Boca sigue de racha: sufrió ante Vélez, Montero apareció otra vez y avanzó en la Copa Argentina
Boca se acostumbró a sufrir. Y ahora, también, a ganar. Cinco días después de vencer a Lanús en el cuarto minuto de tiempo adicionado, volvió a caminar por la cornisa: sufrió un penal en con...
Boca se acostumbró a sufrir. Y ahora, también, a ganar. Cinco días después de vencer a Lanús en el cuarto minuto de tiempo adicionado, volvió a caminar por la cornisa: sufrió un penal en contra sobre el final ante Vélez, pero la fortuna estuvo de su lado y después se impuso en la tanda. Así se tomó revancha de aquella semifinal de 2024, cuando había perdido 4-3 ante el Fortín, también en Córdoba, y avanzó a los cuartos de final de la Copa Argentina, donde enfrentará a Racing.
Álvaro Montero volvió a ser figura. El arquero, que ya había dejado con vida a Boca en el partido anterior con una tapada sobre el cierre, esta vez apareció en la definición: les contuvo los remates a Elías Gómez y Thiago Silvero. Justamente ante su exclub, después de un comienzo con algunas dudas, volvió a responder cuando más lo necesitaban y le dio otra alegría a Boca.
Pudo haberlo ganado en los 90 minutos, porque terminó generando las mejores situaciones y estuvo más cerca que Vélez. Pero para llegar a eso primero tuvo que atravesar un partido cerrado, trabado y con pocas luces.
El primer tiempo tuvo un largo período de estudio, en el que los dos equipos se midieron y ninguno logró imponer condiciones. En ese comienzo, lo único saliente fue el duelo de hinchadas, el homenaje a Lionel Messi en el minuto 10 y una curiosidad visual: a simple vista, parecían jugar con las camisetas cambiadas. Boca, de blanco; Vélez, de azul. Por fuera de eso, el trámite se volvió aburrido, con ambos conjuntos con el freno de mano puesto, intentando ser prolijos en la tenencia y veloces en ataque, pero con pocas ideas para romper líneas más allá de algún pase largo -de Leandro Paredes en Boca, de Lucas Robertone en Vélez- y la velocidad de los de arriba: Sebastián Villa de un lado y Mateo Pellegrini del otro.
Dentro de ese escenario, Vélez era apenas mejor, sobre todo por el manejo de Manuel Lanzini, el más claro con la pelota y el único que encontraba algunos espacios. Incluso había inquietado de tiro libre, aunque tampoco mucho más. El partido recién empezó a levantar sobre el final de la etapa y casi siempre por errores del Fortín: cada vez que perdía la pelota cerca de su arco, Boca aceleraba y llegaba al área con mucha gente. Así aparecieron las mejores situaciones, casi todas de manera accidentada: un disparo de Tomás Belmonte desde el piso que Tomás Marchiori sacó con las piernas, un cabezazo en contra de Elías Gómez que obligó al arquero a reaccionar a puro reflejo y la más clara de todas, cuando Lautaro Blanco encontró a Belmonte dentro del área y el volante, con casi todo el arco a disposición, la tiró por arriba.
Ese crecimiento de Boca, sin embargo, no alcanzaba para disimular un problema que ya había aparecido ante Lanús. Sin Tomás Aranda, el equipo tiene el equilibrio y el buen pie de Paredes, las apariciones de Santiago Ascacibar y jugadores rápidos y potentes arriba, pero le falta alguien que conecte esas piezas, aparezca entre líneas y le dé la pausa o la aceleración que pide cada jugada. Vélez, que llegaba con cuatro empates consecutivos y nueve partidos sin perder, tampoco encontraba demasiado: intentó jugar más arriba, pero fue impreciso en los últimos metros y casi no exigió a Montero.
Boca, al menos, terminó mejor el primer tiempo y salió al segundo con esa misma inercia. Se plantó en campo rival, empezó a ganar los rebotes y se mostró más armado y decidido. No generó chances demasiado claras, pero sí varias aproximaciones que llevaron cierto peligro, entre remates desde afuera y algunos borbollones dentro del área, con intentos que siempre encontraban una pierna de Vélez en el camino.
El Fortín volvió a pasar ese sofocón y después consiguió hacer lo mismo que en la primera etapa: enfriar el partido, bajarle el ritmo y emparejar el desarrollo. El trámite se hizo mucho más dividido, sin un dueño claro, aunque Boca seguía pareciendo más cerca por sus variantes arriba y también por una defensa de Vélez que no terminaba de dar garantías. Y cuando lograba encontrar espacios, hacía daño: Paredes metió un pase filtrado extraordinario y Alan Velasco sacó un disparo cruzado que pasó a centímetros del poste.
Como esa superioridad tampoco se traducía en gol, Rodolfo Arruabarrena buscó mayor presencia en el área con el ingreso de Enner Valencia. El ecuatoriano se mostró más entero físicamente que en otros partidos, pero todavía con poca conexión con sus compañeros y por momentos demasiado aislado. Mostró sacrificio, aunque casi no participó en ataque ni tuvo situaciones. Leonel Flores, que había arrancado en el banco, entró para los minutos finales y también intentó, pero estuvo bien tomado y apenas pudo probar desde lejos.
MONTERO SE LUCIÓ CON DOS PENALES ATAJADOS Y CELEBRÓ CON LA HINCHADA DE BOCA
Álvaro tuvo una gran actuación en la tanda ante Vélez y metió al Xeneize en cuartos de final de la Copa Argentina. pic.twitter.com/jZgcczNUFv
Para entonces, el partido ya parecía encaminado a los penales. Los dos bajaron la persiana, asumieron cada vez menos riesgos y empezaron a mirar de reojo la definición. Pero el cierre todavía guardaba dos sorpresas. Primero, la salida de Paredes, que dejó la cancha con una molestia, aunque caminando por sus propios medios y sin gestos evidentes de dolor. Y después, cuando menos lo esperaba, Vélez tuvo la oportunidad de ganarlo: un centro mal tirado de Flores desató la contra de Pellegrini y terminó en la falta de Montero sobre Simón Escobar. Dilan Godoy se hizo cargo del penal, le cambió el palo al arquero, pero la pelota dio en el poste.
En la serie, otra vez pasó Boca, que ya ganó 13 de las 15 definiciones que disputó por Copa Argentina. Y sigue de racha: acumula diez partidos sin perder y, con algo de viento a favor, empieza a animarse a soñar un poco más.