Bancos internacionales ven un dólar atrasado y piden más señales sobre los pagos de deuda
Tres bancos internacionales advirtieron esta semana en informes enviados a sus clientes que la profundización de la apreciación cambiaria tiene impacto sobre la actividad económica y señalaron ...
Tres bancos internacionales advirtieron esta semana en informes enviados a sus clientes que la profundización de la apreciación cambiaria tiene impacto sobre la actividad económica y señalaron que persisten dudas sobre cómo el Gobierno de Javier Milei afrontará los pagos de la deuda de cara a 2027.
El diagnóstico contrasta con la posición del ministro de Economía, Luis Caputo, quien en los últimos días descartó que el tipo de cambio esté atrasado y sostuvo que el crecimiento de las exportaciones refleja una economía más competitiva. “Me dan ganas de cagarlos a patadas en el culo”, dijo este miércoles Caputo sobre quienes piden un dólar más alto para ganar competitividad.
Un informe de Barclays puso en duda ese argumento y planteó que el superávit comercial no alcanza para descartar una moneda sobrevaluada. “Creemos que esto es un error conceptual”, señaló, al vincular la apreciación del tipo de cambio real con la debilidad de la actividad, el empleo y los salarios en los sectores más intensivos en mano de obra.
Según explicó Barclays, un tipo de cambio real apreciado tiene efectos contractivos sobre la demanda: abarata los bienes importados frente a los locales y reduce la competitividad de la producción doméstica. En ese contexto, los sectores más intensivos en mano de obra —como la industria, el comercio y la construcción— son los más afectados, lo que se traduce en menor dinamismo de la actividad, el empleo y los salarios.
De hecho, el banco destacó que, aunque la economía creció 2,1% en el cuarto trimestre de 2025, el desempeño es desigual: mientras el agro, la minería y las finanzas avanzaron 17% interanual, la industria, el comercio y la construcción cayeron 3%. Estos últimos sectores concentran cerca del 49% del empleo privado, lo que ayuda a explicar la falta de recuperación en los ingresos.
En ese contexto, Barclays estimó que el tipo de cambio real se ubica en niveles similares a los de 2017 —el pico de la administración de Mauricio Macri—, con una apreciación cercana al 3%, en un escenario además de condiciones financieras más restrictivas, con spreads soberanos en torno a los 600 puntos básicos frente a los 350 de ese período.
Para reforzar su punto, el informe recurrió a la experiencia de la convertibilidad. En esos años, recordó, el tipo de cambio se apreció mientras la economía se debilitaba, incluso con un superávit comercial en expansión. “Esto ilustra que el saldo comercial puede crecer incluso con una moneda sobrevaluada”, indicó.
En la misma línea, Citi señaló que la economía argentina muestra un crecimiento “altamente asimétrico”, con sectores vinculados a commodities en expansión y otros intensivos en empleo en retroceso. Además, advirtió que el peso se está apreciando en un contexto de estabilidad cambiaria, ingresos de capital y regreso del carry trade, lo que eleva los costos en dólares de sectores como la construcción.
Citi también alertó sobre la persistencia de la inflación —fue 2,9% mensual en febrero— y el riesgo de un escenario de estanflación si esa dinámica se combina con una desaceleración en algunos sectores.
En ese marco, planteó que la apreciación cambiaria abre una ventana para acumular reservas y liberar el cepo, aunque al mismo tiempo expone tensiones sobre la actividad y el frente externo.
El informe agregó que el mercado percibe la política monetaria como cada vez más “difusa”, en un contexto sin una tasa de referencia claramente anclada a un esquema de metas de inflación, lo que suma incertidumbre sobre la dinámica futura de la demanda de dinero.
El frente externo es otro foco de preocupación. Un informe de JP Morgan Chase destacó que, si bien el escenario base prevé una acumulación de reservas, la economía seguirá dependiendo de ingresos financieros y mecanismos alternativos para afrontar los vencimientos de deuda.
En ese sentido, el banco subrayó que asegurar fuentes de financiamiento diversificadas será clave para atravesar el período electoral de 2027 y advirtió que las reservas por sí solas no alcanzan para mitigar las presiones de refinanciamiento. También señaló que las importantes obligaciones en moneda extranjera en los próximos años (US$27.000 millones anuales desde 2027) vuelven central la estrategia para conseguir divisas. Caputo por ahora no explicitó cuáles serán sus fuentes.
Así, más allá de las diferencias de enfoque, los informes coinciden en un punto: el superávit comercial y la mejora inicial de las reservas no despejan las dudas sobre el frente externo. En un contexto de apreciación cambiaria, crecimiento desigual y acceso limitado al financiamiento, el interrogante sobre los dólares necesarios para sostener el programa económico vuelve a instalarse en el centro del debate en Wall Street.