Cartas de lectores: No amamos lo suficiente a los periodistas, incurables, decepción
Carta de la semanaNo amamos lo suficiente a los periodistasDiego Cabot debió soportar más de doce horas de interrogatorio por parte de los abogados defensores de los funcionarios y ...
Carta de la semana
No amamos lo suficiente a los periodistas
Diego Cabot debió soportar más de doce horas de interrogatorio por parte de los abogados defensores de los funcionarios y empresarios corruptos nombrados en los cuadernos de Centeno. Fueron doce horas de hostigamiento feroz, mal intencionado, porque a esos defensores solo les quedaba quebrar al periodista que los denunció, ya que no pudieron hacerlo con los arrepentidos. Quisieron debilitarlo, embarrarlo, hacer que se contradiga para defender así a sus corruptos clientes, empezando por Cristina Kirchner. Todos los argentinos de bien estuvimos acompañando a este ejemplar y valiente periodista de investigación, gracias al cual hoy se está juzgando a los que pagaban y recibían coimas de la obra pública mientras la inflación y la pobreza hundían impiadosamente a la Argentina. No todos los periodistas son ensobrados y extorsionadores, aunque es cierto que los hay, y tal vez sean demasiados para un pobre país quebrado como lo es la Argentina. Pero existen periodistas honorables, decentes, valientes y con vocación de investigar y decir siempre la verdad, le duela a quien le duela. Amemos a estos periodistas que nos permiten saber lo que está pasando en las tinieblas del poder, pero hagámoslo con objetividad, no según a quién denuncian o de qué lado está la corrupción. La verdad es una sola, no es de izquierda ni de derecha, y para quitarle el velo con el que los políticos y los empresarios prebendarios la esconden, está el periodismo. Por eso nuestros fundadores le dieron el rango constitucional a la libertad de prensa, lo que transforma al ejercicio del periodismo en un verdadero cuarto poder que los ciudadanos –no olvidemos eso– votamos todos los días.
Enrique Arenz
Incurables
Es tragicómico ver a la oposición bramar por la renuncia del ministro Adorni cuando ni siquiera está imputado, y no han dicho una palabra de Cristina Fernández cuando era vicepresidenta y se encontraba imputada, procesada y condenada en primera instancia por corrupción y ni se le cruzó por la cabeza renunciar. Los peronistas no son incorregibles, como decía Borges aludiendo a una conducta errónea que se podía corregir. Son incurables.
Gustavo Gil
Decepción
Ante todo, quiero felicitar efusivamente al señor Luciano Román por su artículo del 7 de mayo. No puedo menos que compartir plenamente sus dichos. Soy uno de tantos que se sienten decepcionados por la actuación del jefe de Gabinete y más aún por la del presidente de la Nación, quien, procurando defenderlo, en lugar de exigirle que preste una declaración amplia y clara de su situación patrimonial, se limita a procurar descalificar, sin prueba alguna, al principal contratista de la obra. Ruego para que Dios ilumine al señor Presidente.
Gustavo Pittaluga
Como el avestruz
Tengo amigos muy amigos del oficialismo. Detestan que se ataquen algunas actitudes, errores no forzados del Presidente y de su equipo. Actúan como el avestruz, que esconde la cabeza para no ver una amenaza. Les digo: “¿Quieren romper un diario, como hizo el jefe de Gabinete Capitanich?”. Hacen bien los periódicos y otros medios cuando señalan faltas y que estas puedan ser corregidas. Pero no, los muy amigos del oficialismo coinciden con Milei en que los que denuncian “están ensobrados, hay que odiarlos”. El Gobierno dice: “Tranquilo, paciencia, el programa es para tres o cuatro años”, pero las elecciones son el año que viene y, como dice el economista Arriazu: “Me preocupa la desocupación del conurbano”. Mientras tanto, la oposición está bajando el traje del ropero para estar lista para el resultado del próximo comicio.
Ricardo Frers
DNI 5.090.603
Respeto mutuo
Hace pocos días, el jefe de Gabinete expuso ante la Cámara de Diputados. No emitiré una opinión acerca de cómo se desarrolló esa exposición, ni tampoco del espectáculo brindado por el señor Presidente, alentando al jefe de Gabinete al mejor estilo estadio de fútbol. Sí mencionaré que el presidente de la Cámara reiteradamente llamó la atención a un diputado para que evitara tutear al expositor, por considerarlo una falta de respeto al funcionario. Concuerdo con lo manifestado por el señor Menem, pero considero que el celo puesto para hacer respetar al jefe de Gabinete también debió ponerlo en evitar que desde los lugares ocupados por émulos de barrabravas se insultara a los legisladores que se encontraban en uso de la palabra, por ejemplo, la diputada Bregman. Llegado el caso, el señor Menem debió desalojar a los desubicados, con lo cual desempeñaría correctamente sus funciones, entre ellas el mantener el orden y hacer respetar a nuestros legisladores de cualquier partido al que pertenezcan.
Jorge Carlos Ales
Una sociedad más amable
En tiempos en los que predominan la agresividad y el individualismo exacerbado, conviene recordar que los buenos modales no son una simple formalidad, sino una expresión concreta de respeto hacia el prójimo. Por eso, saludar, escuchar, agradecer o tratar con cortesía ayudan a mejorar la convivencia cotidiana y a fortalecer los vínculos interpersonales. Parece una reflexión trivial, pero no lo es tanto en épocas de poco respeto y consideración hacia los demás. Una sociedad más amable es también una sociedad más humana.
Patricio Oschlies
DNI 21.644.451
La soledad de los mayores
La soledad y la marginación pueden ser peores que la muerte. La soledad en la vejez puede ser más letal que todas las muertes. Muchas soledades hieren, asfixian, impiden la vida. Duelen las que se prolongan por mucho tiempo y laceran profundamente aquellas donde el abandono es una constante. Recuerdo las palabras de un octogenario deprimido: “Me sobra demasiado tiempo. No sé qué hacer. No sé incluso si tiene sentido prolongar mis tristezas. Hay días donde todo me abruma, días llenos de niebla y dolor. Esos días parecen no tener fin. Son días llenos de soledad, saturados de silencio. En esos días aciagos todo huele mal. Incluso la ropa huele a muerte”.
En definitiva, las autoridades deben reflexionar sobre el tema de la vejez, estableciendo políticas serias y concretas que hagan al bienestar de los viejos, que se utilice la experiencia ganada en sus ricas y provechosas vidas en la realidad de cada día, pues hoy nos topamos con el hecho cierto de que, si bien la ciencia ha aumentado la esperanza de vida, la sociedad en que están inmersos los adultos mayores no se ha preocupado por resguardarlos con el cuidado, amor y respeto que se merecen generosamente.
Héctor Luis Manchini
DNI 7.779.947
Selección de personal
Es frecuente enterarse por los diferentes medios de las colas de postulantes que se realizan en la calle para acceder a ser seleccionados para un puesto de trabajo ofrecido por alguna empresa o pequeño negocio. Hace unos días, pude leer que se hizo una cola de doce cuadras, con el objetivo antes mencionado. Más alla de tener que soportar las inclemencias del tiempo, las horas de espera y el costo del viaje, hasta llegar a una breve entrevista y entregar el currículum, me resulta inadmisible que existiendo varias opciones de seleccionar el personal, se recurra a una que se utilizó hace más de un siglo, como es la citación en la puerta de la empresa, acto que de por sí no habla muy bien de los directivos de la misma, por los perjuicios provocados a los candidatos, la eventual humillación que esa metodología puede provocar entre los solicitantes, denotando una total indiferencia ante los perjuicios ocasionados a los postulantes y una falta de respeto a los mismos, ante la necesidad de obtener un trabajo. Esta forma de selección la utilizan desde medianas empresas hasta negocios de poca envergadura y de un solo dueño. Los antecedentes podrían ser enviados por internet o WA, o en última instancia entregados en la recepción de la empresa sin necesidad de hacer cola alguna. Después se evaluará quién reúne las condiciones exigidas (que deberían ser expuestas en la convocatoria) y se lo citará para una entrevista que podría ser definitoria. Esta metodología es la que utilizan la mayoría de las empresas.
Cr. Vicente Casado Arroyo
San Martín
Suelo leer habitualmente los artículos de Alejandro Díaz Bessone sobre San Martín y siempre estoy pendiente de que vuelva a hacerlo. Disfruto mucho, al igual que con seguridad también muchos otros lectores de LA NACION, el modo claro, respetuoso y muy interesante con el que describe diferentes aspectos de la vida del héroe máximo de nuestra historia.
Ladislao Endre
DNI 8.515.373