A más de 4300 metros de altura: el desafiante hotel al pie del Aconcagua que busca renacer
MENDOZA.- Un hotel en lo “más alto” del mundo que se vino “abajo” en poco tiempo, pero que ahora podría resurgir. Así podría resumirse la historia de uno de los alojamientos construidos...
MENDOZA.- Un hotel en lo “más alto” del mundo que se vino “abajo” en poco tiempo, pero que ahora podría resurgir. Así podría resumirse la historia de uno de los alojamientos construidos en sitios extremos, en medio de la imponente montaña mendocina, que busca reabrir sus puertas, después de años de abandono.
Se trata del Hotel Plaza de Mulas, en los pies del Aconcagua, edificado a más de 4300 metros sobre el nivel del mar, en el camino al “Coloso de América”, que vio la luz en la década del 90, pero que no logró sostenerse económicamente, y terminó cerrando en 2013.
Literalmente, quedó en el olvido. “El elefante blanco”, “El hotel fantasma”, “El gigante perdido”,“El fósil arquitectónico”, así se lo denomina a este sorprendente edificio del recóndito paraje, que se convirtió en un “pasivo ambiental”.
Hoy, aparecen iniciativas para volver a darle vida; algo que los andinistas y amantes de los cerros agradecen y aguardan con expectativas. Sin dudas, otro proyecto importante para comenzar saldar la deuda pendiente de la provincia en el desarrollo de la alta montaña. Desde el gobierno provincial confirmaron a LA NACION que se procederá a una licitación internacional.
En los últimos años, la Ley de Zonificación del Parque Provincial Aconcagua ha sido clave para ordenar las prestaciones de servicio que funcionan desde hace más de cuatro décadas. Hay una gran comunidad que opera bajo la órbita de permisos y falta de regularización. Por eso, era clave determinar las áreas donde se puede seguir operando, bajo controles y con infraestructura. Luego, se avanzó con la prestación de los servicios turísticos, y con determinación de los roles del Estado y de los privados. Ahora, en la última instancia, llegó el turno de regularizar la situación de Horcones, como puerta de entrada del parque, y del Hotel Plaza de Mulas.
Si bien hay proyectos privados que se han presentado para reactivarlo, a través de programas oficiales de incentivo a la inversión, se decidió, en los últimos días, proceder a una licitación pública internacional. “El objetivo es que este enclave conviva en armonía con la prestación de servicios públicos y se convierta en otro punto de atracción más”, adelantó a LA NACIÓN Manuel López, jefe de Gabinete del Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza, en el marco del nuevo plan de sostenibilidad del Parque Aconcagua. El objetivo oficial es jerarquizar y optimizar las prestaciones en la zona así como la seguridad de la actividad en montaña, con una protección efectiva del patrimonio natural, compuesto por glaciares, recursos hídricos, flora y fauna.
HistoriaAsí, el corazón de la Cordillera de los Andes no solo alberga la montaña más alta del continente, sino a un misterioso hospedaje, en medio de un paisaje rocoso y muy frío, con una vista privilegiada, que busca revivir. El Hotel Plaza de Mulas fue una ambiciosa obra de ingeniería pensada para quienes necesitaban hacer base, con todos los servicios, antes de subir al “Techo de América”. Las amenities eran básicas, pero claves en un territorio tan hostil como lejano. Contaba con habitaciones privadas con baño, espacios comunes cerrados y servicio gastronómico.
Construirlo fue una verdadera hazaña: transportar los materiales hasta el inhóspito sitio solo podía hacerse en mula, ya que había escasa disponibilidad de vehículo todoterreno o grúas para alcanzar el objetivo. Y disponer de helicóptero para la tarea era imposible técnica y financieramente.
Por eso, desde que se inauguró, a pesar de la buena prestación brindada, cada temporada se convertía en un duro desafío humano y de dinero. El problema principal era el mantenimiento, teniendo en cuenta la altura, la falta de oxígeno y el frío extremo, además del viento y la nieve. “El hotel es muy sólido, ya que está construido sobre roca, no sobre morena ni glaciar, pero terriblemente frío, por lo que fue muy costoso mantenerlo”, recordó a LA NACION, Nicolás García, reconocido andinista mendocino.
Así, la logística y el suministro de alimentos en óptimas condiciones y la calefacción de calidad se convertían en una odisea, con costos que se hacían difíciles de afrontar. Cada vez más la rentabilidad pasaba factura y la operatividad del lugar se ponía en jaque, a pesar de momentos de esplendor, con turistas de todo el mundo, que compartían también el gran comedor, y hasta un teléfono público que se habilitó en su interior.
Ya en 2010 comenzaron a agudizarse los problemas y en 2013 se decidió cerrarlo. Ahora, más de una década después, los ánimos vuelven a encenderse.
El Hotel Plaza de Mulas está ubicado a 4370 metros de altura en el Parque Provincial Aconcagua. Actualmente, en la zona que lo rodea sigue funcionando el Campamento Base Plaza de Mulas, con refugios de expediciones y algunos servicios básicos, pero la histórica construcción de ladrillo, hormigón y metal se encuentra desolada, resistiendo a las adversas condiciones climáticas, pero aguardando nuevas historias y aventuras, si se cumplen los pronósticos oficiales. El tiempo lo dirá.