Brendan Fraser: entre la posible vuelta de su gran personaje y el nuevo film en el que encarna a un actor “en alquiler”
Un detalle curioso y atípico llamó la atención de quienes concurrieron en los últimos días a las principales salas de cine de nuestro país. Antes de la proyección de la película elegida, en...
Un detalle curioso y atípico llamó la atención de quienes concurrieron en los últimos días a las principales salas de cine de nuestro país. Antes de la proyección de la película elegida, en el segmento dedicado a adelantar los próximos estrenos, el anticipo de Familia en renta no aparece armado –como es habitual- a partir del montaje de las imágenes potencialmente más atractivas del film.
En este caso, el tráiler completo consistió en un monólogo íntegramente registrado en primer plano desde el cual la directora Hikari explica frente a una cámara fija los principales detalles de la peculiar costumbre de la vida real japonesa que inspiró este relato de ficción.
Familia en renta (Rental Family), coproducción entre Estados Unidos y Japón que se sumará a partir de este jueves a la cartelera local, se asoma al llamativo (al menos para la mentalidad occidental) mundo de las agencias dedicadas a ofrecer a sus clientes un servicio de cobertura para cualquier tipo de necesidades familiares o amistosas faltantes que necesitan ser cubiertas por razones afectivas, sentimentales o simplemente utilitarias.
Estas compañías disponen de un catálogo de actores capacitados para esta función que pueden alquilarse por horas, días o semanas enteras. Pueden hacerse pasar por familiares que regresan a casa después de una larga ausencia, por amantes arrepentidas que facilitan reconciliaciones de pareja o por seres dispuestos a satisfacer cualquier tipo de necesidad afectiva.
El aplaudido director alemán Werner Herzog exploró por primera vez estos temas en Family Romance LLC (2019). La película pasó en su momento por la plataforma MUBI, pero actualmente no está disponible en ningún servicio de streaming.
La misma idea ahora inspiró a Hikari (cuyo nombre real es Mitsuyo Miyazaki), una realizadora nacida en Osaka que se mudó en la adolescencia a los Estados Unidos para estudiar cine y se lució dirigiendo episodios de las series Beef y Tokyo Vice. En 2019 debutó en el largometraje con 37 segundos, la historia de una joven japonesa con parálisis cerebral que escribe historietas y sale a buscar su identidad artística, personal y sexual mientras escapa de la manipulación de su madre. La película puede verse en Netflix.
Con el sello de FraserEl gran atractivo de Familia en renta es la presencia protagónica de Brendan Fraser en su primera aparición relevante después de ganar el Oscar al mejor actor protagónico en La ballena. “Por suerte para mí, el personaje que interpreto en esta película, Philip, no es un buen actor”, dice Fraser a LA NACION, vía Zoom, luciendo en la pantalla la sonrisa y ese gesto tierno y amable tan propios de su más reciente etapa artística, durante la cual ganó todos los premios imaginables en la temporada 2022-2023 y regresó a los primeros planos.
“Philip es un expatriado estadounidense que vive en Japón desde hace unos siete años –detalla Fraser desde Londres, durante el breve mano a mano compartido con LA NACION-. Primero encuentra trabajo como mascota de un dentífrico, y gracias a una campaña publicitaria viral se vuelve famoso de la noche a la mañana. Sin embargo, para cuando lo conocemos al comienzo de la película, no le va muy bien. No encuentra oportunidades, se siente solo, no tiene hijos ni relaciones significativas”.
Entusiasmado por compartir con su interlocutor los detalles más atractivos de la historia, Fraser entra en el núcleo de la película al destacar que su personaje recibe la oferta para trabajar en una agenda de familias de alquiler porque allí están buscando un tipo específico de persona blanca y occidental.
“Philip aprende muy pronto que, cuando deja de actuar y se muestra genuinamente sincero, logra una gran conexión con la gente. Descubre que es muy bueno en esta nueva función y obtiene mucho más que un pago a través de ese contrato social. Al entregarse auténticamente a los demás empieza a mitigar toda la soledad que venía sufriendo”, afirma.
El compromiso más fuerte de Philip en la historia que está por llegar a los cines tiene que ver con la relación que establece con una niña llamada Mia (Shannon Gorman), criada a mitad de camino entre el mundo occidental y el Lejano Oriente. Así la presenta Fraser: “Shannon es absolutamente adorable y talentosa. La van a ver mostrando un ancho de banda emocional muy evolucionado para una niña que hace su primera aparición en una película”.
Fraser desconocía por completo el funcionamiento de las agencias de “alquiler de familias” cuando fue convocado para este proyecto. “Hikari me explicó que hasta en una ciudad tan grande como Tokio, que es un hervidero de actividad, es posible experimentar la sociedad hasta el punto en que se vuelve una verdadera epidemia. Y también me dijo que se propuso hacer la película para explorar qué pasa cuando los sentimientos se hacen reales y aparecen implicaciones éticas y morales”.
Otro idiomaEn la película vemos con frecuencia a Fraser hablando en un japonés muy fluido. “Es un idioma difícil, pero creo que me fue bien, tuve mucha ayuda -dice al respecto-. Una vez que dejé de esforzarme de más y empecé a usar las palabras solo a partir de lo que significan todo empezó a tener más sentido. Me tocó trabajar con una leyenda del cine japonés, Akira Emoto, que a su vez aprendió a hablar inglés, así que ambos estábamos en un nivel de igualdad. Una vez que el lenguaje deja de ser tan importante y nos comunicamos con intención y significado las cosas funcionan bien”.
Después de un comienzo notable en Hollywood como figura del cine de acción y aventuras, con excelentes atributos para la comedia física, Fraser emprendió un camino errático que incluyó unas cuantas decisiones desafortunadas. Hasta que La ballena, con un personaje inesperado si consideramos sus antecedentes, significó para él un verdadero relanzamiento gracias a los premios y al reconocimiento general.
“No sé si el Oscar me cambió tanto como actor –reconoce Fraser ante LA NACION-, pero me dio un sentimiento de gratitud mucho más fuerte y una confianza diferente. Ahora sé que ya no tengo que demostrar más nada. Me siento liberado para tomar riesgos creativos como el de esta película tan inusual. Siempre busco algo que sea un poco diferente de lo que hice hasta ahora”.
¿Volverá Brendan Fraser, gracias a este regreso a los primeros planos, a vestirse como Rick Connor, el personaje que lo consagró definitivamente como estrella en La momia (1999) y sus dos secuelas, La momia regresa (2001) y La tumba del emperador dragón (2008)? “Cuando los medios más sensacionalistas empezaron a hablar sobre el tema todo resultó una mera especulación, pero espero dar pronto noticias felices al respecto”, responde el actor con otra sonrisa.
En el final de la charla, Fraser vuelve a Charlie, su aplaudido personaje en La ballena. Y admite, ante la última pregunta de LA NACION, que se parece bastante a Philip, el protagonista de Familia en renta. Sobre todo porque ambos dejan a la vista algunas zonas muy vulnerables de la conducta humana. “Charlie –concluye- tenía un verdadero superpoder: sabía sacar lo mejor de los demás. Espero que Philip inspire de la misma manera a todos los que vean esta película”.