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Año de Mundial en “America First”: el fútbol, por suerte, suele ser algo más justo

Argelia, primer rival de Argentina en el Mundial 2026, jugaba un partido decisivo contra Inglaterra en la Copa de Sudáfrica 2010. El DT Rabah Saadane decidió que sus jugadores debían ver antes u...

Año de Mundial en “America First”: el fútbol, por suerte, suele ser algo más justo

Argelia, primer rival de Argentina en el Mundial 2026, jugaba un partido decisivo contra Inglaterra en la Copa de Sudáfrica 2010. El DT Rabah Saadane decidió que sus jugadores debían ver antes u...

Argelia, primer rival de Argentina en el Mundial 2026, jugaba un partido decisivo contra Inglaterra en la Copa de Sudáfrica 2010. El DT Rabah Saadane decidió que sus jugadores debían ver antes una película de 1966 y de más de dos horas de duración: “La Batalla de Argel”. Algunos de los jugadores jamás habían escuchado de su existencia. Lloraron en la sala. El filme del italiano Gillo Pontecorvo, emotivo y brutal, es un documento histórico sobre la lucha anticolonial de Argelia, que ganó su independencia en 1962, luego de 132 años de ocupación francesa. Al día siguiente, la selección de Saadane logró un heroico empate sin goles contra la Inglaterra de Frank Lampard, Steven Gerrard y Wayne Rooney.

Ayer, Argelia, con Luca Zidane en el arco y su padre Zinedine en la tribuna, celebró su clasificación a los cuartos de final de la Copa Africana de Naciones que se está jugando en Marruecos. Venció 1-0 (golazo a dos minutos de ir a los penales) a la República Democrática del Congo, que fue alentada por Michel Nkuka Mboladinga, el hincha más famoso del torneo, que en todos los partidos posaba como una estatua de Patrice Lumumba, el héroe independentista ganador de las primeras elecciones libres tras dos siglos de colonialismo, calles con su nombre en toda Africa, asesinado en 1962 por la CIA y Bélgica, cuyo rey Leopoldo II hizo del Congo su propiedad privada. Historia de esclavitud, matanzas, saqueo y hambre. Y minerales ricos. La codicia llamada “civilización”. En su lugar, la CIA puso a Mobutu Sese Seko, que permaneció 32 años en el poder. Fue un dictador sangriento, pero anticomunista.

Saqueada, explotada y esclavizada, África sabe muy bien lo que significa haber sido colonia. También vuelve a saberlo en estos tiempos Latinoamérica. “Es nuestro hemisferio”, advierte hoy Donald Trump, que al menos no habla de libertad, sino de petróleo. Hoy Venezuela y mañana “ya veré”. Tiene dinero para sus presidentes aduladores. A sus críticos, amenazas e informes de la CIA disfrazados de causa judicial (“narcotráfico”), aunque se trate también de presidentes votados legítimamente por sus pueblos (Colombia, México). En Sudamérica, políticamente dividida, preocupa hoy más el precedente que el impopular Nicolás Maduro.

¿Y qué hará la FIFA, que fue rápida para castigar en 2022 a Rusia? Tuvo que hacerlo, en rigor, ante la presión de la vieja Europa, los clubes de la UEFA que se negaron a jugar contra equipos rusos, tras la furia que provocó la invasión a Ucrania. A Europa, está claro, Venezuela le preocupa menos. Pero sí le preocupa su territorio. ¿Usaría Europa al Mundial como herramienta de presión si Trump -hoy ya todo es posible- concretara su amenaza de apoderarse de Groenlandia? ¿Y qué haría en ese caso Gianni Infantino con su amigo “Premio FIFA de la Paz”?

¿Y qué hará el Comité Olímpico Internacional (COI), que también echó rápido a Rusia y cuyos próximos Juegos de Verano se celebrarán en Los Angeles en 2028? ¿Romperá al menos su silencio? En rigor, la elite del deporte siempre fue parte del establishment. Su declamado “apoliticismo” permitió saludos nazis en los podios de los Juegos Olímpicos de Hitler de Berlín 36, pero echó de por vida a los atletas negros de Estados Unidos por su gesto de Black Power en los Juegos de México 68. Las reglas y la ética del poder. ¿Pero cómo serán esas reglas y esa ética cuando ya no hay chance de fácil doble vara porque la pelea es entre miembros de su propio establishment? ¿Cuándo frenará el mundo a Donald Trump?

TRUMP HABLA DEL FUTURO DE VENEZUELA, MADURO Y CILIA

¿Y los deportistas? En México 68, los atletas negros de Estados Unidos evaluaron un boicot en protesta por la violencia que sufría la población negra en su país, una rebelión que fue apoyada por Martin Luther King, pero finalmente frustrada. Futbolistas europeos ensayaron tibias protestas en la última Copa de Qatar, por denuncias de maltrato a trabajadores y población gay. Pero hoy nadie se atreve siquiera a decir “Estados Unidos”. “Ya decidí que no veré un solo partido de este Mundial”, me dice Fernando Signorini, el preparador histórico de Diego Maradona. “¿Debemos boicotear a Estados Unidos durante el Mundial de 2026?”, se pregunta, al menos, Nicolas Kssis-Martov en la buena publicación francesa So Foot.

Ayer en Rabat, en su victoria agónica contra República Democrática del Congo, hinchas argelinos se sorprendieron al ver agentes del FBI en los alrededores del estadio Moulay Hassan. “Preparativos de seguridad para el Mundial”, dijeron algunas fuentes. Allí estarán también los agentes de ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas). El fútbol, por suerte, suele ser algo más justo: cuando salga a la cancha, once contra once, a la selección de Estados Unidos le será más difícil imponer el “America First”.

El debut será contra el Paraguay de Gustavo Alfaro, un DT motivador como pocos. Si quisiera hacerlo con el cine, la lucha anticolonial que hoy nos ofrece Hollywood es la fantasía de Avatar, la saga de Pandora, que es invadida en el año 2154 por una multinacional que codicia sus minerales. Industria extractiva vs. pueblos originarios. Pero esta tercera entrega es algo más compleja, porque el exmarine espacial se convierte en líder de la resistencia. Su director, James Cameron, ya nos había dejado Titanic. Sí, una historia de amor, pero el barco se hunde mientras la orquesta sigue tocando. Solo algunos se salvaron. Iban casi todos en primera clase. America First.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/ano-de-mundial-en-america-first-el-futbol-por-suerte-suele-ser-algo-mas-justo-nid07012026/

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