Carla Calabrese, entre el regreso de un éxito, el “mensaje del más allá” de Lino Patalano y misiones solidarias
“Cuando los derechos de un material tardan en llegar, me lleva a pensar que hay obras que son para uno y otras que no, hay que aprender a aceptarlo”. La ecuación de ...
“Cuando los derechos de un material tardan en llegar, me lleva a pensar que hay obras que son para uno y otras que no, hay que aprender a aceptarlo”. La ecuación de Carla Calabrese no aplica en la bisectriz de El curioso incidente del perro a medianoche, la pieza que estrenará el próximo jueves en el Teatro Maipo, nuevamente en el doble rol de directora y actriz.
Indudablemente, Calabrese ha establecido un maridaje con esta propuesta que pudo verse, con notable repercusión, durante la temporada 2019 y que, con puesta renovada, nuevamente ocupará el histórico escenario de la calle Esmeralda del que ella y su marido, el piloto de avión, cineasta y empresario Enrique Piñeyro, son propietarios.
“Hay que salir a buscar lo que uno quiere en la vida y en el teatro”, reafirma la realizadora, convencida de que los caminos se tejen con decisiones tomadas, esfuerzo y una pócima de los designios del destino.
View this post on InstagramNo adelanta cuál es ese título que se le resiste, pero compensa con la adrenalina que le produce el reestreno de la obra rubricada por el dramaturgo inglés Simon Stephens e inspirada en la exitosa novela de Mark Haddon, que ha cosechado, entre otros galardones, los premios Olivier, Tony, Drama Desk y Outer Critics Circle.
El regreso de El curioso incidente del perro a medianoche se enmarca en la celebración por las dos décadas de vida de la productora de espectáculos The Stage Company, que Calabrese encabeza y que también cuenta con una filial en España.
-Tu derrotero personal y artístico conlleva ribetes poco frecuentes.
-He hecho cosas distintas y llega un momento en el que uno se da cuenta de que las puede hacer; cuando se tiene conciencia de eso, aparece cierto compromiso de concretarlas. Dar trabajo y generar buen teatro tiene que ver con las bendiciones que uno recibe y que tiene la obligación de compartirlas.
Vida atípica la que teje día tras día. Un camino que se inició como docente de inglés, profesora de teatro y realizadora de espectáculos para las infancias en ese idioma. Sin embargo, el recorrido artístico le tendría deparados algunos hitos que transformarían su devenir.
De las salas teatrales y los salones de actos de los colegios a la Calle Corrientes, una recomendación de Nachi Bredeston, el cruce con Lino Patalano, entonces dueño de la sala bautizada como “catedral de la revista”, y un destino inimaginado convirtiéndose en la sucesora del recordado y querido productor fallecido casi en el inicio de la primavera de 2022. “Hay una raíz que se sembró mucho antes de llegar al Maipo y que sostiene el trabajo de hoy”, asegura.
Fiel a su dogma por salirse de la norma, se desempeñó -durante tres años- como azafata y comisario de abordo en la extinta compañía LAPA, donde conoció a su esposo y padre de su hijo. El matrimonio hoy lidera campañas de ayuda solidaria en África, actualmente con acciones concretas en torno a la concientización contra la ablación física de las mujeres.
Por dónde comenzar a desgranar una vida tan rica que no sabe sobre procrastinaciones. Casi una serie amasada en episodios.
ReversionarLa narrativa de El curioso incidente del perro a medianoche cuenta la historia de Christopher -interpretado por Iñaki Aldao-, un adolescente con sensibilidad extrema y una visión especial del mundo, capaz de explicar teorías complejas, aunque con cierta dificultad para lo vincular. Al enterarse sobre la misteriosa muerte del perro de su vecina, el personaje inicia una investigación para encontrar al culpable, la cual lo llevará a descubrir mucho más acerca de sí mismo, de su entorno y de su familia. De cómo mirar la realidad se trata y de apartar la mirada juzgante hacia los demás.
View this post on InstagramEn la nueva puesta, Calabrese interpreta a Siobhan, la maestra. “Es un personaje que me permite dirigir, porque permanece mucho tiempo fuera de escena y, además, lee bastante, así que no me exige estudiar tanta letra. Por otra parte, fui maestra de inglés y de teatro, así que me vinculo con el rol de manera muy cercana”.
-¿Qué nos dice hoy la obra? ¿Cómo nos interpela?
-Hablar de las diferencias y de las trabas en la interacción social que pueden tener algunos seres humanos siempre está buenísimo. Tenemos que ser más amables cuando no entendemos el comportamiento de los otros, por otra parte, todos somos muy diferentes. Ni la novela de Mark Haddon ni la adaptación de Simon Stephens se refieren puntualmente de la condición del autismo o del Asperger, más allá que lo sugieran; ellos prefieren hablar de las diferencias y cómo lidiar con eso.
Mela Lenoir, Andrés Bagg, Pablo Sultani, Silvana Tome, Bruno Pedicone, Gabriela Bevacqua, Gabriel Machado, Graciela Pafundi, Pat González Ericcson, Theo Piñeyro, Carlos Simón, Nicolás Sousa, Lali Vidal, Tomas Albertoni y Matías Albizzati conforman la compañía que busca repetir el éxito que la pieza cosechó en su temporada anterior, interrumpida por el estallido de la pandemia del Covid.
La música original corresponde a Javier Giménez Zapiola y Mariano Lopardo y la dirección coreográfica es responsabilidad de Agustín Pérez Costa.
-Con un antecedente tan reconocido, ¿cuál es la razón de una nueva puesta?
-Vi mucho teatro, tengo más experiencia y no soy la misma Carla de hace siete años. Además, si bien el texto es el mismo, maravillosamente escrito, me interesa que quien vio la obra anteriormente pueda regresar y ver otra propuesta.
-Trazando cierto paralelismo con el personaje protagonista, en algún tramo de tu vida, ¿sentiste que “no encajabas”?
-Me sucedió de chica hasta que entendí por dónde ir. Tenía el deseo de hacer teatro, pero había dudas, no sabía si tenía la capacidad; por eso creo que, en determinado momento, hay que correr el riesgo y hacer. Nunca estamos del todo preparados ni para actuar, recibirnos de directores o ser padres. Hay que aprender en el camino, la perfección no existe. No hay que tener parámetros de perfección por miedo al fracaso, porque lo único que hace eso es detenerte.
-¿Se puede establecer algún tipo de vínculo entre tu labor en el mundo de la aviación y la tarea artística?
-Creo que ambas actividades tienen que ver con evadir un poquito la realidad. Ser azafata, al igual que la actuación, tiene un grado de exposición, está asociado a la audacia de los desafíos y a investigar otros mundos.
-También conlleva autoridad y liderazgo, dos características que se aúnan en vos.
-Logré el cargo de comisario de abordo de un 737, un avión muy grande, a los 24 años, siendo muy chica, pero en LAPA todo era así de rápido. Fue mucha responsabilidad de golpe.
Recibe a LA NACION enfundada con ropa deportiva, ya que la producción fotográfica que acompaña esta entrevista fue realizada con anterioridad. “De acá me voy al gimnasio”, sostiene, mientras ofrece café de cápsulas e invita a ocupar uno de los extremos de una inmensa mesa de madera rectangular, una de las joyas del enorme loft que convirtió en su propia oficina.
Paredes con ladrillos a la vista, techo bovedilla y algunos objetos de colección le conceden al espacio una atmósfera particular. El reducto de Calabrese es un oasis pletórico de silencio en pleno centro de Buenos Aires.
Comprar la “Catedral”-¿Recordás cuando, con tu marido, le propusieron a Lino Patalano adquirir el Maipo?
-Sí, ya estaba acá haciendo Shrek.
-¿Cómo fue?
-En un momento, a Lino se le hizo muy cuesta arriba sostener la sala, razón por la cual estaba buscando vender el cincuenta por ciento, así que empezamos de a poco.
-Rescataron a la sala de un destino incierto.
-Había varias iglesias buscando comprar la totalidad del inmueble, algo que nos hacía doler la panza. No tenemos nada contra las iglesias, pero un teatro es un teatro.
-¿Cómo lograron desactivar la amenaza tangible de la disolución del Maipo?
-Finalmente, le compramos el teatro a Lino y le propusimos que siguiera como director y ocupando su oficina. Lo extrañamos.
No puede contener las lágrimas del recuerdo. Esa misma emoción la envuelve cuando rememora un hecho llamativo que se da la mano con su fe en la astrología. “Creo en los espíritus, no me cierro a nada. A veces, siento que Lino me está diciendo algo, tuvimos algunas señales”.
-¿Cómo se manifiesta eso?
-Una noche, se acercó una señora que, seguramente, experimentaba algún tipo de videncia y me dijo: “Lino me está preguntando si abriste el libro, porque te escribió un mensaje”.
-¿A qué se refería?
-Lino me había regalado para mi cumpleaños un libro que, como estaba en plena época de estreno de Come From Away, no llegué a abrir. Cuando la mujer me dijo eso, salí corriendo a buscarlo, lo abrí y encontré el mensaje de Lino.
El libro es un incunable realizado por la investigadora Cora Roca, recientemente fallecida, en cuya primera página aparece la leyenda manuscrita que Lino Patalano le dedicó a Calabrese.
“Hicimos limpiezas espirituales del teatro y no faltó quien me dijo: ´Lino dice que tenés que escribir´, en algún momento lo haré”.
Familia y másConoció a su marido trabajando en LAPA, la compañía que dejó de volar poco después del luctuoso accidente acontecido en el Aeroparque Metropolitano el 31 de agosto de 1999, que se cobró más de medio centenar de víctimas. “Cuando sucedió, ni él ni yo ya trabajábamos en la empresa”.
Calabrese y Piñeyro compartieron el trabajo durante un año y medio. Luego de ese lapso se pusieron de novios. “Llevamos 32 años de pareja”.
Una década después de iniciada la relación nació Theo Piñeyro, el único hijo del matrimonio. El joven es actor de doblaje, “un poco tomado por la Inteligencia Artificial”. La madre reconoce: “Le abrí el panorama para que pueda actuar en escena, por eso le di un pequeño papel en la obra”. La directora reafirma su propio mantra: “Si estás contento en el trabajo, estás contento con la familia y viceversa”.
NecesidadesDesde hace años, Calabrese y su marido realizan misiones solidarias en África. Actualmente, determinadas realidades -amparadas en la tradición cultural- son motivo de acción de parte de la delegación que encabezan: “Estamos trabajando en Sierra Leona en lo referido a la mutilación genital femenina, hacemos un viaje presencial cada año”.
Una escuela de Sierra Leona, sostenida mayormente por Calabrese, Piñeyro y su equipo de colaboradores, es el núcleo del trabajo. “Hacen falta muchos médicos, por eso, estamos tratando de ver cómo algunos egresados de la escuela pueden ser becados para estudiar medicina en Sudáfrica o Etiopía”.
Por estas horas, el gran objetivo de la organización solidaria es lograr que se impulse una legislación en contra de la mutilación de las mujeres: “No existe ley en Sierra Leona que impida estas atrocidades”.
View this post on Instagram-¿Por qué se realizan estas mutilaciones?
-Lo toman como una iniciación. Existe la teoría que sostiene que, si una mujer no está mutilada, va a querer estar con demasiados hombres, entonces no será candidata para poder casarse y tener hijos. Es algo que viene desde hace muchos años y no está difundido en una tribu perdida, sino que son millones de niñas y adolescentes expuestas, con una mortalidad del diez por ciento, porque se hace de manera precaria en cualquier lugar. Es una práctica muy cruenta.
-¿En qué territorios se observa esta práctica?
-En Uganda, Etiopía, Somalía, Mali, Sierra Leona, entre otros lugares. En la escuela tratamos de concientizar, romper con mitos como el que dice que, si no lo hacen, las van a comer una serpiente gigante que las va a masticar y escupir.
-¿Cómo se accede a esa concientización?
-Con humildad, sin ser el hombre blanco que va a buscar un cambio.
-¿Esa sociedad patriarcal no se resiste a la tarea que realizan?
-Hay más información y los jóvenes varones están comenzando a entender. Ahora lo peor son las madres y las abuelas que quieren repetir la historia con las niñas, por miedo a que no se casen o no las puedan mantener. Pusimos wifi y computadoras para que se informen y entiendan que hay otro mundo. La última vez que fuimos pudimos leer carteles que decían “no es cultura, es tortura”.
Liderazgo-Dirigir un espacio creativo como The Stage Company y plantarte al frente de grandes musicales como Shrek y Come From Away implica la capacidad de ser parte del trabajo en equipo.
-Eso también se aprende en los entrenamientos que teníamos en nuestro proceso de formación en la aeronáutica. Se trata de escuchar al otro, cuidando la autoridad, pero sin ser cerrado y estando disponible.
-¿Qué “no perdonás” en las personas que trabajan con vos?
-Nunca vamos a evitar que alguien se equivoque, lo que realmente me molesta es cuando se trata de un problema de actitud.
-La desidia.
-Si vos das una indicación, corregís y la persona no tiene la actitud de querer modificar, es un problema. Hay que diferenciar entre el error y la actitud.
-Dirigís obras de gran envergadura y, además, te desempañás como actriz. ¿Cómo conviven y dialogan ambos roles?
-Trato de que convivan lo mejor posible. En general, soy muy objetiva cuando elijo un papel, busco aquellos que puedo hacer. Ser actriz y cumplir con un papel me hace sentir dentro de la compañía, distinto sería verlo siempre desde afuera. Es muy importante darlo todo, poner el alma, no puedo hacer teatro a medias.
La exigencia que le imparte a su equipo se redobla cuando se trata de mirarse a sí misma: “Siempre hay alguien que puede hacer un papel mejor o peor que uno, pero, mientras uno esté convencido y lo disfrute es válido. Además, actuar me permite ser parte, compañera y poder disfrutar más la experiencia”.
-Sos la compañera, pero también la directora y la dueña del teatro. Desde esa multiplicidad de roles, ¿cómo se establece tu vínculo con los elencos en los que te toca participar?
-Muchas veces me siento una más, porque así me lo hacen sentir, pero sé que no lo soy. No voy a castings, como sí lo hacen mis compañeros. De todos modos, estar dentro de un elenco me hace comprenderlos más, ser más empática.
-Entrenás el oído.
-Por eso mismo, me rodeo de gente talentosa, pero también de seres humanos cálidos, preciosos, buenas personas. Puede venir alguien más conocido que me venda más entradas, pero si no tengo esa conexión, no puedo trabajar.
-Pienso en Shrek, Come from away y El curioso incidente del perro a medianoche y el patrón es el mismo, elencos talentosos, ausencia de estelaridades y títulos que son marcas internacionales.
-Si no siento que la historia se está contando bien, no puedo hacerlo. En los musicales, necesito que el rango vocal sea el adecuado para que las canciones brillen sin que se tengan que cambiar los tonos. No me interesa tener a un famoso en el elenco y que no reúna las condiciones para el papel asignado.
-¿A cuánta gente le das trabajo?
-No los conté, serán casi cien personas. Además, están quienes trabajan desde afuera del teatro, como las áreas de publicidad y diseño gráfico.
-En el actual contexto del país, no debe ser sencillo producir un material de la envergadura de El curioso incidente del perro a medianoche.
-Para hacer una puesta como esta, hay que tener una espalda que te permita no estar viviendo de la inversión que se hizo. Lo que uno puede cobrar en una entrada no tiene nada que ver con lo que se puede cobrar afuera, pero la producción está a la altura de Broadway o de Londres.
The Stage Compañy abrió su filial en Madrid en 2024 y la versión de Come From Away arrasó en la entrega de los Premios del Teatro Musical en España. La pieza se llevó, entre otros, el reconocimiento al mejor musical y a la dirección, superando Calabrese a Antonio Banderas, responsable de Gypsy. “Eso habla de la transparencia de los premios, los argentinos nos llevamos el premio español”.
-En la Argentina, ¿cómo te llevás con la mirada de los críticos y con los premios?
-Los premios son raros.
-¿Por qué?
-La ceremonia de los premios siempre es importante, aunque algunas decisiones te pueden llegar a sorprender.
Para agendarLa obra El curioso incidente del perro a medianoche se presenta los viernes y sábados a las 20 y los domingos a las 18 en el Teatro Maipo (Esmeralda 443).