Autos clásicos, históricos y algunas sorpresas: así fue una de las exposiciones más famosas de la Argentina
Cada octubre, los jardines del Hipódromo de San Isidro cambian su fisonomía por completo y se llenan de máquinas que tienen mucho para contar. Este año no fue la excepción: Autoclásica volvi?...
Cada octubre, los jardines del Hipódromo de San Isidro cambian su fisonomía por completo y se llenan de máquinas que tienen mucho para contar. Este año no fue la excepción: Autoclásica volvió a brillar con un esquema que ya es marca registrada: unos 1200 vehículos (entre coches, motos, embarcaciones, vehículos de competición y piezas únicas de distintas épocas conservadas por coleccionistas y entidades de todo el país), clubes de autos y marcas de todo el país, un Autojumble para buscar repuestos y objetos de colección, y el infaltable Concurso de Elegancia, donde un jurado evalúa la autenticidad y el estado de conservación de los ejemplares.
Organizada por el Club de Automóviles Clásicos de la República Argentina, la fórmula se repite desde hace 24 años pero tiene una particularidad: cambian los aniversarios, los clubes invitados y, por supuesto, las naves expuestas. En esta oportunidad, los hot spots (espacios dedicados a modelos, automotrices y hechos que dejaron huella) celebraron los 60 años del Torino, el Chevrolet Camaro, el Fiat 1500 Vignale y el Alfa Romeo Spider, y los 110 años de BMW. A eso se suman tres centenarios: el de Mercedes-Benz, que nació en 1926 de la unión entre Daimler-Motoren-Gesellschaft y Benz & Cie.; el de las 500 Millas Argentinas de Rafaela, una de las pruebas que fueron escribiendo la historia del automovilismo nacional, y el de Touring, la histórica carrocera italiana.
Y parece que la camada de 1966 fue particularmente rica: ese año Chevrolet salió a pelearle al Mustang con el Camaro y Alfa Romeo presentó el Spider (el famoso Duetto), un deportivo abierto con firma de Pininfarina, el mismo estudio italiano que le dio forma al Torino. Un cruce de caminos que, en un mismo predio, permite comparar cómo se pensaban los autos hace seis décadas a ambos lados del océano.
También hubo un Hot Spot dedicado a las energías alternativas, un tema muy actual que la muestra aborda desde el pasado: reúne vehículos que, en distintos momentos de la historia, exploraron fuentes de energía diferentes de la nafta y el gasoil, para demostrar que la búsqueda de nuevas formas de moverse no empezó ayer.
El otro homenaje con sello nacional fue el de las 500 Millas Argentinas de Rafaela, que cumplen un siglo. La prueba, que durante décadas se identificó con el óvalo santafesino y con promedios altísimos para cada época, contará con su propio espacio dentro de la muestra.
En este contexto, el jurado eligió las mejores máquinas entre las expuestas. Entre ellas, los premios Best of Show se lo llevaron sobresalieron el Rolls-Royce Silver Ghost (1910) y la Moto Guzzi Sport 14 (1929).
Otros ganadores fueron el Krieger Electric (1898) en Ancestros, el Bentley 3.0 (1927) en Vintage Europeo y el Packard Eight Dietrich (1929) en Vintage Americano.
En las categorías de posguerra e industria nacional sobresalieron el BMW 507 Roadster (1957), el Packard Super Clipper Sedán (1947), el Fiat 1500 Coupé Vignale (1966) y el IKA Torino 380W (1968).
Asimismo, fueron premiados vehículos de competición como el Talbot Lago T26 de Juan Manuel Fangio (1950), además de exponentes de transporte público como el Mercedes-Benz 1114 (Línea 34) (1988) y scooters como la Vespa Faro Basso con Sidecar (1954).
Los 60 del ToroEl Torino fue, sin discusión, uno de los grandes protagonistas argentinos de esta edición. La primera unidad salió de la línea de la planta de Santa Isabel de Industrias Kaiser Argentina (IKA), en Córdoba, el 26 de octubre de 1966, y fue presentado a la prensa a fines de noviembre en el Autódromo de Buenos Aires, con Juan Manuel Fangio como anfitrión.
Nació sobre la base del Rambler American, con una carrocería rediseñada por Pininfarina y un motor de seis cilindros en línea que los ingenieros de IKA , trabajaron a fondo, y se transformó en el auto más querido de varias generaciones de argentinos, hasta que dejó de fabricarse en 1981. Su capítulo más glorioso llegó en agosto de 1969, cuando la llamada Misión Argentina, con Fangio y Oreste Berta a la cabeza, llevó tres Torino a las 84 Horas de Nürburgring: el número 3, de Eduardo Copello, Larry Rodríguez Larreta y Oscar Franco, terminó cuarto en la general, entre rivales de enorme prestigio internacional.
En esta oportunidad, en el espacio del Toro se pudieron ver los tres 380 W argentinos que participaron en las 84 Horas de Nürburgring y que hicieron historia.
70 para el Jeep IKALos 60 años del Torino se completan con el otro gran homenaje de la muestra, porque ambos nacieron en la misma casa. IKA había arrancado diez años antes, el 27 de abril de 1956, con la producción del Jeep fabricado bajo licencia de Willys y considerado por muchos como “el primer vehículo producido industrialmente en el país”.
Se fabricó hasta el 30 de junio de 1978 y fueron más de 85.000 unidades. Desde 1957 pasó a llevar carrocerías rediseñadas y fabricadas íntegramente en la Argentina (una configuración única en el mundo para este modelo), con una integración local del 98%, y un motor naftero 4L151 de 2,5 litros, 77 CV y 16 kgm, desarrollado a partir del seis cilindros Super Hurricane y empleado únicamente aquí.
Para festejar esos siete decenios, la agrupación Fanáticos del Jeep IKA, fundada en 2008 por el periodista Norberto Lema y con más de 65.000 miembros en Facebook e Instagram, tuvo su stand en el boulevard principal. La gran estrella fue, sin duda, la unidad de producción Nº 001, un JA1-MA que hoy se exhibe en el Museo de la Industria de Córdoba y que viajará por primera vez en siete décadas hasta San Isidro.
Estuvo acompañado por otras cuatro: un JA-3UB que prestó servicio en la Prefectura Naval de Zárate y fue transporte presidencial en desfiles militares; un JA2-PA de chasis largo de los Bomberos de la Policía Federal, con apenas 33.000 km; un M101 militar de 1974 del Batallón de Comunicaciones del Ejército, igual a los que se usaron en Malvinas en 1982; y un ejemplar de uso civil carrozado por Sabú, de las versiones más equipadas.
El ACA y el Biguá de LoleEl Automóvil Club Argentino (ACA) también dijo presente en la muestra con un stand donde exhibió vehículos históricos y clásicos de su museo: un Kreiger, un Hudson, un Schacht y un Baqueano, entre otros.
Pero la pieza central fue el BWA-Biguá, un monoplaza italiano de Fórmula 3 con el que Carlos “Lole” Reutemann vivió una etapa clave de sus comienzos deportivos. El auto llegó al país a principios de 1967, traído por el Club para disputar una temporada especial de Fórmula 3 en enero y febrero, y fue parte del trampolín que llevó a Reutemann desde los circuitos zonales hasta la Fórmula 1.
Además, el ACA habilitó una carpa exclusiva para socios, con baños propios y un espacio para descansar y tomar algo durante el recorrido.
Mucho más que autosAutoclásica no se agota en los autos. Como cada año, estuvieron el Barrio de las Motos, la Plaza Argentina, el sector de Máquinas de Vapor y unidades del Museo Fangio.
La competición también tuvo una presencia especial, con vehículos y protagonistas de distintas épocas del automovilismo argentino, y las fuerzas armadas volvieron a participar: el Ejército llevó varios vehículos (entre ellos, un par de Unimog), mientras que la Armada y la Fuerza Aérea estuvieron junto al Club de los Militares.
En cuanto a los clubes, además de los habituales de Córdoba y Santa Fe y del infaltable de Uruguay, se espera la presencia de agrupaciones de Mendoza, San Luis y San Juan, y la llegada de aficionados y vehículos de Brasil y Chile.
Con todo, la gracia de Autoclásica está en el recorrido: en un mismo paseo se cruzan un Jeep de los años 50, un Torino de los 60 y homenajes a marcas que cumplen un siglo, y de a ratos cuesta decidir dónde detenerse.
Autoclásica 2026, en fotos