Buen momento para el peso: se aprecian las monedas de países emergentes y beneficia al Banco Central
Las noticias del mercado cambiario le sonríen al Gobierno. Con un tipo de cambio estable tras las presiones de 2025, el Banco Central puso en ...
Las noticias del mercado cambiario le sonríen al Gobierno. Con un tipo de cambio estable tras las presiones de 2025, el Banco Central puso en marcha su plan de compra de reservas (acumula más de US$800 millones en el mes) y acompaña la baja en el riesgo país. La tendencia local no es, sin embargo, un movimiento aislado o anómalo, y acompaña la dinámica de apreciación del resto de las monedas de la región en las últimas semanas.
En lo que va de enero, y aun con las intervenciones compradoras del BCRA, el dólar oficial mayorista retrocedió casi un 2%, y cotiza a $1427, en un escenario de estabilidad que se consolidó tras el triunfo del Gobierno en las últimas elecciones legislativas de 2025. E incluso tras las habituales presiones de diciembre, entre el cobro del aguinaldo y la demanda por vacaciones, en las últimas semanas el peso se aprecia hasta caer a su valor nominal más bajo desde noviembre.
Ese movimiento replica lo que muestran el resto de las monedas de la región, que en las últimas semanas se fortalecen frente al dólar, a ritmos incluso superiores al peso argentino. En Brasil, por ejemplo, el real opera a alrededor de 5,30 por dólar, y acumula una apreciación de alrededor del 3,79% frente a la divisa estadounidense solo en lo que va de 2026.
Similar es la tendencia del peso chileno, que en igual período se apreció un 3,6% en términos nominales frente al dólar, o el peso colombiano, que tiene una variación acumulada del 3,4% en las primeras semanas del año. La tendencia también se verifica en México, donde el peso se valorizó un 3% en el período, o en Uruguay, donde la moneda local (también peso) se apreció un 3,35% en el inicio de 2026.
Y ese contexto de fortalecimiento de las monedas emergentes como el peso argentino abre una ventana para el Gobierno para sumar reservas sin sumar presión cambiaria en el mercado local. Ese proceso, a su vez, se acompaña con una mayor oferta de divisas, generada por el financiamiento que consiguen empresas y provincias en el exterior.
El factor que explica este escenario es una debilidad del dólar a nivel global, que se vincula con cierto cuestionamiento por el déficit en Estados Unidos y el accionar de Donald Trump, que concentra episodios como las amenazas o implementación de aranceles a otros países, su intento de avanzar en Groenlandia o la ofensiva judicial y discursiva contra la Reserva Federal y su titular, Jerome Powell, por el manejo de la tasa de interés.
“De fondo, lo que hay es un desarme de posiciones de los bancos centrales que tenían en sus reservas títulos del Tesoro de Estados Unidos. Perciben cierto riesgo y eso es exacerbado por la política de Trump, que no va a poner en caja el déficit de su país y encuentra un límite al financiamiento de ese déficit”, dijo Amilcar Collante, economista de Profit Consultores. “Esto lo están haciendo de a poco los países centrales, especialmente China, donde sustituyen bonos del Tesoro estadounidense por oro, y del otro lado se ve mayor debilidad del dólar y una tasa de interés de largo plazo de Estados Unidos que no comprime”, concluyó el analista.
Ese escenario de relativa debilidad de la divisa estadounidense también se observa al ver las subas que registran metales como la plata, que supera los US$100 por onza, o el oro, que se acerca a los US$5000, un máximo histórico que se dinamiza por la creciente demanda, entre otros, de los bancos centrales.