Antonio Grimau: sus grandes amores, un dolor que dejó huella y la fantasía de un romance que no fue
“Si el tipo fue un galán, cómo no va a tener un amor (risas). Renunciar al amor es renunciar a la vida, de algún modo”, le confió Antonio Grimau a LA NACION, hace un tiempo. El actor era un...
“Si el tipo fue un galán, cómo no va a tener un amor (risas). Renunciar al amor es renunciar a la vida, de algún modo”, le confió Antonio Grimau a LA NACION, hace un tiempo. El actor era un enamorado del amor, aunque de perfil muy bajo. A toda costa intentaba mantener su vida privada en la intimidad, pero siempre estaba acompañado.
Su primer gran amor fue la actriz Leonor Manso. Se conocieron tomando clases de teatro cuando la aspiración de ser grandes actores era todavía un sueño para ambos. Estuvieron juntos durante diez años, construyendo cada pilar de su carrera artística y sosteniéndose en esas primeras oportunidades. En 1974 nació su hijo Lucas Antonio Rebolini Manso, hijo único de la pareja que falleció en 2010.
View this post on InstagramTrabajaron también juntos en varias oportunidades y la primera se las dio Hugo Moser. “Alfonso De Grazia, que estaba haciendo Matrimonios y algo más, me dijo que Hugo Moser estaba buscando a una pareja de actores desconocidos para una tira de media hora. Yo estaba desanimado porque pateé los canales durante dos años y nunca pasó nada, pero fui. Y fue terrible porque paró la grabación del programa para tomarme una prueba. Había 12 primeros actores, entre ellos Susana Giménez. Yo tenía mucha vergüenza (risas), porque era muy tímido. Enseguida Alfonso me dijo: ‘¿Vos no tenés una compañera que es actriz? Andá a buscarla’. Sí, claro, era Leonor. Nos habíamos conocido en el Instituto de Arte Moderno, unos años antes, y vivíamos a cuatro cuadras de Canal 13, así que fui a buscarla. Le insistí porque estaba lavando ropa, se arregló y volvimos al canal. Fue increíble porque me acerqué a Moser, le dije que había traído a mi compañera por sugerencia de Alfonso, la miró y dijo ‘queda contratada’. Ni prueba de nada le hizo. Fue mágico. Juntos hicimos Un cachito de vida, por tres meses”, le detalló el actor a LA NACION.
Se separaron a finales de los ’80 y siempre mantuvieron un buen vínculo. “Tengo una estupenda relación con Leonor... Tanto, que hace pocos años hicimos Danza macabra, y fue una hermosa experiencia. El trabajo no nos unió tantas veces, pero sí algunas, por suerte... En el Día de la Madre llamo a cada una de las mujeres que me dieron un hijo. Las devoluciones siempre son tan amorosas que me siento orgulloso y emocionado. Es un reconocimiento de alguien que estuvo al lado de ellas muchos años”, contaba Grimau.
El actor atravesó un gran dolor cuando su hijo Lucas falleció con apenas 36 años y en circunstancias dudosas, porque había estado desaparecido unos días hasta que encontraron su cuerpo. “No me gusta hablar de esto, pero cuando perdí a mi hijo Lucas yo estaba haciendo El anatomista y (José María) Muscari me propuso suspender las funciones por el tiempo que necesitara. Le pedí una semana y no lo hice por el espectáculo sino por mí. Necesitaba meter la cabeza en el laburo que, otra vez, me salvó la vida. Y me salvó de una adolescencia muy dura con tantas pérdidas familiares. La vida es una de cal y una de arena”.
En los ’80, Antonio conoció a Zonia Tela, artista plástica. Ajena a la vida pública, vivieron su amor durante casi una década y tuvieron una hija, Luciana Rebolini, que nació en 1984 y actualmente vive en Merlo, provincia de San Luis, trabaja como coach ontológico y es mamá de las cuatro nietas del actor: Brisa, Valentina, Zoe y Olivia. Eran la luz de sus ojos y viajaba a verlas cada vez que sus compromisos de trabajo se lo permitían. “No voy a San Luis tanto como quisiera, pero pasamos las fiestas juntos, siempre”, decía.
View this post on InstagramOtro gran amor de Antonio Grimau fue Cristina Sánchez, con quien estuvo durante 15 años y fueron padres de Antonia, en 1997. Estudiante de traductorado de inglés, Antonia era quien estaba más cerca de su padre porque, además, vivía muy cerca. De Cristina se sabe poco, pero en un tiempo se hablaba mucho de la gran diferencia de edad de casi 30 años.
Un romance imaginarioEn una época se rumoreó que Cristina Alberó y Antonio Grimau tenían un romance secreto. Sin embargo, los dos lo desmintieron. Sí fueron una de las parejas icónicas de nuestra televisión y sus besos en las novelas emocionaban a todos.
“Con Cristina hicimos Trampa para un soñador, Quiero gritar tu nombre, teatro en Buenos Aires, temporada en Mar del Plata y gira en Miami, donde se veían mucho nuestras novelas. Aprovechamos el éxito. E hicimos La ternura hace un par de años…. Tenemos muy buena relación. Sé que en el imaginario de la gente estaba que fuimos pareja en la vida real, pero eso no sucedió. Aunque sí somos muy amigos”, aclaró el actor en LA NACION.