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Bernardo Stamateas, psicólogo: “El paso de los años no funciona como un factor mágico de sanación”

El tiempo no necesariamente cura las heridas. ¿Qué significa esto? Que el paso de los años no funciona como un factor mágico de sanación. Tal vez hayan pasado diez años desde que ocurrió alg...

Bernardo Stamateas, psicólogo: “El paso de los años no funciona como un factor mágico de sanación”

El tiempo no necesariamente cura las heridas. ¿Qué significa esto? Que el paso de los años no funciona como un factor mágico de sanación. Tal vez hayan pasado diez años desde que ocurrió alg...

El tiempo no necesariamente cura las heridas. ¿Qué significa esto? Que el paso de los años no funciona como un factor mágico de sanación. Tal vez hayan pasado diez años desde que ocurrió algo traumático, y uno piensa que ya debería estar mejor. Sin embargo, las heridas emocionales pierden la temporalidad: algo que ocurrió hace cinco, diez o treinta años puede seguir generando dolor y afectando nuestro mundo emocional en el presente.

Por eso, podemos seguir experimentando ansiedad o miedo al abandono. Muchas veces, nuestra reacción no responde únicamente a lo que está ocurriendo ahora, sino a una herida del pasado que se activa en el presente. En psicología, este proceso se conoce como “transferencia” y consiste en actualizar y repetir antiguas heridas en las experiencias actuales. Por ejemplo, sentir ansiedad porque no nos responden un mensaje.

La emoción surge cuando se produce la repetición de una antigua herida. ¿Por qué hay gente que, cuando no la saludan, explota? Porque está reaccionando a su propia historia. En realidad, es la “herida de su historia” la que está reaccionando y, casi siempre, lo hace de manera desproporcionada. De esta manera, la herida se transforma en un filtro interpretativo; es decir, en el lente con el cual la persona ve la realidad. Entonces, si en el pasado la ignoraron, interpreta que, si hoy no la saludan, la están ninguneando; si se ríen, se están burlando de ella. Porque, para leer el presente, tiene colocados “los anteojos de su rechazo” y del dolor que esto le causó.

Estas son algunas de las heridas emocionales más frecuentes:Abandono

Si en el pasado no te consideraron, no te escucharon y eras invisible, ahora podés sentir miedo de construir un vínculo y que te abandonen. Aparece la ansiedad cuando alguien se va o no te responde un mensaje. Esto ocurre porque hay una marcada dependencia emocional.

Rechazo

Te criticaron constantemente, te humillaron, nunca te felicitaron. Te repitieron frases como: “Vos me arruinaste la vida; por tu culpa, yo no pude estudiar”. Te atribuyeron culpas que no eran tuyas. Todo eso genera vergüenza social, inseguridad crónica y el deseo constante de agradar a los demás.

Trauma

Aquí incluimos situaciones como robos, abusos, golpizas, violaciones, etc. El término trauma significa “marca”.

Infidelidad

La infidelidad genera un quiebre en la relación. Y suele ser vivida como un hecho traumático, pues mata la confianza que, como suelo decir, tarda años en construirse; pero apenas minutos en derribarse.

Ahora bien, ¿cómo sanamos las heridas del pasado?

Comenzando por identificar qué es lo que nos activa la reacción que estoy teniendo. Preguntando: “¿Esta reacción es normal o es exagerada porque estoy reaccionando a alguna herida?”. Las preguntas de reflexión empiezan a sanarnos: “¿Por qué me duele?”; “¿Por qué siento ansiedad?”, “¿Por qué tengo miedo?”; “¿Por qué me enojo?”.

No es posible sanar si no miramos hacia adentro. De modo que nos preguntamos y nos damos tiempo para que surjan las respuestas. También tenemos que cuestionar aquello que nos decimos a nosotros mismos.

¿Tu diálogo interior es negativo? “Soy un desastre” … “Nadie me quiere” … “No soy suficiente”.

Debemos detener esos cuentos que nos contamos y reemplazarlos por versiones positivas, porque suelen convertirse en “pseudoidentidades”. En realidad, se trata de pensamientos automáticos que aparecen y necesitamos desactivar.

Y, por último, démosle a los demás lo que nos habría gustado recibir a nosotros. Esto se conoce como “técnica emocional correctiva”. Por ejemplo, si cuando era chico, yo hablaba y nadie me escuchaba, ahora escucho a otros con atención.

El pasado se sana en el presente. Pero este ya se fue; lo que nos duele no es lo que ocurrió, sino el recuerdo que hoy tenemos. Allí está la clave.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/bernardo-stamateas-psicologo-el-paso-de-los-anos-no-funciona-como-un-factor-magico-de-sanacion-nid14062026/

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