Generales Escuchar artículo

5 rutas del vino en Europa para descubrir el auténtico sabor del terroir

Varios de los paisajes más hermosos de Españ...

5 rutas del vino en Europa para descubrir el auténtico sabor del terroir

Varios de los paisajes más hermosos de Españ...

Varios de los paisajes más hermosos de España, Portugal, Francia, Italia, Alemania y Austria están vinculados desde hace dos mil años al cultivo de vid y la producción de algunos de los vinos más famosos del mundo. La palabra francesa terroir tiene un significado muy especial para los sitios donde crecen las distintas cepas, influidas por el ambiente natural que las rodea. Un viaje por estas Rutas del Vino también ofrecerá pueblos de ensueño colgados en las colinas, castillos cargados de historia, cruceros por los ríos rodeados de viñedos y mesas con comidas tradicionales y copas bien servidas.

La capital del Chianti, en una ciudad medieval

Partiendo desde Florencia, a apenas 28,5 kilómetros al sur se encuentra Greve in Chianti, considerada la puerta de entrada y la capital del vino Chianti, en Italia. La ciudad medieval ofrece rincones con mucha historia para visitar, como la plaza Matteotti, que hoy alberga al Palacio del Ayuntamiento, la Iglesia Santa Croce, restaurantes y mercados artesanales, en el mismo lugar donde se encontraba la fortaleza militar en el siglo XIII. Muy cerca se puede visitar el Museo de Arte Sacro en un antiguo hospital y, por último, escalar hasta el empinado pueblito de Montefioralle, encerrado entre dos hileras de murallas medievales, a solo dos kilómetros de distancia.

Otros puntos turísticos cercanos son el castillo y el museo arqueológico de Castellina in Chianti, los magníficos viñedos y el centro histórico de Radda in Chianti y la necrópolis de Cacchiano, la Iglesia de San Marcelino y la plaza del mercado de Gaiole in Chianti. Además, las bodegas y haciendas agrícolas para probar el Chianti Classico o el Sangiovese.

Siguiendo la Ruta del Chianti, 46 kilómetros hacia el sur se llega a Siena, la ciudad amurallada nombrada Patrimonio de la Humanidad, considerada una de las más bellas y mejor conservadas de Europa. Después de recorrer el casco antiguo, la Catedral, la Plaza del Campo, la Torre del Mangia y el Palacio donde funciona el Museo Cívico, se puede continuar hacia Montalcino (a 41 km) y Montepulciano (otros 36 km). En el primer pueblo se destacan la fortaleza medieval, la catedral y el centro histórico, mientras que en el segundo hay que conocer la Piazza Grande, el Palacio Comunal del siglo XIV y la Fortaleza de los Medici.

El alimento ignorado que mejora tu digestión en días

Rodeando estos lugares fundados sobre colinas, hay varios viñedos muy reconocidos donde se producen los vinos Brunello di Montalcino y Vino Nobile de Montepulciano.

Entre cañones escarpados por la Ribeira Sacra

La Ruta del Vino de Ribeira Sacra sorprende por sus cañones escarpados entre el sur de la provincia de Lugo y el noreste de la de Ourense, en Galicia, por lo que llaman “heroica” a su vitivinicultura. El viaje podría empezar por su capital y centro geográfico, Monforte de Lemos, la ciudad amurallada fundada sobre el monte San Vicente.

Allí se encuentran varios tesoros: el monasterio neoclásico y el Palacio de los Condes de Lemos, el Colegio de los Escolapios (donde hay dos obras de El Greco), el Convento de las Madres Clarisas (con su colección de arte sacro) y la Torre de Homenaje, lo único que queda del castillo.

Luego los pasos nos llevarán hasta el Centro de Interpretación del Vino de la Ribeira Sacra, donde se revelan los secretos de las 90 cepas y la producción de vinos en esta región, y se degustan copas de tinto, blanco o rosado en su tapería.

La visita se realiza primero en catamarán y luego en tren turístico desde la vecina localidad de Doade para visitar los viñedos a lo largo del río Sil con sus profundos cañones, donde los colores de las vides se funden con las tonalidades verdes y rojizas de los castaños, los olivos y los robles.

Este lugar, que marcó el nacimiento de los monjes gallegos, desborda de bellas iglesias y capillas, como los monasterios románicos de San Pedro de Rocas, Santa Cristina y Santo Estevo de Ribas, que se convirtió en un bellísimo hotel y parador.

El Oporto, con la denominación de origen más antigua

La Región Vitivinícola de Oporto y Duero, en Portugal, fue designada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y posee la denominación de origen más antigua del mundo para su vino Oporto, desde la creación de la Compañía General de Agricultura de las Viñas del Alto Duero en 1756.

Sin embargo, los magníficos viñedos aterrazados en el valle del río Duero vienen produciendo exquisitos vinos desde hace dos mil años.

Esta Ruta del Vino del Duero, que también puede recorrerse en auto, barco o tren, se divide en tres zonas productoras: de oeste a este son Bajo Corgo, Alto Corgo y Duero Superior. Por supuesto, la partida será desde la ciudad de Oporto, fundada en 1123, cuyo centro histórico se caracteriza por las calles angostas y empedradas, los puentes monumentales y las famosas bodegas de Gaia.

El recorrido debe incluir la estación de São Bento con sus magníficos azulejos, la Catedral, la Iglesia San Francisco, la Torre de los Clérigos, la Casa de la Música, el Museo Soares dos Reis y la Ribeira, con sus terrazas y restaurantes para degustar vinos.

Para mayores de 65 años: un estudio analiza si estar solo empeora la memoria con el tiempo

Viajando hacia el oeste, a poco más de cien kilómetros se encuentra la llamada capital del vino Oporto, la bella ciudad de Peso da Régua, con el Museo del Duero y el solar do Vinho do Porto.

Desde allí son apenas otros 27 kilómetros hasta Pinhão, donde la estación del tren del siglo XIX fue decorada con 20 mil azulejos coloridos y sus bodegas son tan famosas como el puente construido por Gustave Eiffel.

Además, muy cerca hay dos magníficos miradores para tener una vista panorámica de la región y sus viñedos aterrazados: São Leonardo de Galafura y São Salvador do Mundo.

Por tres países, en las márgenes del río Mosela

La sorprendente Ruta del Vino del río Mosela, cuyos viñedos trepan en sus márgenes pronunciadas a lo largo de poco más de 500 kilómetros, tiene dos características distintivas: atraviesa tres países –Francia, Luxemburgo y Alemania– y allí se producen algunos de los vinos blancos más reconocidos del mundo, como los Riesling, Auxerrois Blanc, Elbling, Gewürztraminer y Pinot Gris.

La Vía Mosela puede recorrerse en auto por alguna de las rutas en ambas costas –aunque en la norte es donde hay mayor cantidad de viñedos, de cara al sol de la mañana–, en bicicleta por las sendas especiales o en barco. Además, a lo largo del río hay construcciones de la época de los antiguos romanos (quienes fueron los primeros en plantar las vides hace dos milenios), puentes y castillos medievales.

Un itinerario soñado podría incluir los 233 kilómetros entre la ciudad francesa de Metz y la alemana de Coblenza, donde el Mosela brinda un espectáculo magnífico al desembocar en el Rin.

Durante el camino se pueden visitar Thionville (también en Francia); las villas de cuentos de hadas Ehnen y Ahn (en la primera está el Museo del Vino Mosela, ambas en Luxemburgo); las ciudades de Tréveris, Bernkastel-Kues y Cochem, y los magníficos castillos de Pyrmont y Eltz, en lo alto de las colinas de Münstermainfeld y Wierschem, respectivamente (en Alemania).

Aunque cada temporada tiene su encanto especial en esta región, la ideal para visitarla es el otoño, hasta fines de noviembre, cuando se cosechan las uvas y las hojas se tornan doradas y coloradas, y se desarrollan festivales del vino en distintas localidades.

El valle de Wachau, a orillas del Danubio, en tierras austríacas

La Ruta del Vino del Valle de Wachau, en Austria, es una de las regiones con viñedos más reconocidos de Europa del Este, a lo largo del río Danubio. Sus colinas fértiles, con clima suave, son ideales para el cultivo de vides y la producción de vinos blancos como los Riesling, famosos en todo el mundo.

El paisaje natural, que se complementa con castillos, monasterios y casitas pintadas con colores pasteles sobre las colinas ondulantes, está protegido por la Unesco.

Una manera de recorrerla es en un crucero por el Danubio desde Krems –que está a solo 80 kilómetros en tren desde Viena y se destaca por la abadía barroca de Göttweig– hasta Melk, con su imponente monasterio.

El viaje de regreso es de solo 37 kilómetros y se puede realizar en tren o auto. Las paradas recomendadas son en los poblados vinícolas de Weißenkirchen y Spitz, con sus bodegas para degustar vinos y delicias locales preparadas con damascos de la región, y Dürnstein, donde se encuentran las ruinas del castillo donde fue mantenido cautivo el rey de Inglaterra, Ricardo Corazón de León.

En todos estos paisajes de ensueño, llenos de viñedos, castillos medievales, antiguas abadías y casitas de cuentos de hadas, también hay bodegas y tabernas para brindar al atardecer con alguno de los mejores vinos de Europa.

Un recorrido por las distintas cepas italianas

Italia ofrece distintos paisajes donde probar los mejores vinos de Europa además de La Toscana, desde los pintorescos pueblitos del Piamonte hasta los viñedos en las laderas del monte Etna o rodeados de mar en Sicilia.

En el noreste, el Piamonte es considerado el corazón de la producción de los mejores vinos tintos de la región. El recorrido comienza en la ciudad medieval de Alba, que fue famosa por sus cien torres –de las cuales hoy se conservan trece–, y continúa en Barolo, para visitar el Museo del Vino en un castillo. Allí comienza la ruta conocida como “Bar to bar”, que pasa por Novello, Monforte –con sus pintorescas casas de piedra sobre una colina–, Roddino, Cissone, Cravanzana y Benevello.

En la Región del Véneto, en el noreste, se encuentra la Ruta del Vino Prosecco. En las colinas entre Conegliano y Valdobbiadene, que fueron designadas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2019, se pueden recorrer aldeas medievales y probar el vino espumante en sus característicos viñedos aterrazados de color verde brillante.

La Ruta del Vino de Puglia se encuentra en el taco de la bota que da forma a Italia, donde las uvas de origen griego logran colores intensos, baja acidez y alta graduación alcohólica. Haciendo base en la bellísima ciudad barroca de Lecce, lo ideal es degustar el vino llamado “primitivo” en los viñedos del cercano Valle de Itria, y disfrutar el sol en las playas paradisíacas de Gallipoli y Porto Cesareo.

Aún más al sur, en Sicilia, se producen algunos de los mejores vinos del país gracias al rico suelo volcánico y el clima soleado. En la zona de Val di Noto, hay que probar los moscatos más deliciosos tanto en las ciudades barrocas de Noto y Modica como en el pueblito de Marzamemi, junto al mar. En las laderas del monte Etna, la especialidad es la cepa del mismo nombre, tanto tinto como blanco, mientras que en la región histórica de Marsala, las bodegas preparan el reconocido vino fortificado con alto grado de alcohol para llevar de regreso a casa.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/salud/5-rutas-del-vino-en-europa-para-descubrir-el-autentico-sabor-del-terroir-nid18042026/

Volver arriba