo tiempo, lo que amenaza con desestabilizarla. El enfoque de Di Gregorio para contar ese desajuste es, de todos modos, amable: las relaciones de los protagonistas están vivas, cargadas de afecto y a veces de mínimos desbordes, pero también de desgaste. Pueden proteger y asfixiar al mismo tiempo, pero no hay gravedad ni dramatismos excesivos en la historia.
Se trata, en definitiva, de una película que trabaja sobre tópicos muy transitados en el cine -el amor, la vejez, las segundas oportunidades- con candidez, sin una pizca de cinismo. Y que encuentra sus límites más evidentes en la falta de originalidad: tanto formal como temáticamente, apela a los lugares comunes, busca con fruición la identificación más directa con el espectador, descarta abiertamente cualquier riesgo o provocación y por ende se vuelve por momentos monótona y predecible.
El propio Di Gregorio ha definido con claridad las características de su cine en una entrevista con la web italiana Taxidrivers: “Siempre intento simplificar las cosas porque ya me imagino la reacción de los productores antes de empezar. Pero al final suelen quedar conformes porque mis películas cuestan poco y generan ingresos”.