30 años del sistema de riesgos del trabajo: retomar la esencia de prevenir y reparar
El sistema de riesgos del trabajo nació para reemplazar un esquema fragmentado, judicializado y poco previsible por una red institucional de prevención, asistencia médica, reparación y reinserc...
El sistema de riesgos del trabajo nació para reemplazar un esquema fragmentado, judicializado y poco previsible por una red institucional de prevención, asistencia médica, reparación y reinserción laboral. Antes, el trabajador dependía de respuestas parciales, sea de la obra social, el hospital público y la capacidad económica del empleador o de un juicio largo e incierto.
El cambio de paradigma fue pasar del conflicto como primera respuesta a la prestación como respuesta inmediata. El sistema permitió pasar de la incertidumbre a la previsibilidad, y de la reparación tardía, o no reparación, a una política preventiva y de atención eficaz y oportuna.
¿Qué muestran los números? El sistema hoy cubre a más de 10,1 millones de trabajadores y casi 1 millón de empleadores. En 2025 se atendieron 536.000 accidentes incluyendo in itinere y según lo requiera cada caso, hay una red de atención médica, diagnóstico, rehabilitación, prestaciones dinerarias y seguimiento de por vida, si fuera necesario. En 30 años, el sistema permitió salvar 20.000 vidas y evitar 5,1 millones de accidentes gracias a la prevención, brindando más de 14 millones de prestaciones asistenciales por año.
Uno de los valores del sistema es no solo lo que se atiende, sino lo que se evita. La prevención dejó de ser una consigna y pasó a ser una práctica medible. Prevenir es salvar vidas, evitar incapacidades y mejorar el bienestar y la productividad. La cobertura integral no es solo pagar una indemnización; es atender, rehabilitar, sostener ingresos y facilitar la reinserción. El modelo argentino tiene una fortaleza diferencial: combina cobertura, asistencia médica integral, prestaciones dinerarias y recalificación profesional.
La atención debe estar en los reclamos legítimos, distinguiéndolos de aquellos que transforman el conflicto en una litigiosidad espuria
La litigiosidad es hoy el principal desafío del sistema. La atención debe estar en los reclamos legítimos, distinguiéndolos de aquellos que transforman el conflicto en una litigiosidad espuria. Cada peso que se va en litigiosidad evitable, honorarios, tasas o indemnizaciones improcedentes es un peso que deja de estar disponible para prevención, asistencia, innovación o menores costos para generar más y mejor empleo.
El objetivo es que la reparación llegue mejor, más rápido y con criterios técnicos consistentes y uniformes. Cuando hay criterios médicos heterogéneos, pericias alejadas del baremo o incentivos vinculados al resultado del juicio, se debilita todo el sistema. Fortalecer las Comisiones Médicas e instrumentar y procurar un funcionamiento adecuado de los cuerpos médicos forenses es darles más calidad técnica, uniformidad e independencia a las decisiones.
Mientras haya brecha entre lo dictaminado por las comisiones médicas en sede administrativa y lo dictaminado en las pericias judiciales laborales, habrá juicios y se retroalimentará el círculo vicioso de más demandas sin sustento. Agenda hacia adelante. Desde la UART queremos volver a la esencia para la cual fue creado el sistema y las ART: cuidar a los que trabajan. De allí que, de la mano de eliminar la litigiosidad evitable, sea necesario ampliar la cobertura para los trabajadores que aún no la disponen, profundizar la prevención basada en datos e innovar en salud laboral.
La agenda no es solo técnica; es de gobernanza. Requiere coordinación entre Nación, provincias, Justicia, empleadores, sindicatos, SRT, SSN, ART y prestadores. La premisa continúa siendo prevenir antes, reparar mejor y proteger siempre. Ese es el sentido del Sistema de Riesgos del Trabajo y ese es el valor que UART quiere poner en agenda a 30 años de su creación.