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Brasil viajó “bendecido” y Ancelotti asegura que es un Mundial sin favoritos

El plantel de Brasil ya está instalado en Nueva Jersey, trasladado en un avión que antes de partir del aeropuerto de Río de Janeiro recibió una especie de “bautismo” con el agua que le arro...

Brasil viajó “bendecido” y Ancelotti asegura que es un Mundial sin favoritos

El plantel de Brasil ya está instalado en Nueva Jersey, trasladado en un avión que antes de partir del aeropuerto de Río de Janeiro recibió una especie de “bautismo” con el agua que le arro...

El plantel de Brasil ya está instalado en Nueva Jersey, trasladado en un avión que antes de partir del aeropuerto de Río de Janeiro recibió una especie de “bautismo” con el agua que le arrojaron dos camiones hidrantes de los bomberos. Ese baño en plena pista es una costumbre en el ambiente aeronáutico; se realiza para despedir vuelos muy especiales -éste lo era- o inaugurar nuevas rutas comerciales.

Cualquier ritual relacionado con buenos augurios y vibraciones positivas sirve para que este Mundial no signifique el mayor lapso de tiempo sin ser campeón entre la obtención de dos títulos de la Canarinha. Desde que se consagró por primera vez en 1958, el intervalo más prolongado entre una conquista y la siguiente fue de 24 años, lapso que medió entre el majestuoso equipo de 1970 (Pelé, Tostao, Jairzinho y compañía) y el más pragmático de 1994 (con Romario y Bebeto para ponerle fantasía al sólido bloque que los respaldaba).

La quinta estrella fue en Corea-Japón 2002, con la resurrección de Ronaldo Nazario, que dos años antes se había destrozado la rodilla derecha. De no volver de América del Norte con el hexa, Brasil llegará a los 28 años sin subir al primer escalón del podio, se convertirá en la espera más larga.

Momento em que o avião da Seleção Brasileira passou pelo arco de água antes de embarcar rumo aos Estados Unidos para a Copa do Mundo.

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— Planeta do Futebol 🌎 (@futebol_info) June 2, 2026

La situación es tan atípica que por primera vez en la historia Brasil se puso en manos de un director técnico extranjero. Se encomendó a la sabiduría y la gestión de vestuario de Carlo Ancelotti. El italiano lleva días agitados desde que anunció la lista de 26 jugadores, con la inclusión de Neymar, ausente en la selección desde octubre de 2023, cuando sufrió la rotura de ligamentos y meniscos de una rodilla en el Centenario, por las eliminatorias.

Una lesión muscular le impidió al delantero de Santos participar el último domingo en el amistoso con goleada por 6-2 ante Panamá, en el Maracaná. Persiste la duda si estará en condiciones para el debut en el Mundial, el 13 de junio, frente a Marruecos. Ancelotti, sin dar plazos, se mostró optimista: “Está progresando bien, continúa con la recuperación, no tenemos prisa”.

La ansiedad es creciente sobre el desempeño de Brasil, que en los últimos tres años y medio tuvo cuatro entrenadores y pasó por la Copa América y las eliminatorias sin un nivel convincente y con resultados discretos. Ancelotti está acostumbrado a responder bajo presión. Apenas aterrizado en Nueva York, a la salida del aeropuerto atendió a los medios que lo esperaban: “Estamos listos, todos saben la expectativa que despierta Brasil. Este Mundial no tiene un favorito. Hay equipos fuertes y Brasil va a competir contra todos en igualdad de condiciones. Estoy feliz, motivado y entusiasmado para hacer lo mejor”.

Ancelotti acaba de cumplir un año al frente de la selección. En 11 partidos, el balance es de seis victorias, dos empates y tres derrotas. Desde la Confederación Brasileña de Fútbol intentaron contratarlo apenas Tité se desvinculó tras el Mundial 2022, pero el italiano priorizó por entonces el vínculo que tenía con Real Madrid. La transición del equipo fue errática con la conducción de Ramón Menezes, Fernando Diniz y Dorival Junior. Cuando Ancelotti acordó alejarse de Real Madrid un año antes de que venciera su contrato, firmado hasta junio de 2026, volvieron a la carga por sus servicios.

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Para asimilar lo más rápido posible la idiosincrasia brasileña, Ancelotti se apoyó al principio en Casemiro, Vinicius y Éder Militão, a quienes dirigió en Real Madrid. Se preocupó por aprender cuanto antes portugués. Medios brasileños informaron que Carletto tomó clases de idioma durante cuatro días a la semana, y que cuando los empleados de la Confederación intentan comunicarse con él en español o italiano, les pide que lo hagan en portugués.

Al principio fue mirado de reojo por una parte influyente del ambiente futbolístico brasileño, más por su condición de extranjero que por sus pergaminos, que están a la altura de los mejores colegas del mundo. Con su trato afable logró un acercamiento por su capacidad de transmitir conocimientos sin resultar altanero ni pedante. El medio Exame.com reflejó una anécdota en una clase de portugués, que pinta el modo en que quería relacionarse: “Mientras estudiaban verbos en imperativo, interrumpió al profesor para decir que ese tipo de comunicación no encajaba con su personalidad. Dar órdenes de esa manera, explicó, no era propio de él”.

Ancelotti prepara el último amistoso, ante Egipto, el próximo sábado. Y el sábado 13 será el debut en el Mundial, frente a Marruecos. Con su decir calmo, pero seguro, el italiano tiene muy bien aprendido el idioma universal del fútbol.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/brasil-viajo-bendecido-y-ancelotti-asegura-que-es-un-mundial-sin-favoritos-nid02062026/

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