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“8M”: Las mujeres argentinas, en el tercer puesto global por haber sufrido violencia física o psicológica en el último año

Un reciente estudio realizado por la red WIN y la consultora Voices entre noviembre de 2025 y febrero de 2026, en el marco del Día Internacional de la Mujer (8M), revela datos preocupantes sobre l...

“8M”: Las mujeres argentinas, en el tercer puesto global por haber sufrido violencia física o psicológica en el último año

Un reciente estudio realizado por la red WIN y la consultora Voices entre noviembre de 2025 y febrero de 2026, en el marco del Día Internacional de la Mujer (8M), revela datos preocupantes sobre l...

Un reciente estudio realizado por la red WIN y la consultora Voices entre noviembre de 2025 y febrero de 2026, en el marco del Día Internacional de la Mujer (8M), revela datos preocupantes sobre la realidad de las mujeres en la Argentina, especialmente en lo que respecta a violencia, inseguridad y desigualdad. La encuesta, que alcanzó a 45.000 personas en 45 países, ubica al país en posiciones críticas dentro del ranking mundial.

Uno de los datos más alarmantes es que el 34% de las mujeres argentinas afirma haber sufrido algún tipo de violencia física o psicológica durante el último año. Con ese porcentaje, la Argentina se ubica entre los países con mayor nivel de violencia reportada contra mujeres: Marruecos encabeza el ranking con el 43%, Indonesia ocupa el segundo lugar con el 36% y la Argentina aparece en tercer puesto con el 34%. Además, el dato duplica el promedio global, que se sitúa en el 17%.

El estudio también muestra una fuerte concentración regional: siete de los 12 países con mayores niveles de violencia reportada se encuentran en América Latina. En ese grupo aparecen la Argentina, México, Venezuela, Chile, Brasil, Colombia y Paraguay, lo que evidencia que el problema tiene un fuerte peso en la región.

La sensación de inseguridad al caminar sola de noche por el propio barrio es otra de las brechas más significativas entre la realidad local y la global. En la Argentina, seis de cada 10 mujeres (64%) dicen sentirse inseguras o poco confiadas en esa situación, mientras que a nivel mundial el promedio se ubica en el 45%.

“La movilidad refleja las inequidades arraigadas en roles sociales asignados históricamente a hombres y mujeres, ya que las ciudades son concebidas y construidas mayoritariamente por y para hombres, lo cual presenta desafíos significativos para las mujeres en su vida cotidiana”, explicó a LA NACION Constanza Cilley, directora ejecutiva de Voices.

Según la especialista, las mujeres suelen realizar desplazamientos más complejos debido a la persistencia de roles tradicionales. “Mientras los hombres realizan más trayectos lineales, típicamente del hogar al trabajo y de vuelta, las tareas domésticas y de cuidado imponen una carga adicional en la movilidad femenina, influyendo en la diversidad de sus viajes diarios. Por eso, en barrios vulnerables es mucho más frecuente que, por restricciones en la movilidad, las mujeres salgan menos del perímetro barrial que los hombres, empequeñeciendo su mundo”,sostuvo.

Cabe destacar que los siete países con mayor índice de inseguridad para las mujeres en este estudio pertenecen todos a América Latina: Ecuador, Chile, México, Brasil, Colombia, la Argentina y Perú. Este dato refuerza la idea de que la región enfrenta desafíos particulares en materia de seguridad y movilidad femenina.

Temor al desplazarse

En este contexto, Cilley recordó también el estudio “Ella se Mueve Segura”, realizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) junto con la Fundación FIA en ciudades como Santiago, Quito y Buenos Aires. Según el estudio, factores como la mayor presencia de hombres en el espacio público, viajar solas o la falta de luz natural incrementan el temor de las mujeres al desplazarse.

“Las mujeres han desarrollado tácticas cotidianas y estrategias de autocuidado para gestionar su seguridad: desde evaluar la vestimenta que usan hasta evitar ciertos lugares u horarios, avisar por mensajes o llamados a familiares en qué etapa del viaje están, llevar elementos de defensa personal, quedarse a dormir en casa de alguien para evitar el desplazamiento nocturno, evitar caminar o usar transporte público y optar por taxi, entre otras medidas”, explicó Cilley a LA NACION.

Según la especialista, son varias las mejoras posibles para incrementar la calidad de los viajes en los servicios de transporte. “Desde un menor tiempo de espera, paradas y estaciones cercanas al origen y destino o personal de seguridad durante el viaje, hasta el establecimiento de rutas más directas”, explicó.

Y agregó: “Otras medidas sugeridas por expertos incluyen permitir que las mujeres desciendan del transporte en cualquier punto del recorrido durante la noche, ampliar la red de transporte y reforzar acciones vinculadas con la seguridad, como mejorar la iluminación y la vigilancia en estaciones y paradas. También resulta útil la formación de los choferes sobre acoso sexual y sobre cómo prevenir y actuar ante esas situaciones”.

La presencia femenina en el sistema de transporte también influye en la percepción de seguridad. “Las mujeres se sienten más seguras cuando la conductora del servicio público es mujer. Sin embargo, en América Latina una gran cantidad de mujeres no tiene licencia para conducir y la edad en que la adquieren suele ser mayor que la de los hombres. Por eso es esencial que los gobiernos nacionales y locales promuevan una mayor participación de las mujeres en la toma de decisiones sobre movilidad”, sostuvo.

Dentro de la Argentina, el temor tampoco es uniforme. La percepción de inseguridad se intensifica en el Gran Buenos Aires, donde alcanza al 78% de las mujeres, frente al 71% en la Ciudad de Buenos Aires y al 58% en el interior del país.

Las diferencias también aparecen según la edad. Las mujeres de entre 25 y 34 años son las que declaran mayor sensación de inseguridad (68%), seguidas por las de 50 años o más (65%), las de 35 a 49 años (62%) y las de 18 a 24 años (61%).

El nivel socioeconómico también incide en la percepción del riesgo: entre las mujeres del segmento alto (ABC1), la inseguridad alcanza el 82%, mientras que en el nivel C2-C3 llega al 59% y en el sector DE al 65%.

En cuanto al acoso sexual, el estudio indica que una de cada 10 mujeres en la Argentina (10%) reconoce haberlo sufrido en los últimos 12 meses, una cifra que coincide exactamente con el promedio global. A nivel mundial, Marruecos encabeza el ranking con el 32%, seguido por México con el 25% e India con el 21%. Del top 12 de países con mayor incidencia de acoso sexual, cinco pertenecen a América Latina: México, Brasil, Ecuador, Chile y Paraguay.

La encuesta, que alcanzó a 45.000 personas en 45 países, sitúa a la Argentina en posiciones críticas dentro del ranking mundial. En el caso del país, la investigación se basó en 1.007 encuestas online realizadas a población adulta durante enero de 2026. A nivel global, el estudio utilizó metodologías diversas online, telefónicas y presenciales para garantizar la representatividad de los datos en los distintos países.

A pesar del panorama crítico en materia de seguridad y violencia, el informe también señala que existe un consenso respecto de ciertos avances en igualdad de género. Según los resultados, se percibe que se ha progresado “definitivamente” o “en cierta medida” en tres ámbitos clave: el trabajo 71% en la Argentina frente al 66% a nivel global, la política 69% en el país y 57% en el mundo y el hogar 75% en la Argentina y 71% a nivel mundial.

“Se detectan mejoras en la igualdad en la política y en el trabajo, y también en el hogar. Sin embargo, cuando analizamos en detalle, vemos que la mayor participación de los hombres se da en tareas del hogar que ocurren en la ‘puerta’ o fuera de la casa”, explicó Cilley.

“Por ejemplo, hay menor brecha en llevar a los hijos a la escuela o sacar la basura. Pero tareas como limpiar el baño o encargarse de lavar, planchar u organizar la ropa de los hijos para el día siguiente siguen encontrando mayor resistencia. Y está el tema de la carga mental: si bien los hombres se ocupan de algunas tareas, muchas veces lo hacen bajo la instrucción de la mujer, que sigue cargando con esa organización en su agenda”, añadió.

Desigualdad menos visible

La directora ejecutiva de Voices también señaló otra dimensión de desigualdad menos visible: la vinculada con la higiene menstrual. “Implica costos adicionales para las mujeres y las barreras de acceso a los productos limitan su autonomía. Hay un porcentaje que deja de realizar actividades desde ir al colegio o la universidad hasta trabajar, hacer deporte o participar en programas sociales por estas causas”, contó.

Y concluyó: “En este tema también empiezan a aparecer iniciativas privadas: por ejemplo, supermercados Día lanzó una campaña llamada ‘El 28 es para vos’, que ofrece importantes descuentos en productos de higiene femenina los 28 de cada mes”

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/8m-las-mujeres-argentinas-en-el-tercer-puesto-global-por-haber-sufrido-violencia-fisica-o-nid07032026/

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