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A los jóvenes de ayer

No, no se llenó de jóvenes: usted está viejo. Toda esa marea de gente con looks estrafalarios, tatuajes y un estilo que a usted lo harían ver ridículo confirman el peor de los escenarios posib...

A los jóvenes de ayer

No, no se llenó de jóvenes: usted está viejo. Toda esa marea de gente con looks estrafalarios, tatuajes y un estilo que a usted lo harían ver ridículo confirman el peor de los escenarios posib...

No, no se llenó de jóvenes: usted está viejo. Toda esa marea de gente con looks estrafalarios, tatuajes y un estilo que a usted lo harían ver ridículo confirman el peor de los escenarios posibles: el tiempo pasó y esa banda que lo hizo emocionarse hasta quedar disfónico ahora ya no es el punto más alto de la noche sino que está en el escenario alternativo, al mediodía, bajo el rayo del sol, cantando para un puñado de melancólicos que buscan rescatar aquellos recuerdos en un festival de música que quizás les queda extraño.

La verdad es mucho más desgarradora y viene del calendario, porque 2012 fue hace 14 años. O dicho de otra forma: la primera vez que usted vio a esa banda el dólar estaba a $4,32 y el técnico de Boca era Julio César Falcioni. La gran pregunta es qué pasó en el medio, a dónde se fue ese tiempo y por qué hay gente más joven que usted en este planeta (mejor ni preguntar qué pasó con el dólar). Porque mientras usted seguía enganchado a esa banda, a esos músicos que venían a rockear a la Argentina, había gente que estaba creciendo poco a poco. Pero, ¿dónde estaba? Es duro decirlo pero estaba en el colegio primario, cantando el Aurora, haciendo la cartulina de la Revolución de Mayo, aprendiendo la regla de tres simple o repasando qué fue el Modelo de Sustitución de Importaciones. ¿Y usted? Usted se creía el mejor, el más cool (¿se sigue diciendo cool?), el más salidor, siempre a la moda y parando donde había que estar. Escuchaba la música que ya asomaba en los charts de Estados Unidos y presumía que ya tenía entradas para ver a esas bandas emergentes.

Ahora hay que abrirse paso entre un montón de gente mucho más joven que usted. Es gente tan pero tan joven que no recuerda haber visto el primer gobierno de Cristina Kirchner (sí, esa gente existe y es la que lo ve a usted como un jubilado que cobra la mínima). Y esos chicos con looks excéntricos están en ese festival para ver a un artista que usted no conocerá jamás porque ni el algoritmo de Spotify se los quiere mostrar. Para el algoritmo, usted tiene que escuchar, como piso temporal, a Charly García; como techo, a los Illya Kuryaki. Si por alguna razón usted desea oír a Turnstile, Lewis Capaldi, Skrillex, Deftones o a Doechii, el algoritmo, una canción después, ya saltará a un clásico de Calamaro o a The Strokes. En el medio no hay nada, es la década perdida, no apta para los que se emocionan si hay cuotas a la hora de hacer el service del auto.

Todo cambió, no solo la música. Por ejemplo: ¿fue con dinero a comprar una bebida durante el recital? No solo no se usa dinero físico, sino que en algunos shows ya no se aceptan ni siquiera billeteras virtuales. Uno tiene que precargar dinero en una tarjeta o pulsera magnética y la compra se descuenta de ahí. Otra pregunta: en los recitales, ¿usted saca campo o platea? Claro, ahí está el tema, la comodidad de las piernas es fundamental. Y otra preguntita más: en los festivales de varios días, bueno, la pregunta es esa justamente, ¿usted sabía que eran varios días? ¿o solo va a ver a su banda y a las diez de la noche ya está bajando a recibirle la pizza al delivery?

Sin embargo, ante todo, tranquilidad y a no deprimirse, que si se está en un recital es claramente para pasarla bien, divertirse y desconectar la cabeza. Por eso, una observación final: es verdad que hay gente más joven que usted, vestida más a la moda y con más energía… pero también se ve otro perfil. ¿Quiénes? Gente como usted pero que ya va con sus hijos. Chicos que están haciendo sus primeras excursiones a las arenas de los recitales y, sin entrar en pogos o empujones, se asoman como pueden para ver a sus artistas preferidos. Y esos chicos, que ven a los jóvenes de hoy como gente con mucha onda y a usted casi como un cadáver, serán los que en diez años descubrirán cómo envejecieron esos jóvenes de ayer.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/los-jovenes-de-ayer-nid16032026/

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