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A meses de su casamiento un llamado lo cambió todo: “Soy la novia de Pedro desde hace tres años, me enteré que se casó con vos”

Romina estudiaba Relaciones Públicas cuando conoció a Pedro. Estuvieron cinco años de novios, eran una pareja normal y feliz. En un momento de la relación cortaron pero duró poco, a los dos d...

A meses de su casamiento un llamado lo cambió todo: “Soy la novia de Pedro desde hace tres años, me enteré que se casó con vos”

Romina estudiaba Relaciones Públicas cuando conoció a Pedro. Estuvieron cinco años de novios, eran una pareja normal y feliz. En un momento de la relación cortaron pero duró poco, a los dos d...

Romina estudiaba Relaciones Públicas cuando conoció a Pedro. Estuvieron cinco años de novios, eran una pareja normal y feliz. En un momento de la relación cortaron pero duró poco, a los dos días volvieron a elegirse como pareja.

Romina le preguntó hacia donde iba la relación, si se iban a casar, Pedro le dijo que sí y comenzaron a organizar la ceremonia por iglesia y luego una fiesta. Romina invitó amigos de distintos grupos y a su familia, Pedro se inclinó por invitar solo algunos pocos: su familia y los amigos que Romina ya conocía.

“Si te volvés antes replanteamos nuestra relación”

La noche de la boda fue tal cual la habían soñado y planificado, fue el momento perfecto para cerrar, a los 26 años, el noviazgo de tantos años. Se fueron de luna de miel a Cuba donde pasaron unos días increíbles.

A los meses planificaron un viaje de esquí con amigos para el mes de agosto, tuvieron que cambiar la fecha agregando un día extra así aprovechaban un feriado. Pedro le dijo a Romina que él no podía aceptar aquel cambio, ella ya sabía que él viajaba mucho por trabajo y le dijo que iría a esquiar pero se volvería antes. “Si te volvés antes replanteamos nuestra relación porque estamos recién casados y ya te tenes que volver antes por el laburo, ¡qué prioridades!”, le planteó Romina. Él se dio cuenta de que tenía razón y aceptó el viaje de esquí con el grupo de amigos.

Pero un mes después, y con nueve meses de casados todo cambió, Romina estaba en su trabajo cuando recibió una llamada que jamás imaginó.

“Este pibe siempre te planta, algo está pasando”

Era el mes de agosto cuando Valeria recibió la noticia de que Pedro, su novio de hacía tres años, no iba a estar con ella el día de su cumpleaños porque se iba a un viaje de esquí con amigos. Sus amigas, cansadas de verla sufrir por Pedro, se plantaron ante ella y le dijeron: “Este pibe siempre te planta, no sale con vos los sábados, no te presenta a la familia, algo está pasando”, después de tres años era muy poco el conocimiento que tenía Valeria acerca de la vida de Pedro, su novio y compañero de trabajo.

Sus amigas empezaron una investigación, para eso crearon un perfil falso de Facebook con una foto de una mujer atractiva y comenzaron a entablar conversación con uno de los amigos de Pedro. Entre charla y charla, el amigo le contó que se iban un fin de semana a una casa, en el Tigre, de la esposa de un amigo. ¿Tenés un amigo casado? Sí, le contestó, se llama Pedro y se casó hace nueve meses.

Con el descubrimiento del engaño, Valeria comenzó a intentar comunicarse con Romina para contarle la verdad. Ella se acordaba de que cuando habian empezado a salir él acababa de terminar una relación con Romina y se dio cuenta de que era la misma. Sabia su apellido así que comenzó a conseguir el teléfono de los familiares. Su plan inicial era hablar con el padre de Romina para que fuera él quien le contara a su hija de la doble vida de su marido. Pero no tuvo éxito.

Luego llamó a un tío, habló con la prima de Romina, con la excusa de ser una supuesta ex compañera de la escuela, así consiguió el número celular de Romina a la que llamó sin éxito, tenía el celular sin batería.

Mientras tanto, Pedro llamaba a cada uno de la familia de Romina a explicarles que había un virus en Facebook que llegaba a través de un mensaje de una tal Valeria, bajo ningún punto había que abrir algo de ella y debían bloquearla.

Valeria, cansada de llamar sin respuesta, le escribió a Romina un extenso mensaje por la red social donde le contaba todo lo sucedido, pero como Pedro había bloqueado a Valeria como contacto de su esposa, ella nunca recibió el mensaje.

“Soy la novia de Pedro, me acabo de enterar de que está casado con vos”

Al día siguiente Romina estaba sentada en el box de su oficina cuando recibió un llamado que le heló la sangre: “Hola, soy la novia de Pedro desde hace tres años, me acabo de enterar de que está casado con vos”

Romina no entendía nada. Valeria le presentó pruebas: “el año pasado se fue de vacaciones conmigo”, y Romina le retrucó “No, se fue de vacaciones con un amigo del trabajo”. Valeria le explicó que ella era su compañera de trabajo.

Le contó que todos los domingos iba a cenar a su casa, pero Romina le explicó que los domingos son los días en que Pedro jugaba al fútbol.

Valeria insistió, le dijo que todos los días al terminar el trabajo iba para su casa. A Romina le pareció imposible porque Pedro terminaba de trabajar a las 19 horas y volvía. Valeria le dijo que la verdad es que salían de trabajar a las 16 horas. “Coincidía con todo su relato, en todos esos momentos yo pensaba que estaba haciendo algo específico, él estaba con esta otra chica”, cuenta Romina.

No entendía nada de lo que estaba sucediendo, le pidió su contacto y quedó en llamarla. La gente en la oficina empezó a ver que Romina estaba por colapsar, su jefa se acercó, Romina le contó lo sucedido y su jefa le dijo que fuera a su casa a hablar con su marido. “No entiendo nada, me casé hace re poquito”, decía Romina en estado de shock.

“No entendía nada pero todo lo que me decía me cerraba”

Romina sabía que Pedro había faltado al trabajo porque se sentía mal y que estaba en el departamento. En el camino, llamó a una de sus mejores amigas que es psicóloga para que la aconsejara: “Si es verdad lo peor que podés hacer es darle información para que de vuelta la tortilla, entra a tu casa y preguntale directo. Yo no entendía nada pero en el fondo todo lo que me decía me cerraba, había un montón de cosas que yo no terminaba de entender de él, por ejemplo que nunca tenía plata, sus viajes de laburo, volvía tarde del trabajo, tenía dos teléfonos, se encerraba en el baño del fondo a hablar. No era que me hacían dudar, pero cuando ella me decía esa situación todo me cerraba”, explica Romina.

Al llegar le preguntó a su marido quién era Valeria. Él le explicó que era una compañera de trabajo con la que había salido en un momento pero que nunca la pudo dejar porque su familia es de la mafia italiana y sino le iban a cortar las piernas.

Romina no podía creer la locura que escuchaba y que estaba viviendo. Le reclamó la importancia que tenía para ella el sacramento del casamiento, ¿Cómo había podido jugar así con ella? Pedro la tranquilizó diciéndole que su casamiento se podía anular, que hablara con el sacerdote que los había casado.

Romina lo llamó enseguida. El sacerdote le explicó que unos días antes de su casamiento se había acercado una persona anónima para decir que Pedro llevaba una doble vida, no quiso decir su nombre ni dejar asentado quien era. El sacerdote no podía suspender el casamiento por algo que tal vez no era cierto. Entonces lo llamó a Pedro para contar lo sucedido y Pedro le dijo que era cierto que había salido con una chica pero eso había quedado en el pasado, ahora solo tenía una relación amorosa y era con Romina, que era ella con quien quería formar una familia cristiana. Ante la confesión, el sacerdote no podía suspender el casamiento pero sí dejar asentado en el acta matrimonial lo sucedido. El día del casamiento tanto los novios, como los padres de ambos habían firmado el acta pero nadie la leyó. Ahora, gracias al sacerdote, Romina podía anular su matrimonio por iglesia y también por civil sin necesidad de un divorcio.

“Estaba enojada con la vida”

Llorando llamó a sus padres que acudieron en su ayuda. Junto a su ex suegra se sentaron todos en el living para tratar de entender lo sucedido. “El pibe estaba re mal, descompensado físicamente. Su madre dijo que no quería que fuera a su casa, no lo quería ver, pero yo tampoco podía seguir viviendo con él”, cuenta Romina.

Al día siguiente el hermano de Romina apareció en la casa con cajas para guardar las cosas de Pedro. Era el mes de septiembre y Romina, que se imaginaba viviendo dentro de su matrimonio, se encontró con que tenía un abogado y comenzó con los trámites para su nulidad matrimonial.

“Cuando me separé fue una depresión total, psiquiatra, psicólogo, antidepresivos. Estaba enojada con la vida”, reconoce Romina.

A finales de octubre su hermano festejó su cumple con un grupo nuevo de amigos con el que estaba empezando a salir. Decidieron armar un grupo de universitarios cristianos ante la falta de propuestas para aquella edad.

“Este grupo con el que terminé muy amiga y me aferré, le pusieron a mi departamento el ”aguantadero" porque todos los viernes venían, me hacían el aguante y salíamos, fue un grupo re lindo", cuenta Romina del refugio que encontró en ese grupo en un momento de tanto dolor.

“Me casé con el mismo vestido”

En el mes de enero todos los del grupo se fueron de vacaciones y solo quedaron Romina y Álvaro que estaba estudiando para recibirse. Se llevaron muy bien desde el principio así que no tuvieron problema en seguir con la tradición de verse los viernes y salir juntos.

Romina planificó ir unos días al norte Argentino y como Álvaro ya había visitado le compartió los datos de sitios para visitar, comer y recorrer.

Chateaban todos los días y la pasaban bien juntos. Se dieron cuenta de que algo estaba pasando entre ellos que traspasaba la amistad. Pero eran parte de un grupo y no podían arriesgar la armonía grupal. Entonces quedaron en hablar al regreso de las vacaciones norteñas.

Durante todo el viaje se mandaron mensajitos con el celular, al volver de sus vacaciones Pedro, que se había quedado con el auto de Romina, la buscó por el aeropuerto y se fueron a un bar en Palermo donde se dieron su primer beso.

“Me acompañó mucho en esa etapa, yo estaba todavía con todos los juicios de nulidad por iglesia y por civil. Él es abogado entonces me ayudaba a entender lo que pasaba. Yo con mucho tratamiento psicológico, fue una parte bastante oscura de mi vida y él estuvo siempre a mi lado, me acompañó un montón”, cuenta Romina que volvió a encontrar el amor y estaba vez sí era el verdadero.

Después de dos años se fueron a vivir juntos, compraron una casa y cuando salió la nulidad decidieron casarse.

Se casaron en la misma Iglesia en la que se había casado Romina anteriormente. “Me casé con el mismo vestido, remodelado, porque para mí era importante hacerlo de la manera en que yo hubiese querido pero sentía que tenía que modificarlo”, se sincera Romina. Se fueron de luna de miel a Brasil, Romina volvió con un embarazo que perdió a las seis semanas. Pero a los cuatro meses llegó un nuevo positivo. Dieciséis años después y con cinco hijos, Romina es feliz, se siente amada y cuidada. Si lo piensa, le parece increíble, pero ella ya encontró al amor verdadero.

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Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/a-meses-de-su-casamiento-un-llamado-lo-cambio-todo-soy-la-novia-de-pedro-desde-hace-tres-anos-me-nid30012026/

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