Bridgerton: los nuevos episodios, el furor de los fans y el desafío de contar un amor distinto en una ficción de época
“Sophie, sé mi amante”, susurra Benedict (...
“Sophie, sé mi amante”, susurra Benedict (Luke Thompson) en los minutos finales del cuarto episodio de Bridgerton, la serie de Netflix que desde 2020 capturó el interés de los espectadores con un fervor similar al que expresa el hijo rebelde de la saga romántica creada por Shonda Rhimes a partir de las novelas de Julia Quinn. La propuesta del caballero en cuestión, el segundón de la enamoradiza prole, y la reacción de Sophie Baek (Yerin Ha), la sirvienta que lo ama contra toda lógica, cerró la primera parte de la cuarta temporada de la ficción que se completará hoy con los últimos cuatro capítulos dedicados a ellos dos. La indignación en el rostro de Sophie en esa escena augura más desilusión que felicidad y la intriga por ver cómo seguirá el vínculo entre el señorito y la sirvienta desafiará las reglas de la aristocracia y la identidad de ambos.
“Benedict siempre tiene una fachada con la que se muestra amable, relajado y despreocupado. Es su manera de lidiar con el mundo sin complicarse la vida y al mismo tiempo sin exponerse demasiado. Así que, obviamente, resulta divertido poner a un personaje así en una posición en la que no tiene dónde ocultarse, donde siente la presión y se empiezan a ver las grietas en su escudo. Creo que particularmente esta segunda parte se trata de la destrucción de ese personaje que creó, de verlo conmovido y haciendo algunos cambios”, explica Thompson en una charla con la prensa internacional de la que participó LA NACION. El actor británico está encargado de darle vida a Benedict desde que comenzó la serie y ahora le llegó la hora de ocupar el centro de la escena junto con Ha, la intérprete australiana de origen coreano que encarna a Sophie, asiente a su lado.
Tras la extensa campaña de promoción del programa que los hizo recorrer medio planeta, el dúo parece haber perfeccionado el arte de la entrevista compartida, que en este caso además implica esquivar posibles revelaciones sobre el cuento del pobre muchacho rico con anhelos que no sabe cómo satisfacer y la solitaria muchacha pobre con secretos que no puede evitar ilusionarse con un futuro feliz.
“Benedict y Sophie tienen algo especial: desde su primer encuentro ambos intentan alcanzar un equilibrio entre lo que cuentan y lo que se reservan. Las máscaras que usan para ocultar su identidad en el baile son también metafóricas y marcan el ritmo de su vínculo. Es un juego que nunca termina, en realidad”, detalla Thompson que explica que dada la naturaleza coral de Bridgerton siempre tuvo “algo que hacer” en las tres primeras temporadas y no solo esperar con paciencia a que llegara su turno en el mercado matrimonial. Para él la cuarta fue la vencida, después de que la producción de la serie decidiera invertir el orden de la saga literaria para explorar primero el romance entre Penelope Featherington (Nicola Coughlan) y Colin Bridgerton (Luke Newton) lo que le dio a Thompson el tiempo suficiente para prepararse para ser el protagonista de la trama. Exactamente lo contrario de lo que le pasó a Ha.
“Me uní al programa bastante tarde, así que no tuve demasiado tiempo para prepararme. Antes de recibir los guiones me apoyé mucho en la novela de Julia para entender a Sophie. El libro fue una especie de biblia para mí. Y como no tuve la suerte de conocer a estos personajes antes, recurrí a los guionistas para que me contaran cómo veían a Sophie y a su trayectoria en la historia, para que ese recorrido tuviera lógica y sentido en la pantalla”, relata la actriz formada en arte dramático tanto en Australia como en Corea del Sur, donde forma parte de una reconocida familia artística. Aún así, el tipo de fama global que Bridgerton le otorga a quiénes aparecen en ella es tan intensa que sigue sorprendiendo hasta a un “veterano” como Thompson.
“Siempre que se me acerca el público en la calle puedo ver la luz en sus ojos. Sus reacciones son siempre muy positivas porque cuando me ven, esencialmente ven al programa. Es maravilloso ser parte de algo que produce ese efecto en la gente y que realmente los conmueve. Es la mejor parte de este trabajo”, dice el actor y su compañera agrega: “que los espectadores se sientan identificados con los personajes es un verdadero regalo”.
Cuesta arribaUno de los desafíos narrativos de los nuevos episodios disponibles desde este jueves en Netflix era conservar la buena voluntad de los espectadores que Benedict había acumulado en todo el desarrollo del programa de cara a su peor momento: la propuesta que le hace a Sophie de ser su amante, un rol que, según él y la sociedad de la época, es lo mejor que tiene para ofrecerle a quien dice amar. “Creo que los guiones tienen un equilibrio perfecto, porque muestran la falta de sensibilidad y confusión de Benedict en ese momento sin perder el interés que el personaje generó en el público. A mí, como actor, me pareció una manera muy dinámica de terminar la primera parte de la temporada, porque ahora Benedict tiene un camino cuesta arriba, muy complicado, si quiere salvar su relación con Sophie que en principio parece haber dinamitado. Al interpretar ese recorrido se trata de dejar de lado tu propia vanidad y comprometerte con el personaje aunque no estés de acuerdo con sus acciones. En mi opinión, ese es el sentido de hacer ficción: generar conversaciones, desacuerdos y animarse a cierta provocación. Me encantó poder ser parte de un momento así con esta serie”, se entusiasma Thompson.
Con su particular mezcla de comedia de modales y relato erótico, Bridgerton siempre tuvo un aire de cuento de hadas que en esta temporada es más identificable que nunca. El relato está inspirado en La Cenicienta, por lo cual, como corresponde, la secuencia del baile en la que se conocen los protagonistas debía impactar y contarse no solo a través de los diálogos, los decorados y la música, sino también a través del vestuario, uno de los elementos de diseño más destacados de toda la ficción. “Algo que me impresionó fue el trabajo que hicieron los equipos de vestuario y maquillaje para plasmar todo el recorrido de Sophie a través de sus peinados, su maquillaje y vestimenta. Ese arco me sirvió para conectar con ella desde una perspectiva diferente. Ellos visualizaban el desarrollo del personaje en términos de la paleta de colores de su uniforme de sirvienta que van del marrón al púrpura, una forma de representar el pasaje de sus momentos más difíciles hacia el alivio que empieza a sentir tras conocer a Benedict. Hasta los escotes van variando, lo mismo que el modo en el que se arregla el cabello. A mí, por ejemplo, el hecho de que el personaje use un delantal me ayudó como constante recordatorio de su lugar y posición en este mundo. Es algo que Sophie repite y a lo que se aferra: su consciencia del rol que ocupa en la sociedad”, explica la actriz cuyo perfil público adquirió notoriedad gracias al programa y hasta la transformó en objetivo de los paparazzi cuando hace dos semanas fue la anfitriona de una fiesta por el Año nuevo lunar junto al omnipresente Hudson Williams, el intérprete coreano canadiense de la exitosa serie de HBO Max Más que rivales.
“Fue una experiencia maravillosa. Cuando yo era chica no se veía esta versión de Hollywood. Fue fantástico estar en ese lugar con tantas personas asiáticas siendo celebradas por su talento artístico. Fue hermoso formar parte de ese evento y más aún en el rol de coanfitriona. Fue muy importante y emotivo para mí, porque fue una manera clara de demostrar que las cosas están cambiando de manera positiva, que pertenecemos y que nuestras voces son escuchadas. Es importante continuar con ese impulso, porque obviamente parte de la audiencia también se ve reflejada por la diversidad en la pantalla”, comenta la actriz cuyo origen hizo que su personaje pasara de apellidarse Beckett a Baek. Un detalle nada menor que Bridgerton ya había aplicado en su segunda temporada con Kate, el papel interpretado por la británica de familia india Simone Ashley.
Claro que lo que diferencia al romance de Sophie y Benedict no tiene que ver con sus etnias, sino que por primera vez en la saga se trata de un amor que rompe con las barreras sociales, económicas y culturales de la época en la que existen los personajes. “Me encanta que sea distinta de las otras parejas de la serie. Amo el hecho de que los personajes se conocen dos veces: primero en el baile y luego de nuevo en la casa de campo. Y que Benedict no sepa que se trata de la misma persona y esencialmente crea que está enamorado de dos mujeres distintas. Me parece que mucho de esta historia puede resultar, en el mejor sentido de la palabra, extraño. Me parece que lo más romántico es mostrar cómo el amor puede cambiar para mejor a alguien y hacerlo revisar su manera de ver la vida. Eso es lo que hace únicos a Benedict y Sophie”, concluye Thompson, a esta altura un experto en amores de la ficción en la que por fin pasó de ser testigo a protagonista.