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Afirmaban no ser próximos al pedófilo Epstein, pero ahora las pruebas dicen todo lo contrario

NUEVA YORK.– Dijeron que no conocían demasiado a Jeffrey Epstein, que en realidad les había caído muy mal de entrada, y que solamente se sintieron atraídos por su intelecto, por su amor por l...

Afirmaban no ser próximos al pedófilo Epstein, pero ahora las pruebas dicen todo lo contrario

NUEVA YORK.– Dijeron que no conocían demasiado a Jeffrey Epstein, que en realidad les había caído muy mal de entrada, y que solamente se sintieron atraídos por su intelecto, por su amor por l...

NUEVA YORK.– Dijeron que no conocían demasiado a Jeffrey Epstein, que en realidad les había caído muy mal de entrada, y que solamente se sintieron atraídos por su intelecto, por su amor por la ciencia o por su rapidez para los negocios. No sabían que abusaba de mujeres y niñas. Y lamentaban mucho que los vincularan con él.

Entre los años que pasaron desde el arresto de Epstein en 2009 y su suicidio en una cárcel de Manhattan, algunas de las personas más ricas y poderosas del mundo salieron rápidamente a distanciarse de ese hombre caído en desgracia con quien poco antes habían hecho negocios, cenado en lugares fastuosos, y cruzado el océano en jets privados.

Pero el lento goteo de documentos y otras revelaciones que se viene produciendo en los últimos meses, y que llegó a su punto culminante el viernes, con la difusión de casi 3 millones de páginas de los “Archivos Epstein”, revela la profundidad, intensidad y continuidad de su red de conexiones con la élite global, contradiciendo o debilitando a quienes lo negaron sostenidamente durante años.

Al menos hasta el momento, los nuevos documentos no alteran el fondo de lo que la gente sabe de los delitos de Epstein. Por el contrario, son una montaña de intercambios informales, invitaciones amistosas y entramados financieros. En su conjunto, los documentos muestran que después de que fue condenado por abuso sexual, en 2008, los contactos de Epstein con la gente de Hollywood, Wall Street y el mundo de la moda no solo no se detuvieron, sino que se intensificaron.

En algunos casos, los documentos reconfirman y agregan datos sobre conexiones ya conocidas de Epstein con ciertas personas. Otros revelan relaciones que fueron escondidas durante años.

Elon Musk, uno de los hombres más ricos del mundo, no solo negó haber visitado la isla de Epstein, sino que lo atribuyó a una cuestión de principios. En septiembre, en un posteo en las redes sociales, Musk dijo que Epstein “intentó convencerme de que fuera a su isla y YO ME NEGUÉ”.

Pero los documentos que se conocieron el viernes sugieren que en cierto momento Musk estaba más que ansioso por ir. “¿Qué día/noche va a ser la fiesta más loca en tu isla?”, le escribió Musk a Epstein en un email de noviembre de 2012.

El sábado, Musk escribió en las redes sociales: “Me escribí con Epstein muy pocas veces y rechacé sus repetidas invitaciones a ir a su isla o volar en su ‘Lolita Express’, pero era muy consciente de que algún email que intercambiamos podía ser malinterpretado y utilizado por mis detractores para manchar mi nombre”.

En un podcast del año pasado, el secretario de Comercio norteamericano, Howard Lutnick, dijo haberse sentido tan asqueado tras su visita a la mansión de Epstein en Manhattan a mediados de la década de 2000 que había decidido “no estar nunca más bajo el mismo techo con esa persona tan desagradable”.

Parece que a Lutnick el asco le duró poco: en 2012, le escribió a Epstein para coordinar una visita a la isla con su mujer y sus hijos justo antes de Navidad. Tiempo después un asistente de Epstein le reenvió a Lutnick un mensaje de Epstein: “Fue lindo verte”. El viernes, Lutnick salió a decir que había pasado “cero tiempo con él”.

Un intercambio de emails de 2013 con el multimillonario británico Richard Branson sugiere que él también tenía una relación de familiaridad con Epstein. “Fue un placer verte ayer”, le escribió Branson, y agregó: “Cuando estés por acá me encantaría verte. ¡Siempre y cuando traigas a tu harén!”.

Un vocero de Branson afirmó que ambos tuvieron una reunión de negocios y recalcó que se trataba de mujeres adultas y no habían asistido a la reunión.

El magnate inmobiliario neoyorquino Andrew Farkas, un poderoso aportante de campaña vinculado al exgobernador Andrew Cuomo y al presidente Donald Trump, fue copropietario con Epstein durante años de una marina deportiva en la isla de St. Thomas. En una carta a inversores, el año pasado, Farkas aseguró que su relación con el delincuente sexual era puramente comercial. Sin embargo, los nuevos documentos hablan de una conexión más personal.

Farkas y Epstein intercambiaron emails denigrantes sobre mujeres en 2010, tras el primer arresto y condena de Epstein, y en una nota de 2018, Farkas le dice a Epstein que lo quiere y lo considera uno de sus mejores amigos, para luego despedirse con un “XOXO” (“besos y abrazos”).

Farkas se alojó en la isla de Epstein. Y las fotografías difundidas a fines de 2025 por el Congreso norteamericano muestran a Epstein con la mano sobre el hombro de Farkas, caminando juntos en un entorno tropical. En diciembre, un vocero de Farkas le dijo a The New York Times que “sus tratos con el señor Epstein estaban enteramente relacionados con su relación comercial” y que Farkas “lamentaba que se lo vinculara con él”.

Los testimonios y documentos difundidos a lo largo de los años han demostrado que la relación de Epstein con personas poderosas fue fundamental para el abuso que hacía de las mujeres. En su casa de Manhattan exhibía las fotos con sus amigos famosos donde pudieran verlas las niñas y jóvenes que invitaba, a quienes también solía hacerles escuchar sus conversaciones telefónicas con celebridades: se jactaba de sus contactos ante sus víctimas y les advertía lo que podía pasarles si se volvían en su contra.

A veces Epstein llevaba a sus víctimas a eventos sociales, donde conocían a sus amigos de la élite, y los documentos publicados el viernes ofrecen más ejemplos. En su testimonio ante los investigadores, en 2007, una víctima anónima de Epstein afirmó haber sido obligada a visitar Little St. James, la isla privada de Epstein, donde abusó sexualmente de ella. Contó que en una ocasión se encontró con Sergey Brin, cofundador de Google, y su entonces prometida, Anne Wojcicki, quienes habían ido de visita.

Epstein también parecía servir de nexo entre hombres adinerados y mujeres jóvenes: su condición de delincuente sexual aparentemente no les molestaba.

A principios de la década de 2010, conoció a Steve Tisch, uno de los dueños de los New York Giants, a quien en un intercambio de 2013, Epstein llama “un amigo nuevo pero con intereses obviamente compartidos”. Tisch conoció a una joven a través de uno de los asistentes de Epstein y en otra ocasión le preguntó a otra si era “profesional o civil”.

En otro email de ese mismo año, Epstein invita a Tisch a su mansión a última hora de la noche. “¿Me esperan ‘problemas’?”, le pregunta Tisch, y Epstein le responde que “si quiere”, podía invitar a una mujer rusa a que se sume.

En un comunicado, Tisch dijo haber tenido una “breve relación” con Epstein, en la que intercambiaron emails sobre “mujeres adultas” y otros temas. “Como todos hoy sabemos, era una pésima persona con la que lamento profundamente haberme relacionado”, declaró Tisch.

A veces Epstein vigilaba a las mujeres con las que salían o mantenían relaciones sus amigos poderosos. Tenía especial interés por Leon Black, multimillonario de capital privado y principal benefactor financiero de Epstein en la década de 2010. En correos electrónicos en los que a veces se refiere a Black como “Mr. Big”, Epstein intenta recopilar información sobre una de las exnovias de Black y habla de ponerla bajo vigilancia. (Black no figura entre sus correos electrónicos, pero sí su abogado).

Tras la muerte de Epstein, Black les dijo a los inversores que su relación era estrictamente profesional y que Epstein les brindaba asesoramiento fiscal y de planificación patrimonial. “Ignoraba por completo sus delitos y estoy profundamente afectado por ellos”, declaró Black.

Sin embargo, Black realizó pagos a mujeres cercanas a Epstein. Los documentos publicados el viernes incluyen una lista de pagos de Black a una exmodelo vinculada a Epstein: esas transferencias, etiquetadas como “regalos”, superan los 600.000 dólares.

El vocero de Black declinó hacer comentarios.

Traducción de Jaime Arrambide

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/estados-unidos/afirmaban-no-ser-proximos-al-pedofilo-epstein-pero-ahora-las-pruebas-dicen-todo-lo-contrario-nid01022026/

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